El velo islámico y el velo occidental

Antonio Cuesta. Blog de Turquía

En la polémica del velo -ahora reavivada en Francia tras la propuesta presidencial de mayor prohibición- hay mucho de imperialismo cultural, poco de sensatez y nada de honestidad intelectual.

La decisión del presidente francés de prohibir el uso del burka y el niqab -extremadamente minoritario- en el Estado francés es el último episodio de una serie de decisiones adoptadas en Europa contra los valores culturales de la población musulmana, como la prohibición de minaretes en Suiza o el debate sobre la identidad francesa impulsado por el propio Sarkozy, en el que se arremetió contra los inmigrantes. Los defensores de esta medida se justifican en la protección de los derechos de la mujer.

Creemos (nos hacen creer) que este debate es reciente, pero ya a finales del siglo XIX el administrador británico en Egipto, Lord Cromer, se erigió en emancipador de las mujeres egipcias al afirmar que la sociedad y la religión islámica estaban atrasadas y eran claramente inferiores a la cultura europea. Como signo de esta inferioridad evocó el uso del velo y la situación de las mujeres en Egipto. Aparentemente sin mayores contradicciones, mientras en su colonia se presentaba de ese modo como el defensor de los derechos de la mujer, en Londres destacó activamente en su tarea como presidente de la Liga de los Hombres Contra el Sufragio Femenino [Nash, 265].

Fue Leila Ahmed, relevante feminista egipcia, quien denunciaría un siglo después la continua fijación occidental contra el velo, como símbolo evocador del supuesto retraso cultural y de privación de las mujeres árabo-musulmanas. Una mirada deformada que fomentó una única lectura sobre el velo, negativa y de subalternidad. Una obsesión, además, falsa que no provoca problemas ni en los países de acogida ni en los de origen, salvo por el acicate que suponen las declaraciones xenófobas de la clase política y sus esfuerzos legislativos por generar tensiones allí donde no existían. Porque lo que es evidente es que el uso del velo puede tener numerosos significados, pero se han preferido ignorar así como otras múltiples manifestaciones de la cultura y la dinámica social musulmana.

El caso de Turquía es paradigmático de esta situación. Hace unos días Mayte Ciriza, directora de la Fundación Ibercaja en Logroño (y esposa del Consejero de Presidencia del Gobierno de La Rioja, para más señas), afirmaba en un artículo (Bajo el burka) que “en Turquía, donde estaba prohibido el velo en las universidades, al levantarse la prohibición, ha habido una enorme presión sobre las chicas que no lo llevaban para que se lo pusieran”. El problema no es la ignorancia de quien lo escribe, la cuestión es que ese tipo de discurso arraiga precisamente gracias a la mentira. Si bien en febrero de 2008 el Parlamento turco levantó la prohibición que pesaba sobre el velo en las universidades -una iniciativa por lo demás apoyada por muchos intelectuales liberales laicos, la mayoría de la población y asociaciones de derechos humanos internacionales-, cuatro meses después el Tribunal Constitucional de aquel país anuló la disposición. Fue precisamente durante el trámite parlamentario de aquella fallida ley cuando el ultracatólico presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE), el holandés René van der Linden, aseguró que Turquía podría ser expulsada del organismo paneuropeo si obligaba a sus ciudadanas a llevar el pañuelo islámico, e invitó a las mujeres turcas que se vieran obligadas a ponerse esta prenda a denunciar su caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Alguien debería explicarle que permitir no es sinónimo de obligar (¿otro ignorante?). Curiosamente van der Linden, que se define como «un católico devoto» aunque sin permitir «que la religión interfiera en la política», había impedido meses antes que se debatiera en la institución que presidía un informe sobre los peligros de la enseñanza del creacionismo, ya que él mismo defendía el respeto a esa creencia y, al igual que los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, consideraba que la teoría de la evolución “no es más que una hipótesis”. En su país, Dinamarca, el gobierno liberal-conservador también analiza la conveniencia de elaborar una ley que prohíba el velo integral en la vía pública, las escuelas o los tribunales. Prohibir, prohibir y prohibir, parece ser la máxima del ultracatolicismo radical.

Pero volviendo a la propuesta francesa de incrementar la prohibición (pues el velo islámico ya estaba prohibido en los colegios públicos desde 2004), habría que recordar que tampoco estamos ante una iniciativa tan novedosa. Ya lo intentaron contra Argelia en la década de los 50 del pasado siglo XX, y el resultado fue que el pañuelo pasó a convertirse en bandera de la resistencia anticolonial como señaló el pensador antiimperialista Franz Fanon. Entonces, la vestimenta femenina se convirtió en una demostración de cohesión identitaria y de lucha contra el imperialismo francés [Fanon, 65].

