Antonio Cuesta. Blog de Turquía

Durante la última jornada del Foro Alternativo del Agua, celebrado aquí en Estambul, uno de los debates más interesantes fue el que reunió a activistas de varios continentes para hablar del agua como bien común y de su gestión bajo una óptica democrática y participativa.

Experiencias diferentes, luchas diversas, pero un mismo objetivo: hacer de la gestión del agua un espacio de democracia participativa desde la base y rechazar las políticas impuestas desde arriba, ya sean de instituciones como la Organización Mundial del Comercio o el Banco Mundial, o procedan de gobiernos que ignorando a sus ciudadanos entregan la explotación de recursos naturales, en este caso el agua, a multinacionales para su beneficio.

De la India a Cataluña, de Colombia a Turquía, pasando por Canadá, los participantes en el debate pusieron sobre la mesa sus modelos organizativos, sus propuestas y sus logros. El italiano Tomasso Fattori denominó como una forma “global postdemocrática” lo que está sucediendo en Europa. El hecho de que inversores y empresas privadas, al margen de cualquier legitimidad democrática, tomen decisiones sobre regiones enteras y sus recursos sin ningún control popular. Una situación muy grave que modifica la vida de las personas y para el que se sirven de bienes públicos y sociales.

El canadiense Anil Naidoo, valoró muy positivamente el encuentro mantenido en Estambul por la energía desplegada en el mismo y por el potencial subversivo que conlleva. Podría ser el inicio de luchas mayores contra las políticas neoliberales -aseguró-, pero no tenemos mucho tiempo para ello, el momento es ahora.

De lucha también habló Danilo Urrea, miembro del Centro Nacional Salud Ambiente y Trabajo de Colombia, y de los conflictos internos en su país, donde “un gobierno autoritario está utilizando todos los medios económicos, así como los de comunicación y propaganda, para someter a la gente y acabar con sus tradiciones y formas de vida”. Urrea denunció que aprovechando la guerra de baja intensidad, la campaña contrainsurgente, el gobierno está llevando a cabo la venta de todos los bienes del país. En el caso del agua se están privatizando tanto el acceso a las fuentes como la distribución. Por ello, desde hace unos años se gestó un movimiento amplio, plural y masivo, denominado el Referendo por el Agua, que lo que pretende es que se declara constitucionalmente que el agua es un derecho humano con el que no se puede comerciar.

Dos millones de firmas consiguieron llevar la propuesta hasta el Congreso colombiano, que ahora tendrá que decidir qué hace con ella. Pero la lucha de este movimiento plural no se detiene, quiere explorar nuevos frentes contra las políticas neoliberales que se aplican en Colombia o, como expresó Urrea, “para luchar contra el robo del territorio y reescribir nuestra propia historia”. “Lo que pedimos es que se gobierne de acuerdo con el mandato del pueblo y no mirando a las compañías transnacionales, exigimos que las políticas se hagan pensando en el bien común”, aseguró.

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