Gara

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Fiel a su tradición, el Ejército turco volvió a intervenir en la vida política del país euroasiático al rechazar que se lleve a cabo cualquier reconocimiento de la identidad nacional kurda. El general Ilker Basbug, jefe del Estado Mayor del poderoso Ejército turco, rechazó que «se ponga en cuestión la unidad nacional» reconociendo la existencia de los kurdos y destacó que la lengua oficial de la República es el turco, «lo que debe ser salvaguardado».

El Ejército turco volvió ayer a interferir en la política del país euroasiático mediante unas declaraciones de su máximo responsable, el general Ilker Basbug, quien destacó que «los esfuerzos de reconciliación iniciados por el Gobierno [de Recep Tayyip Erdogan] a favor de los kurdos no deben poner en cuestión la unidad nacional», por lo que excluyó cualquier posibilidad de diálogo con los insurgentes kurdos.

El jefe del Estado Mayor turco también se opuso directamente a la posibilidad de ofrecer una autonomía de carácter lingüístico a los kurdos en el marco de la «apertura democrática» impulsada recientemente por el partido gubernamental AKP, islamista de derechas.

«Las Fuerzas Armadas turcas no pueden, en ningún caso, aceptar que la estructura unitaria del Estado se deteriore», indicó el general Basbug en un mensaje publicado en la página web del Estado Mayor con motivo del aniversario de la victoria de las fuerzas turcas (30 agosto de 1922) frente a las tropas griegas que había invadido Anatolia.

Pese a destacar que el Ejército es «respetuoso con las diferencias culturales», el jefe del Estado Mayor turco se opuso a que estas diferencias aparezcan reconocidas en la Constitución. Colectivos kurdos han reclamado que se reconozca la identidad kurda en la legislación turca.

El comunicado indica también que la lengua oficial de la República es el turco y que «la disposición inmutable de la Ley Fundamental sobre este punto deber ser salvaguardada».

En Turquía, el Ejército está considerado como garante de los valores constitucionales republicanos laicistas instaurados por Mustafa Kemal Atatürk en 1922. Sus relaciones con el Gobierno de Erdogan son tensas, ya que acusan al AKP de tener un plan para islamizar el país, abandonando el laicismo kemalista. De hecho, los militares turcos han protagonizado varios golpes de Estado para «reconducir las desviaciones de los políticos», como ocurrió en 1960, 1971 y 1980.

En 1998, el Ejército se manifestó en contra de la presencia en el Gobierno del islamista Partido del Bienestar, de Necmettin Erbakan. Meses después, este partido fue ilegalizado por los jueces. De las cenizas del Partido del Bienestar, surgió el AKP de Erdogan, que ha conseguido llegar al poder, aunque moderando su discurso para evitar un nuevo pronunciamiento militar.

En el comunicado del general Basbug, también se destaca que el Ejército turco «no intervendrá en ninguna actividad susceptible de provocar un contacto con la organización terrorista (sic) PKK y sus partidarios». Frente a ello, «prometemos, de nuevo, que les combatiremos hasta la victoria».

Lengua e identidad

Entre las iniciativas impulsadas por el Gobierno de Erdogan destinadas a «la reconciliación» con los kurdos, se encuentra la de devolver el nombre a las aldeas kurdas que fueron rebautizadas con nombres turcos, instaurar la educación en kurdo en las escuelas públicas y suprimir la denominación «turco» en la definición de nacionalidad. Asimismo, se baraja permitir que los sermones islámicos se puedan realizar en kurdo en las mezquitas.

El único partido prokurdo legal en Turquía, el DTP, desea reformas de mayor calado como una autonomía limitada para Kurdistán Norte y una amnistía para los guerrilleros del PKK. Esta formación se enfrenta a una acción judicial que podría suponer la enésima ilegalización de una formación prokurda en Turquía, al considerarla vinculada al PKK.

En los últimos días se ha hecho pública la intención del líder del PKK, Abdullah Ocalan, preso en la cárcel de Imrali, en el mar de Mármara, de presentar una hoja de ruta para poder alcanzar un acuerdo con el Gobierno de Turquía para solucionar el conflicto mediante el respeto de los derechos nacionales que corresponden al pueblo kurdo.

Asimismo, en la sempiterna negociación de adhesión de Turquía a la Unión Europea, los Veintisiete han exigido a Ankara reformas legislativas y políticas destinadas a respetar la identidad kurda. La propuesta de Erdogan obedece en buena parte a esta presión. Sin embargo, la oposición de París y Berlín a la integración turca convierten en una quimera el acceso de Turquía a la UE.

Öcalan
Las manifestaciones del general Basbug se producen cuando se espera que se haga pública la hoja de ruta del líder del PKK, Abdullah Öcalan, preso en la cárcel de Imrali, para superar el conflicto.
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