Antonio Cuesta. Blog de Turquía

El martes dio comienzo en Estambul un “juicio ético” contra los Estados de Turquía, Brasil y México, así como contra los bancos Société Générale, Bank Austria, DekaBank y UniCredit acusados de financiar obras que dañan los recursos hídricos.

El Tribunal Internacional del Agua en Estambul es el encargado de estudiar el caso, y está integrado reconocidas personalidades internacionales, juristas, expertos medioambientales, periodistas y académicos de varios países.

La iniciativa procede de la ONG costarricense Tribunal Latinoamericano del Agua y la Fundación Heinrich Böll y con ella se pretenden analizar controversias hídricas de Turquía y Latinoamérica.

Este proceso simbólico se enmarca en las actividades alternativas, y paralelas, al 5º Foro Mundial del Agua de Estambul, que se celebrará entre los próximos 16 y 22 de marzo y pretende reunir a unas 20.000 personas entre jefes de Estado y de Gobierno, representantes de empresas y asociaciones para tratar diferentes temas relacionados con el agua.

El Tribunal del Agua en Estambul será una plataforma de justicia alternativa cuyo propósito es propiciar el diálogo y la búsqueda de soluciones a las diferentes problemáticas seleccionadas. Y aunque las sentencias de esta Corte carecen de sanción vinculante, sus veredictos se distinguen por su alto valor ético y por el peso de las pruebas científico-técnicas que son presentadas, explicó a la prensa Javier Bogantes, director del Tribunal Latinoamericano del Agua.

Igualmente recordó que este organismo nació para dar respuesta y brindar un marco procesal a aquellos casos agotados en la justicia ordinaria. Y que se fundamenta, por tanto, en un sentido ético de la justicia, especialmente trascendente en el marco de la crisis de la legalidad medioambiental. “Si de verdad se aplicaran los tratados, protocolos y acuerdos internacionales acerca de medio ambiente no sería necesario un tribunal como este”, añadió.

“Los valores predominantes en el mundo privilegian la ganancia económica por encima de la seguridad ecológica y del agua. Podemos decir que existe una legalidad ilegítima, porque la aplicación de las leyes se ha puesto al servicio de los intereses económicos y lucrativos sobre el agua”, explicó Bogantes.

Por su parte David Barkin, economista residente en México y miembro honorífico del jurado que ha participado en anteriores sesiones, apuntó que la sesión de Estambul es un paso importante pues ello significa dar un salto internacional y recuerda la importancia que Tribunales anteriores han tenido para los pueblos demandantes, como en el caso de La Parota, el transporte de material radiactivo en el Canal de Panamá o la megapresa del río Madeira en el estado amazónico de Rondônia, entre Brasil y Bolivia, que se traerá a la audiencia como ejemplo de implementación “ecocida” de política hidráulica.

Turquía, México y Brasil al banquillo

El juicio, que comenzó el martes y debe concluir el próximo sábado, juzgará casos sobre Turquía, México y Brasil, y entre los encausados se encuentran la canciller alemana, Angela Merkel, al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, y varios ministros.

Turquía será procesada por los proyectos de Munzur (de construcción de 8 centrales hidroeléctricas en el Parque Nacional Valle del Munzur), Ilisu (construcción de un embalse que sepultará la histórica población de Hasankeyf, y que está siendo financiada por entidades públicas y privadas alemanas) y Yusufeli (construcción de una presa que provocará el desplazamiento de, al menos, 16.000 personas y dañará la biodiversidad del río Çoruh).

El proceso contra México juzgará la política del agua del gobierno durante los últimos diez años que, según los organizadores, ha provocado la degradación del medio ambiente, la pérdida de biodiversidad y la sobreexplotación de los acuíferos.

En el caso de Brasil, se lleva ante el tribunal la construcción de dos “mega-presas” de más de 250 kilómetros cuadrados cada una en el río Madeira, uno de los principales afluentes del Amazonas, que podría dañar la vida de la población indígena, alterar los ciclos fluviales y la biodiversidad e, incluso, provocar conflictos políticos con Bolivia.

Las explotaciones hidroeléctricas ocupan un lugar central en los casos investigados por el Tribunal del Agua y en las protestas del foro alternativo ya que, según advierten las ONG, el quinto Foro Mundial del Agua es sólo un modo de atraer inversiones hacia Turquía para la construcción de embalses ya que el país euroasiático es el cuarto mercado mundial en este campo. “Turquía se comporta, en este caso, como un país del Tercer Mundo que llama a los inversores occidentales para venderles todos sus recursos naturales”, criticó en declaraciones a Efe Ulrich Eichelmann, de la organización austríaca ECA-Watch.

El Tribunal del Agua subrayó su deseo de mantener al agua en el centro de su sistema de valores así como conservar su independencia y la autonomía que le ha venido caracterizando en sus anteriores sesiones de Costa Rica, Guadalajara, Guatemala y México D.F. “Los comités técnicos y científicos -explicó Javier Bogantes-se encargarán de incrementar el valor de los argumentos, no por su lado político sino por su incidencia ecológica y antropológica”.

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