¿Alguien les preguntó a ellas?

Los bien pensantes varones blancos han decidido autoproclamarse defensores de la democracia, la libertad y los derechos femeninos (¿sin preguntar a las mujeres?) subyugados por el síndrome de Lord Cromer. Falseando el debate hacia las disyuntivas Islam-Democracia, imposición del velo-libertad de la mujer.

Desde la perspectiva de las mujeres árabo-musulmanas el uso del velo puede ser tributario de decisiones muy diversas: resistencia, reafirmación identitaria, estrategia de movilidad, y también de sumisión o como símbolo del islam político. En palabras de la feminista iraní Valentine Moghadam:

El velamiento voluntario no es necesariamente expresión de filiación con, o de apoyo a, un movimiento islámico político, sino más bien de forma paradójica representa el rechazo de la autoridad parental o patriarcal entre mujeres jóvenes rebeldes. Éste puede ser de modo especial el caso de las jóvenes de familias no tradicionales -por ejemplo, palestinas, argelinas o tunecinas- que al ponerse el hiyab aspiran a una autonomía personal y a una apariencia más seria, sobre todo en colegios mixtos. [Moghadam, 149]

Existen miles de mujeres musulmanas que visten hiyab y que estudian, trabajan y militan en formaciones de izquierda. Es el caso de Ilham Moussaïd, estudiante de 22 años que se presenta como candidata por el izquierdista NPA, que lidera Olivier Besancenot, en las elecciones regionales de marzo en Provenza-Alpes-Costa Azul. «Se puede ser laica y feminista llevando el velo», reivindica.

Pero la propuesta de Nicolas Sarkozy supone ir más allá, y prohibir el velo integral en cualquier espacio público, incluida la calle. Sorprende tanta actividad y propaganda desplegada ¿existía alarma social? ¿problemas de convivencia? Según el ministro de Interior, Brice Hortefeux, de los más de cinco millones de musulmanes que viven en el Estado francés sólo 1.900 mujeres llevan velo integral. ¿Cuándo dejarán de pensar y legislar por ellas?

Referencias bibliográficas:

– Mary Nash, Mujeres en el mundo. Historia, retos y movimientos. Alianza editorial, Madrid 2004.

– Frantz Fanon, A dying colonialism. Grove Press, Nueva York 1967.

– Valentine Moghadam, Modernizing women. Gender and social change in the Middle East. Lynne Rienner Publishers, Londres 1993.

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7 comentarios en “El velo islámico y el velo occidental

  1. EL VELO NO ES UNA OPCIÓN ES SIMPLE REPRESIÓN. No es cultural, es una cuestión ideológica que manifiesta sometimiento de la mujer al hombre. Y SE DEBE LUCHAR CONTRA ELLO SIEMPRE

  2. Y a esa conclusión ¿ha llegado por experiencia propia, de oidas o tras reflexionar en base a argumentos sólidos?
    Un saludo.

  3. No creo que nadie se pare a preguntarle a ellas, si lo hiciera más de uno quedaría como tonto.
    Muy interesante el artículo.

    Un saludo.

  4. Este artículo, pese a su interés y a estar documentado, presenta, a mi modo de ver, cuatro fallos graves:
    a) Aunque es cierto que el uso del velo puede obedecer a motivaciones muy diferentes, no debemos olvidar que en la actualidad los movimientos islamistas (por muy heterogéneos y dispares que sean) han hecho de él una bandera, una forma de reivindicar no sólo la presencia de la simbología religiosa en la esfera pública, en abierto desafío al laicismo, sino también la separación simbólica -y, en muchos casos, física- entre la mujer musulmana y el resto de la sociedad
    b) Tanto en la época colonial como en la actualidad, la peor forma de imperialismo cultural es la que, en nombre del respeto a la diferencia, conviete a la persona en un rehén de su adscripción cultural y religiosa. Ejemplos? La nefasta tendencia de muchos alcaldes europeos a considerar como interlocutores de una comunidad musulmana a su imán: es una manera de afirmar que los musulmanes “no son, ni pueden ser, como nosotros”.
    c) si una práctica es considerada lesiva para la dignidad humana -y, a mi modo de ver, el velo integral (burka, niqab…) lo es-, debe ser prohibida aunque sea muy minoritaria. ¿o es que acaso deberíamos tolerar la antropofagia porque, a fin de cuentas, muy raras veces se da? Es obligación de los poderes públicos garantizar los derechos humanos y, por extensión, evitar cualquier acto o comportamiento que los vulnere, lo cual también incluye, entre otras medidas, penar y prohibir.
    d) No se debe poner en el mismo saco las actitudes abiertamente xenófobas, como la aberrante decisión de prohibir los minaretes en Suiza, con la defensa de un modelo de convivencia que garantice la dignidad de la mujer y la no interferencia de la simbología y las doctrinas religiosas en la escuela y demás ámbitos públicos. En este sentido, la prohibición del uso del velo en las escuelas francesas tiene un sentido radicalmente distinto a la decisión de varios municipios italianos y austríacos de imponer el crucifijo en las escuelas públicas pese a la protesta de algunos padres (musulmanes o no): mientras que en el primer caso se pretende garantizar que todo alumno será tratado como un ciudadano, al margen de sus creencias, en el otro se intenta imponer una religión sobre las otras (y sobre los no creyentes, claro) y, lo que es más grave, se identifica al Estado con una confesión.

