Los dos estados firman protocolos para abrir la frontera y establecer relaciones. Nacionalistas de ambos países protestan en la calle contra el pacto

Andrés Mourenza. El Periódico de Catalunya

Por primera vez en la historia, Turquía y Armenia aprobaron ayer normalizar sus relaciones diplomáticas. El ministro de Asuntos Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, apenas pudo pegar ojo la noche anterior: «Es un día histórico», comentó a la prensa poco antes de partir hacia Zurich (Suiza) donde el político turco y su homólogo armenio, Edvard Nalbandian, firmaron una serie de protocolos que prevén el establecimiento de relaciones, la apertura de la frontera común y el establecimiento de una comisión de expertos que estudie el llamado «genocidio armenio».

Aunque Turquía fue uno de los primeros estados en reconocer la independencia armenia tras la caída de la URSS en 1991, nunca establecieron relaciones diplomáticas plenas debido a la invasión por parte de Armenia de Nagorno-Karabaj y otras siete provincias pertenecientes a Azerbaiyán, aliado de Ankara.

Destacados políticos

La presencia en Suiza de destacados políticos internacionales –la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, y el Alto Representante de Política Exterior de la UE, Javier Solana, entre otros– indica la importancia que otorgan los grandes poderes a la pacificación de esta zona del Cáucaso Sur, imprescindible para el tránsito energético desde Asia Central a Occidente.

En los últimos años se han producido acontecimientos claves en la región, como el acercamiento a Rusia de Turquía y Azerbaiyán –aliados de EEUU– o la guerra ruso-georgiana del 2008, que minó la credibilidad de Tbilisi como socio de Bruselas y Washington. Así se ha impulsado el acercamiento de Turquía y Armenia, tradicionalmente fiel a Moscú.

El primer gesto de distensión se produjo el pasado año gracias a la llamada «diplomacia del fútbol» ya que el presidente turco, Abdulá Gül, visitó Armenia por primera vez con ocasión del partido entre las selecciones de Turquía y Armenia. Ahora se espera que su homólogo armenio, Serj Sarkisian, viaje el miércoles a Turquía para el partido de vuelta.

Ratificar los acuerdos

A pesar del importante paso dado ayer, el camino aún no está libre de obstáculos, ya que ahora los parlamentos de los respectivos países deben ratificar los acuerdos. Además, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha dejado claro que no se abrirá la frontera con el país caucásico hasta que Armenia solucione sus problemas con Azerbaiyán.

El viernes, armenios y azerís se reunieron en la ciudad de Chisinau (Moldavia) para intentar avanzar en la solución del conflicto, pero la reunión no produjo demasiados resultados. Ankara exige a Ereván que, como signo de buena voluntad, retire sus tropas al menos de las siete provincias azeríes que rodean Nagorno-Karabaj y que también fueron ocupadas por los armenios.

Además, tanto en Turquía como en Armenia existe una fuerte oposición nacionalista que critica los acuerdos. El viernes, 10.000 personas se manifestaron en la capital armenia con pancartas en las que se leían ninguna concesión a los turcos y no se puede negociar el genocidio y en las visitas de Sarkisian a diversos países donde habita la diáspora armenia se le recibió con protestas y gritos de «traidor». Por eso la presencia del cantante franco-armenio Charles Aznavour en la ceremonia de la ciudad suiza fue interpretada como un mensaje para que el resto de la diáspora dé su brazo a torcer y acepte el acuerdo con Turquía.

La muestra más palpable de los roces entre los dos países, tuvo lugar poco antes de la firma del acuerdo, que se retrasó tres horas a causa de las reticencias de ambas delegaciones respecto al redactado de los acuerdos y que sólo pudieron ser superadas gracias a la presión de Hillary Clinton.

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