Estambul: tentación turca

Andrés Mourenza. El Cuaderno del Domingo (El Periódico de Catalunya)

Estambul es probablemente la única ciudad en el mundo situada a caballo entre dos continentes. Sin embargo, desde su fundación en el siglo VII a.C., siempre ha mirado hacia Europa. Cuenta la mitología que el oráculo de Delfos dijo al griego Byzas que su destino era fundar una colonia frente a la “ciudad de los ciegos” y éste, navegando por la lengua de mar que separa Asia de Europa, encontró en la desembocadura del Cuerno de Oro un perfecto cobijo natural para establecer una próspera colonia comercial. Los ciegos -pensó Byzas- debían ser los habitantes de Calcedonia, una población situada en la orilla asiática, que no habían sabido ver las bondades que les ofrecía el terreno de este lado del estrecho del Bósforo.

La ciudad de los ciegos es hoy el moderno barrio residencia de Kadiköy, con su famoso panorama rapero, y la colonia fundada por Byzas, el distrito histórico-turístico (Sultanahmet) de una metrópolis que ha sido capital de tres imperios. Bizancio, Constantinopla, Estambul, otros tres nombres cuya sola evocación nos retrae batallas de leyenda, esplendor y decadencia, magnas obras, mezquitas monumentales, palacios arrebatadores y acogedoras iglesias. Este año, Estambul es la capital cultural de la Unión Europea, cerrando un círculo histórico, y es mucho más de lo que enseñan los libros.

A Estambul le encajan los versos de Sabina: “Cuando duermo sin ti contigo sueño, y con todas si duermes a mi lado”. Es una ciudad cruel, de más de 12 millones de habitantes, que engulle a los emigrantes recién llegados de las zonas rurales en los suburbios de aluvión, enterrando rápidamente sus sueños de prosperidad. Dura, de la que los millones de trabajadores que cada día la recorren en autobuses atestados desea salir, soñando con todas las demás ciudades del mundo. De cerca, Estambul es fea, llena callejones sucios y barrios oscuros. Pero es una fealdad humana, de ruinas habitables, pues entre los restos de glorias pretéritas y abandonadas surgen nuevas vidas y culturas.

Cuando se duerme lejos de ella, es la ciudad que más se puede llegar a echar de menos. Tal y como ocurre en la película Un toque de canela, de Tassos Boulmetis, en la que un cristiano griego reconoce haberse sentido tentado a abandonar su religión para que le permitieran quedarse en la ciudad del Bósforo. La nostalgia de Estambul es un sentimiento profundo, una melancolía que quema por dentro, un lamento que sólo se puede expresar en turco con una de las palabras más repetidas en sus canciones: hüzün, una tristeza difícil de traducir, como la morriñasaudade gallega, o la portuguesa. Los taxistas locales, atrapados en su tráfico infernal, siempre lo dicen: “Odio Estambul, pero es la ciudad más hermosa del mundo”.

Estambul, la de las mil mezquitas, es una ciudad sagrada, donde la inmensa mayoría musulmana convive con una gran variedad de cultos cristianos (desde ortodoxos griegos a apostólicos armenios, católicos descendientes de italianos que llegaron siglos atrás o caldeos de Oriente Medio) y judíos, muchos de ellos descendientes de aquellos expulsados por los Reyes Católicos de la España medieval e inquisidora. Paseando por los destartalados barrios de la orilla sur del Cuerno de Oro, uno encuentra las antiguas casas griegas de Fener, pintadas de azul celeste, verde claro o rosa pastel, junto a un grupo de niños que pega patadas a un balón gritando el nombre español de un jugador del Fenerbahçe y los pequeños edificios labrados de Balat, en algunos de los cuales una estrella de David atestigua que allá habitó una familia hebrea antes de mudarse a un barrio más moderno o al estado de Israel. Un poco más adelante, surgen Ayvansaray, con su colonia de gitanos aún recordada en el cancionero popular turco y sus virtuosos músicos y bailarinas del vientre, y Eyüp, un barrio religioso donde se encuentran los restos del portaestandarte de Mahoma, caído en batalla contra los bizantinos en el siglo VII y cuya tumba es un importante lugar de peregrinación.

También para los intelectuales laicos es una ciudad sagrada cuando recuerdan, entre sorbo y sorbo de rakı (un licor de anís), las escenas en blanco y negro de “¡Oh, aquel bello y viejo Estambul!” de mediados del siglo XX, con sus descapotables color crema y boutiques de imitación francesa, y para los habitantes pobres que hacen picnic en el césped de las rotondas en medio del bullicio del tráfico y los rascacielos del barrio de Levent o montan una barbacoa cada domingo en el paseo marítimo de Samatya.

El alma de Estambul se descubre en sus tabernas (meyhane), con un vaso de rakı y unas tapas (meze). Sólo así, en ese estado entre alegre y melancólico en que te deja el anisado turco, mientras suenan el clarinete, la darbuka y el cristalino kanun del grupo afincado en ese restaurante, es posible adentrarse en los secretos de esta ciudad eterna. En las calles del barrio de Beyoğlu, donde Estambul se convierte en crápula, se mezcla el bullicio de los jóvenes y de las bandas de música callejera. Ninguna noche detiene las ganas de fiestas de sus habitantes, sea fin de semana o día de labor. En sus discotecas y clubes nocturnos, miles danzan al calor de ritmos balcánicos, compases latinoamericanos o música techno. Estambul te hace sentir entonces en el centro del mundo. Como canta el grupo de rock Duman: “Esta ciudad se vive con raki. Esta ciudad fuma como un carretero. Esta ciudad vive de día y ama las noches. Esta ciudad maldice a los hombre y pega a las mujeres. Esta ciudad nos chupa la sangre, pero vale la pena morir por ella”.