  5. Estoy totalmente de acuerdo con lluis Soler , yo soy de canarias y hay una importante comunidad musulmana ( marroquíes y saharauis), aun siendo criado en españa a las mujeres de estas comunidades se les presiona para que sean buenas musulmanas y no caiga la vergüenza sobre su familia , nosotros en particular tenemos bastante contacto con varias familias ( amigos de mis hermanos)…

    Vemos como las mujeres de estas familias se les imponen matrimonios con personas de mayor edad y la forma de vestir… y pasan de la tutela del padre a su marido …

    La ultima boda que estuve el padre no podía estar presente, la madre de la novia estaba presente pero para hablar con su hija pasaba por la madre del novio… una chicha que 23 años terminando la carrera de económicas que se casa con un hombre de 34 años ( sin estudios pero con negocios) que le presento su familia 4 meses antes…. además deja la carrera en el último año…

    Lo que más me impacto en la boda fue la absoluta sumisión de la mujer que era prácticamente un maniquí… recuerdo una chica cubana compañera de la facultad de la chica que se casada… que comento ” que suerte haber nacido al otro lado del charco”, mi novia se quedo muy impactada con lo que vio en general todas las mujeres occidentales….

    En fin hemos luchado mucho para conseguir la igualdad entre hombre y mujeres el problema de la cultura musulmana es la imposición de roles en la sociedad que te dice como vivir y fomenta en la mujer que para ser buena musulmana y creyente tiene que aceptar su papel secundario y sumiso… Esto no lo podemos ni debemos permitir en Europa…

  6. Bueno, para explicar, soy suiza y tengo un novio muselman , moderno y abierto que jamas ni pensara en pedirme poner velo pero en su entorno veo que muchas mujeres muy modernas optaron en ponerlo para que sus parejas no sufren insinuaciones de “calzonazos” por dejar su mujer andar vestida tan moderna… ella toma el velo para evitar que los compañeros de su marido se burlan de el…. otras lo usan por ser hartas de ser considerada puta por vestirse estilo europea… y otras simplemente por no tener problemas o represalias en su entorno.
    muchas usuarias del velo defienden el uso del velo delante de sus amigos muselmanes pero si hablamos con ellas a solas, admiten que se sienten presas en una costumbre que ademas es muy incomodo en verano junto a la obligatoria ropa que no “permite” mangas cortas ni ropa muy ajustada. .. o otras lo hace por que su familia les dice que ahora son casadas y una mujer casada tiene por respeto a su marido ponerselo …

    pero lo q a mi como mujer me pone de los nervios es lo siguiente; voy hacer compres en el super, veo una pareja de muselmanes salir, el va por delante (claro) vestido estilo europeo con sus tejanos, hablando por movil, 3 pasos detras de el su mujer, cargada como una mula con tropecientos bolsas llenas de compras y por supuesto con velo. esto para mi como mujer me parece violento de tal manera que muchas veses no puedo resistirme en decir unas cuantas cosas en voz alta pero siempre con educacion pero que pasa? automaticamente me tachan de racista!

    pd;
    en suiza hay mesquitas con minaretes, el tema de la prohibcion del minareto en un pueblo berna era no por una prohibcion general sino por querer hacer el minareto mas alto de la suiza en una llana del canton de berna donde se habra visto el minareto para muchisimos kilometros, mas alto que cualquier iglesia en la zona y la verdad, alguien cree que en un pais muselman dejaron construir la iglesia con el campanil mas alto que los minaretos? y para verificar lo de las mesquitas con minaretos en suiza, se busca en google imagines “moschee schweiz”

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