Andrés Mourenza. EFE

Las negociaciones en los pasillos del quinto Foro Mundial del Agua, que se celebra esta semana en Estambul, arrecian a medida que se acerca el fin de semana, cuando se aprobará el documento ministerial, especialmente en torno al reconocimiento o no del agua como un derecho humano básico.

Varios países de Latinoamérica -Bolivia, Ecuador, Venezuela, Cuba y Uruguay, principalmente- y Suiza presionan al Foro Mundial del Agua para que reabra el borrador del documento ministerial a debate, pues están molestos con la actitud cerrada al debate de los organizadores.

Además, España se sumó hoy públicamente a estos esfuerzos y su posición es que del foro estambulí salga una declaración que emplace a Naciones Unidas a que consolide el derecho humano al agua.

El problema radica, según los países críticos, en que la declaración del agua como “derecho humano básico” fue sustituida antes de la llegada de los documentos de debate a Estambul por el término “necesidad humana básica”, reduciendo las implicaciones políticas de esta declaración.

Según explicaron a EFE fuentes diplomáticas presentes en la negociación de los comités técnicos que tuvo lugar el martes y el miércoles, este cambio en el borrador provocó malestar en una “mayoría” de los países presentes y pidieron que se reabra el debate durante el fin de semana, con la llegada de los representantes ministeriales.

Sin embargo, Estados Unidos, Brasil y Egipto, junto al país anfitrión, Turquía, se negaron a reabrir el debate y bloquearon toda posibilidad de cambio.

Estos países también se negaron a que los debates previos al documento y la posición de cada gobierno quede reflejada en las actas del foro, algo que ha enfadado especialmente a la delegación de Suiza.

“Brasil no quiere que se publiquen porque no desea reconocer públicamente que se opone a que el agua sea declarada un derecho humano básico”, afirmó a EFE una fuente interna del foro que declinó ser nombrada.

Sin embargo, la presión de los países hispanoamericanos y de Suiza ha conseguido que la presidencia del foro acepte debatir algunos matices sobre el redactado del punto sobre el derecho al agua durante los encuentros ministeriales.

La delegación boliviana explicó a EFE que varios países presionarán por la inclusión del derecho al agua y que, en caso de que no sea posible, los países críticos firmarán una declaración complementaria.

En esta declaración, los países firmantes reconocería el agua como un derecho humano básico y, además, exigirían que el Foro Mundial del Agua deje de ser organizado por una institución privada como es el Consejo Mundial del Agua, para que se celebre bajo el paraguas de la ONU.

“Es muy triste que los gobiernos se sometan a un consejo privado dominado por grandes empresas”, criticó Juan Carlos Alurralde, asesor del Ministerio de Exteriores de Bolivia.

“El otro problema es que las declaraciones de este foro no son vinculantes”, añadió.

La ministra española de Medio Ambiente, Elena Espinosa, pidió “esfuerzos reales” para que se vaya más allá de una declaración “que no llevaría a nada” y se pueda cumplir realmente el derecho al agua.

Varios activistas críticos se mostraron “contentos” de que el debate sobre el derecho al agua se haya instalado “dentro” del Foro Mundial del Agua.

En declaraciones a EFE, Miquel Carrillo, miembro de Ingenieros sin Fronteras, reconoció que la falta de capacidad vinculante de las declaraciones del Foro es un problema pero aseguró que el eventual reconocimiento del agua como derecho humano básico “es un primer paso que abre muchas posibilidades”.

“El siguiente problema sería la implementación de este derecho, que tendría su propio debate porque las empresas privadas dicen que es compatible con la gestión privada pero otras personas creen que es incompatible”, añadió.

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