Artículo publicado originalmente en el Cuaderno del Domingo de El Periódico de Catalunya el pasado 31 de enero.

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Un comentario en “Estambul: tentación turca

  1. European Capital of Culture
    Istanbul 2010 ECOC Agency
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    Partnership & Sponsorship

    A Story of the City Constantinople-İstanbul
    “A story of the city, Constantinople, Istanbul” is an original music project which is realized by taking into consideration basic criteria prescribed by the Istanbul 2010 European Capital of Culture Agency. Under the concept of “Music: The witness of history” the theme of the project is about the cross-cultural interactions among civilizations and turning points which Istanbul faced with European civilizations and their impact on today’s Istanbul.

    Served as a capital to the two great civilizations on a world scale, two great empires; a metropolis of two major religions at the point where two continents, Asia and Europe are connected, Istanbul has undergone through many political, cultural and social changes. These changes are reflected in the original music which was mainly composed of the court music, military music, ethnic music, religious music, and the Arab-themed music which came to the city with immigrants from Anatolia. All these music al currents will be presented to the audience in a chronological integrity and original sound within this project.

    Head of the Musicology-Music History Department at America’s first Conservatory, world-famous New England Conservatory and; the founder and Chairman of the “Intercultural Institute” Prof. Dr. Robert Labaree regained the Middle Eastern harp called “Cheng” which Ottoman-Turkish music tradition has lost about 350 years ago. Prof. Labaree modified and improved the instrument by using “kanun” latches, thus it gets to fit to the current performance standards of Turkish music. Audience will get to chance to see the instrument “cheng” and enjoy the “cheng” performance by Labaree in this event.

    Outstanding musicologists and musicians of America are preparing for the project “A story of the city, Constantinople, Istanbul” project in Boston. The event will be held at Harbiye Cemiltopuzlu Outdoor Stage on 18 June 2010. Solution partners are Deniz Özsezen (Project Owner) and Ülkem Özsezen (Project Coordinator) in Turkey; Dr. Mehmet Ali Sanlıkol (Music Director of the Project) the Dünya Organization (Boston) Prof. Dr. Robert Labaree, Prof. Thomas Zajac and Nektarios Antoniou in America. The event will feature Schola Cantorum, Ensemble Trinitas, and 35 artists from Ince Saz-Fasil- Anatolian Folk and arabesque troops.

    The music director of the event, composer/ Multi Instrumentalist /musicologist/vocalist Dr. Mehmet Ali Sanlıkol completed his Doctor of Musical Arts Degree in Composition at the New England Conservatory and founded the organization ‘Dunya’ based in Boston, Massachusetts.

    Mr. Sanlikol has performed and toured with AudioFact, and Jazz stars such as Tiger Okoshi and Horacio “El Negro” Hernandez at numerous prestigious International Music Festivals, the Blue Note Jazz club in New York, Ryles Jazz club in Boston and etc. Recently, he is writing a book about the organization and the music of the Ottoman Janissary Bands.

    Solution partner to the project, the DÜNYA Organization is a non-profit educational organization located in Boston, USA. DÜNYA seeks to work with a wide range of cultural and religious organizations and musical groups but relies on no particular political, governmental or religious affiliation or support of any kind. Its goal is to present a contemporary view of a wide range of Turkish traditions, alone and in interaction with other world traditions, through performance, publication and other educational activities.

    The organization has realized 6 CD productions: Come See What Love Has Done to Me, Psalms of Ali Ufki, Music of Cyprus, The Tulip and the Sword, Language of the Birds, For You the World for Us the Roses; and a DVD production called “Wisdom and Turkish Humor”.

    Another solution partner Nektarios Antoniou is competent in Byzantine music and the maestro of the Hellenic College Schola Cantorum – the Byzantine Music Working Group. The artist goes on his post-graduate studies at Theology and Arts at Yale University. Within the project he has performed an extraordinary study in representation of the Byzantine era.

    Another solution partner to the project Prof. Dr. Thomas Zajac is the chief of Ensemble Trinitas; and he performed 14th-century music at the 5th Millennium Council event in the Clinton White House with his own group Ex Umbris. In December 2002 he played “serpent” –an instrument which is quite difficult to play- in a PDQ Bach concert at Lincoln Center and the new Kimmel Center in Philadelphia.

    Ney artists Ercan Irmak who also takes place in the event, performed numerous works of famous composers with orchestras such as Presidential Symphony Orchestra, the Tekfen Philharmonic Orchestra, London Mozart Players Orchestra, Bursa State Symphony Orchestra, the Çukurova State Symphony Orchestra, the CRR Symphony Orchestra. Sometimes he accompanied famous artists like Güher- Süher Pekinel sisters and sometimes performed as soloist with his nay like in “A Symphony of the Three Seas” in Brussels, Paris and Berlin.

    Tickets can be obtained from Biletix.

    Photography by John Weston

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