Declaración final de los Foros del Agua de los Pueblos y Alternativo (Estambul, marzo 2009)


Después de Ciudad de México en 2006, un hito importante en el constante actuar del movimiento global por la justicia del agua, ahora nos encontramos en Estambul movilizados contra el 5º Foro Mundial del Agua. ¡Estamos aquí para deslegitimar este falso Foro, dirigido por las corporaciones, y dar voz a las positivas propuestas de los movimientos globales por la justicia del agua! Dado que estamos en Turquía, no podemos ignorar que este país ofrece un poderoso ejemplo de los devastadores impactos generados por las políticas destructivas de gestión del agua.

El gobierno turco ha impulsado la privatización tanto de los servicios del agua, como las cuencas y planea embalsar todos los ríos del país. Cuatro son los casos de presas especialmente peligrosas y destructivas: Ilisu, Yusufeli, Munzur y Yortanli. Durante 10 años, la gente afectada ha estado oponiéndose con resistencia a estos proyectos, particularmente, la presa de Ilisu que es parte de un enorme proyecto de irrigación y producción energética conocido como el Proyecto del Sudeste de Anatolia (GAP).

La presa de Ilisu -una de los proyectos más criticados del mundo- es particularmente compleja y problemática debido a sus implicaciones geopolíticas en Oriente Medio. La presa está situada en la región kurda, donde hay violaciones de los derechos humanos provocados por el conflicto irresuelto. El gobierno turco está utilizando el GAP para afectar negativamente a las formas de vida de la población kurda y acabar con su cultura y sus derechos políticos.

Como movimiento, estamos aquí ofrecer soluciones a la crisis del agua, y exigir que sea la Asamblea General de la ONU quien organice el próximo foro global sobre el agua. La participación de altos funcionarios y representantes de Naciones Unidas en nuestro encuentro es una evidencia de que algo ha cambiado. Hay un traslado tangible y simbólico de legitimidad: desde el foro oficial, organizado por intereses privados y por el Consejo Mundial del Agua, hacia el Foro del Agua de los Pueblos, organizado por la sociedad civil mundial que incluye a campesinos, indígenas, activistas, movimientos sociales, sindicatos, ONGs y redes que luchan en todo el mundo en defensa del agua, del territorio y de la colectividad.

Llamamos a las Naciones Unidas y a sus Estados miembros a que asuman su papel, como legítimos convocantes de encuentros multilaterales, y formalmente auspicien la celebración de un foro sobre el agua que estipule las obligaciones estatales y las responsabilidades ante la comunidad global.

Invitamos a todas las organizaciones y gobiernos en este 5º Foro Mundial del Agua, a que se comprometan a hacer de éste el último foro del agua controlado por las corporaciones privadas. El mundo necesita la convocatoria de un foro legítimo, responsable, transparente y democrático sobre el agua, que emane de los procedimientos de la ONU y sea apoyado por sus Estados miembros.

Confirmando una vez más la ilegitimidad del Foro Mundial del Agua, denunciamos la declaración ministerial porque no reconoce el agua como derecho humano universal, ni la excluye de los acuerdos comerciales globales. Además el proyecto de resolución ignora el fracaso de la privatización para garantizar el acceso universal al agua, y no toma en consideración las acertadas recomendaciones propuestas en la incompleta resolución del Parlamento Europeo.

Finalmente, la declaración promueve el uso del agua para producir energía hidroeléctrica y el incremento de la producción de biocombustibles, propuestas ambas que conducen a una mayor desigualdad e injusticia.

Reafirmamos y consolidamos todos los principios y compromisos expresados en la declaración de 2006 en Ciudad de México: defendemos el agua como el elemento básico de toda la vida en el planeta, como derecho humano fundamental e inalienable; insistimos en que debe ser garantizada la solidaridad entre las generaciones presentes y futuras; rechazamos cualquier forma de privatización y declaramos que la gestión y supervisión del agua deben de ser públicas, sociales, colectivas, participativas, equitativas y no comerciales; pedimos la gestión democrática y sostenible de los ecosistemas y que se preserve la integridad del ciclo del agua mediante la adecuada protección y administración de las cuencas hidrográficas y el medio ambiente.

Nos oponemos al modelo económico y financiero dominante que ordena la privatización, comercialización y cesión a las corporaciones del agua pública y de los servicios del saneamiento.

Estaremos contra este tipo de reformas, perjudiciales y antí-democráticas, del sector público, pues hemos visto los resultados sobre la gente pobre sometida a rígidos mecanismos para la recuperación de costes y a métodos de prepago.

Desde 2006, en México, el movimiento global de la justicia por el agua ha venido desafiando el control empresarial del agua para la obtención de beneficios. Algunos de nuestros logros incluyen: el reclamo de servicios públicos que habían sido privatizados; fomento y ejecución de sociedades público-público; forzar la pérdida de ganancias de la industria del agua embotellada; y confluir en actividades conjuntas y simultáneas durante el “Octubre Azul” y la “Semana de Acción Global”. Celebramos nuestras destacadas conquistas en cada una de las constituciones y leyes que han reconocido el agua como derecho humano.

Al mismo tiempo necesitamos abordar la crisis económica y ecológica. ¡No pagaremos su crisis! No rescataremos este modelo agotado e insostenible, que ha transformado: un gasto privado inexplicable en una enorme deuda pública, el agua y los terrenos comunales en mercancía, la naturaleza en su conjunto en un coto privado de materias primas y en un vertedero al aire libre.

La interdependencia básica entre el agua y el cambio climático ha sido reconocida por la comunidad científica y subrayada también por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. Por lo tanto, no debemos aceptar las respuestas al caos climático en el sector de energía que siguen la misma lógica causante de la crisis. Una lógica que compromete la cantidad y calidad del agua y de la vida, basada en las presas, las centrales nucleares y las plantaciones de agro-combustibles.

En diciembre de 2009, trasladaremos nuestras inquietudes y propuestas a la Conferencia sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas en Copenhague. Además, el modelo dominante de agricultura industrial intensiva contamina y destruye recursos hídricos, empobrece terrenos de cultivo y acaba con la soberanía alimentaria. Esto tiene un enorme impacto sobre la vida y la salud pública.

Desde la fructífera experiencia del Foro Social Mundial de Belem, nos hallamos comprometidos en estrechar una alianza estratégica entre los movimientos del agua y los de la tierra, la alimentación y el clima.

También nos comprometemos a continuar construyendo redes y nuevas alianzas sociales, y a implicar tanto a las autoridades locales como a aquellos parlamentarios que se muestran decididos a defender el agua como bien común y reafirman el derecho al agua dulce para todos los seres humanos y la naturaleza. Animamos a todas las empresas públicas del agua a que trabajen juntas, estableciéndose para ello asociaciones nacionales y redes regionales.

¡Celebramos nuestras conquistas y miramos hacia el futuro prosiguiendo nuestra colaboración a través de países y de continentes!

Traducción Blog de Turquía

Original en inglés: http://www.enlazandoalternativas.org/spip.php?article364

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