Antonio Cuesta. Blog de Turquía

El Foro Mundial del Agua (FMA) es una reunión trienal en la que participan jefes de estado y de gobierno, representantes técnicos y ministeriales de diversos países, empresas y ONGs de diversa índole (tanto proclives como contrarias al Foro) para discutir diferentes temas en relación con el agua: desde la gestión de los recursos al calentamiento global, pasando por soluciones a la desecación de los ríos, la construcción de presas, etc.

Los críticos con este evento, denuncian que, a pesar de su formato pseudo-ecologista, el único objetivo es el tratar y cerrar contratos respecto a la privatización y comercialización de los recursos hídricos y la construcción de embalses y ponen como muestra que en ninguno de los foros se ha aceptado la propuesta de las asociaciones ecologistas de reconocer el acceso al agua como un derecho humano básico que evite su comercialización.

Así lo entiende Ana Gris, miembro de Ingeniería Sin Fronteras Cataluña, al reconocer que “los movimientos sociales, centros de investigación, la sociedad civil organizada, sindicatos y los gobiernos de algunos países consideran el Foro un espacio ilegítimo y antidemocrático de toma de decisiones”.

En su última edición (México, 2006) el FMA fue un auténtico fracaso al no alcanzarse una decisión conjunta por parte de los ministros y altos dignatarios de los países presentes, y rechazar la petición de algunos gobiernos de considerar el agua como un ‘derecho humano básico’.

Si bien los participantes se reafirmaron ‘en la importancia crítica del agua’ y tomaron nota ‘de las acciones de la ONU’, fueron únicamente los gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, Guatemala, México, Uruguay y Venezuela quienes consensuaron una declaración complementaria, a la que acompañó otra de la sociedad civil (más de 300 organizaciones de más de 40 países de todo el mundo), que enfatizaba el reconocimiento del agua como derecho humano, la gestión pública de ésta con control y participación social, la urgencia de fortalecer las colaboraciones e inversiones público-público y la necesidad de que el FMA sea convocado por los gobiernos y las Naciones Unidas y no por el Consejo Mundial del Agua.

A punto de comenzar la edición actual, el movimiento social denuncia que el país organizador (Turquía) lleva desarrollando un drástico programa privatizador en este terreno, por lo que las redes internacionales en defensa del agua y la vida han organizado, junto a organizaciones turcas, el Foro Alternativo del Agua. Desde esta plataforma se espera debatir sobre soluciones reales a los problemas del agua.

Frente al Foro de las multinacionales, el movimiento ambientalista pide que se reconozca el agua como derecho humano fundamental, gestionado por el poder público y con la participación y control de la sociedad. social. Un reconocimiento que cierre definitivamente la puerta a la mercantilización del agua y a las empresas que pretenden lucrarse con la crisis mundial del agua.

El FMA está organizado por el Consejo Mundial del Agua (World Water Council) y, hasta el momento, ha tenido lugar en Marrakech (1997), La Haya (2000), Kyoto (2003) y Ciudad de México (2006). Se espera que al Foro Mundial del Agua de Estambul acudan unas 20.000 personas.

¿Cómo funciona el Consejo Mundial del Agua?

El Consejo Mundial del Agua es una organización teóricamente independiente formada por tecnócratas expertos en temas hídricos que busca soluciones a los problemas globales relacionados con el agua. Aunque asegura que su financiación es independiente y sólo recibe fondos de la Ciudad de Marsella (donde se encuentra su sede) y donaciones altruistas, tras el World Water Council están multinacionales como Evian, Suez, Mitsubishi, Price Watehouse Coopers, Générale des Eaux/Vivendi Water y otras, además del Banco Mundial.

Un pequeño detalle ofrece una idea de los criterios adoptados por el FMA. En su anterior edición la Unión Europea (UE) se hizo cargo de redactar el borrador de la declaración final, designando para esta tarea a Gerard Payen, directivo de Ondeo-Suez y presidente de AquaFed, un grupo de presión del sector del agua creado en 2005 para “promover la participación del sector privado en la gestión del agua y el saneamiento…y representar a los operadores privados a nivel internacional”. Con esta perspectiva, difícilmente el borrador podía recoger ninguna referencia al agua como un derecho básico e universal.

Cuando desde el movimiento social se identifica el FMA como el espacio donde el Banco Mundial y las transnacionales del agua defienden la privatización de un bien público y vital como es el agua, a muchos no les sorprende demasiado.

Anuncios