Antonio Cuesta. Prensa Latina

La prensa en Turquía ofreció hoy nuevos datos sobre el estudiante que lanzó su zapatilla al director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, durante una conferencia en la ciudad de Estambul.

Se trata de Selcuk Ozbek, editor del diario Birgün, quien junto a otro compañero estuvieron detenidos en dependencias policiales durante ocho horas, pese a que Strauss-Kahn no quiso interponer ninguna denuncia.

Simultáneamente, otros actos de protesta tenían lugar frente a la Universidad de Bilgi, donde se llevaba a cabo la conferencia, y frente a una de las sedes del gubernamental Partido de Justicia y Desarrollo, AKP.

Birgün abrió hoy a toda plana con el titular “Un día, cualquiera puede necesitar un zapato”, y se explicaban las razones de la protesta y el significado de las polítcas del FMI y del Banco Mundial para los países empobrecidos.

La mayor parte de los medios, escritos y también televisivos, se hicieron eco del incidente.

Por su parte, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, definió la agresión a Strauss-Kahn como un “ataque”, y manifestó que “arrojar un zapato es una falta de respeto a la hospitalidad turca” y una acción antidemocrática.

Pero las protestas no se detienen, y este viernes se realizó una nueva concentración en la céntrica plaza de Taksim que, bajo el lema “Haz historia el capitalismo”, numerosas personas mostraron su rechazo al FMI y al Banco Mundial por sus políticas depredadoras del planeta.

Los organizadores mantendrán a diario estas protestas hasta el próximo 7 de octubre, fecha en que finaliza el encuentro anual del FMI y el Banco Mundial, que en esta ocasión se celebra en la ciudad de Estambul.

Para mañana está previsto además un encuentro internacional, un debate crítico sobre ambas instituciones financieras, organizado por la Universiidad de Bilgi y la Fundación Heinrich Böll, y en el que participarán entre otros Roberto Bissio, coordinador de la red Social Watch, y Susan George, quien preside el Observatorio de la Mundialización.

George es una infatigable activista antiglobalización y ha dedicado buena parte de su actividad intelectual a estudiar la responsabilidad de las instituciones económicas internacionales en el mantenimiento de la pobreza y la desigualdad.

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