Ara Baliozian

Nuestros líderes deben estar celebrándolo.

Ahora tienen otra razón para dividir la nación.

¿Por qué se oponen a los resultados de una comisión independiente?

Las palabras en un pedazo de papel, los acuerdos, los tratados, no pueden cambiar la realidad. Han sido desdeñados en el pasado, muchas veces, y pueden ser de nuevo ignorados. Nos atan sólo si aceptamos su obligatoriedad, y nadie tiene el poder de imponérnola. ¿Quién toma en serio a los políticos y los académicos?

No me asusta una comisión imparcial. Hoy está, mañana se cita, se olvida el día después.

¡Calma! No se hunde el mundo.

Nada hay más ingenuo que confundir los compromisos verbales de los diplomáticos con los hechos consumados.

Si, digamos, dentro de diez o cientos de años una comisión independiente decidiera que no existe Dios ¿piensan que los creyentes renunciarían a su fe? No lo hicieron ni bajo Lenin, Stalin, Mao y otros de su clase.

Y hablando de Dios: las escrituras nos dicen que “un pueblo enfrentado a sí mismo no puede perdurar”. Y ahora nuestros líderes tratan de dividirnos. Si pueden desoir la palabra del Altísimo, ¿por qué no van a poder ignorar las palabras vanas de una comisión? Si hubieran sido más escépticos cien años atrás y hubieran desechado el apoyo verbal de Occidente, no habría habido Genocidio y la comisión del No-Genocidio decidiría si el Genocidio fue de hecho un genocidio.

La cita de hoy en mi diario es de Aldous Huxley y dice: “Los hechos no desaparecen porque sean ignorados”.

¡Adelante, no es así!

Traducido por Antonio Cuesta.

Fuente original: http://baliozian.blogspot.com/2009/10/protocols.html

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