Antonio Cuesta. Blog de Turquía

Los apenas noventa minutos que separan el puerto estambulí de Yenikapi del situado en Güzelyali, próximo a Bursa, no ayudan a imaginar lo que debieron significar esos 127 años que tardaron los otomanos en trasladar la capital de su imperio de Bursa a Constantinopla.

Bursa, la antigua Prusa griega, fue durante siglos una destacada ciudad al hallarse en el extremo occidental de la Ruta de la Seda. Quizá por ello Orhan I, hijo del fundador de la dinastía otomana Osmán I, decidió establecer ahí la capital de su naciente imperio, tras arrebatársela a los romanos de Oriente en 1326.

Su empuje económico ha llegado hasta nuestros días, siendo la cuarta ciudad en importancia de Turquía, pero en su futuro aparece la incierta sombra de la crisis económica global planeando sobre las principales industrias de la comarca.

Bursa es la capital de la automoción en el país, con plantas de montaje de Fiat y Renault, pero ahora que el sector se tambalea nadie sabe lo que puede llegar a suceder. En términos nacionales, Turquía exporta a Europa occidental el 70% de sus vehículos y ello supone la principal partida económica de cuanto se vende en el extranjero (15.3 mil millones euros en 2007). Entre septiembre del pasado año y el de 2008 la producción descendió un 5,5%, pero ahora la secretario general de la Asociación de Fabricantes del sector (TAYSAD), Özlem Gülsen, advierte que los próximos datos serán más drásticos. Por lo pronto, para el presente ejercicio “se espera que la bajada alcance el 20 ó 25% y, para 2009, contamos con una disminución del 40 por ciento”. Ello podría significar la desaparición de 100 mil puestos de trabajo, aseguró Gülsen hace unos días al diario Vatan.

Actualmente, la industria automovilística en Turquía abarca 15 fabricantes y más que mil compañías suministradoras de componentes que proporcionan trabajo a unas 250 mil personas, pero según advirtió la representante de TAYSAD en el último trimestre ya se ha despedido a 6 mil de estos trabajadores.

Desde octubre todas las grandes factorías del país están realizando cierres temporales, disminuyendo la producción para evitar la acumulación de vehículos en stock: 15 días en Toyota, tres semanas en Ford, 6 días en Fiat y 11 en Renault. La crisis más grave del sector se vivió en 2001, en aquel entonces Renault se vio obligado a parar durante 35 días y muchos subcontratistas dieron en quiebra, pero las expectativas actuales son aún más graves, aseguró Gülsen.

También el mercado interior se halla bajo mínimos, en octubre las ventas de vehículos habían disminuido un 37,6% y varios proyectos para crear nuevas factorías en el país, principalmente por parte del grupo Volkswagen y de Peugeot-Citroen, han quedado pospuestos.

Anuncios