Encuentro con Bozan Tekin, comandante en jefe de la guerrilla del PKK

Karlos Zurutuza. Gara

Desde las montañas del Kandil, el comandante guerrillero Bozan Tekin asegura que la lucha del PKK contra la imposición turca ha conseguido un cambio de mentalidad en los kurdos, que antes se sentían avergonzados de su cultura y que gracias a Abdula Ocalan han aprendido a sentirse kurdos y también personas. En esta entrevista, se lamenta de que «desgraciadamente, ningún gobierno europeo nos ha tendido la mano todavía».

El comandante Bozan Tekin nos saluda con una sonrisa y un amistoso apretón de manos a nuestra llegada a una de las humildes aldeas del Kandil. Se interesa por la operación que nos ha permitido superar el bloqueo informativo impuesto por el Gobierno autónomo kurdo de Kurdistán Sur, y nos invita después a sentarnos para cumplir con el ritual del té. En esta casa de adobe con techo de madera y paja, Tekin se confiesa admirador de los clásicos rusos, y sobre todo de George Orwell, del que dice haber leído toda su obra. Probablemente tuvo tiempo más que de sobra en los 20 años que pasó en las prisiones turcas.

Al poco enciende su portátil. Quiere darnos unas fotos sacadas por soldados turcos que ha conseguido recientemente. No especifica si se las ha hecho llegar un recluta kurdo, o si se las han arrebatado a un soldado turco, vivo o muerto. En ellas aparecen tanques y helicópteros en los cuarteles; jóvenes soldados posando con armamento pesado junto a la bandera turca o junto a cadáveres de guerrilleros del PKK a los que les han vaciado las tripas y cuyos intestinos se enredan en la maleza. «Que lo vea todo el mundo», nos pide Tekin. Pronto podrán ser visionadas en zinarala.blogspot.com).

Para la entrevista nos alejamos del pueblo y evitar así que éste sea identificado y, luego, bombardeado por la aviación turca. Nos acompañan dos guerrilleros, una kurda de Damasco y un kurdo de Sirt (Kurdistán Norte). Sacamos la cámara y el trípode, y ellos hacen lo propio de manera casi simultánea. Nosotros grabamos al comandante, y ellos a nosotros. Ése es el trato.

«Dicen que el internacionalismo murió con Che Guevara pero esta entrevista es buena prueba de que no es verdad», afirma Tekin, con una sonrisa que la prisión y la vida en las montañas no han podido borrar todavía.

El Ejército turco ha recrudecido los ataques sobre el Kandil en las últimas semanas. ¿Cuál cree usted que es la razón?

El AKP de Erdogan ha perdido su prestigio, por eso realizan estas operaciones. Han defraudado a los islamistas, a los turcos y a los kurdos que les votaron, y ahora quieren recabar apoyo entre los nacionalistas. Además, el PKK ha realizado numerosas operaciones con éxito y eso ha mermado la moral del Ejército turco. Por otra parte, estamos a pocos meses de las elecciones en Turquía, por lo que el partido en el poder se va a emplear a fondo para que no quede duda sobre la contundencia de su «lucha contra el terrorismo».

Pero ustedes dicen estar completamente movilizados y lejos de los campamentos.

Es cierto. La situación no nos ha afectado sino que nos hemos adaptado a ella. Hoy contamos con cerca de 10.000 hombres y nuestra capacidad de reacción es mayor que nunca. Ni Alejandro Magno ni Saddam Hussein pudieron controlar nunca esta región, y está claro que Erdogan y sus generales tampoco lo van a conseguir.

Además de la guerrilla, parece que la gente se ha movilizado también en las principales ciudades de Kurdistán Norte. ¿Estamos ante un nuevo levantamiento de los kurdos de Turquía?

Sin duda. La gente ha respondido en la calle a las torturas infligidas a nuestro líder, Abdula Ocalan. Ha sido torturado tanto física como sicológicamente, y ha dicho en repetidas ocasiones que prefiere morir a ser insultado. Lleva 10 años encerrado y privado de todos sus derechos. Pero nuestro pueblo le sigue apoyando y cada vez se moviliza más. Tras las últimas torturas, Erdogan viajó a Amed (Diyarbakir) y se encontró una ciudad paralizada por la huelga. La respuesta también ha sido masiva en Wan (Van), Colamerg (Hakkari), Mus… La gente ha dicho `basta’ y ha salido a la calle. Todo kurdo que reaccione ahora es un guerrillero.

Sin embargo, Erdogan es copresidente de la «Alianza de Civilizaciones» junto a Rodríguez Zapatero. ¿Qué opinión le merece esto?

Resulta cuando menos irónico que alguien que denuncia la asimilación de los pueblos como una `aberración’, ignore, prive de todo derecho y reprima a 20 millones de kurdos en su propio país. Zapatero es, por tanto, cómplice de la barbarie que sufre nuestro pueblo y eso debería hacerle reflexionar tanto a él como al resto de los líderes europeos. Zapatero y Erdogan lideran un proyecto falso con el que Turquía pretende, a su vez, engañar a la UE. Simplemente se pusieron de acuerdo para exterminar a los kurdos.

El PKK lleva décadas luchando. ¿Ha conseguido algo?

El PKK lleva luchando ideológicamente 35 años y 30 con las armas, bajo el liderazgo de Abdula Ocalan. Hemos tendido la mano hacia la paz en más de una ocasión, pero lejos de negociar, Turquía nos ha respondido con el estado de excepción. No hay ninguna diferencia entre los generales turcos y Franco o Salazar. Nosotros luchamos contra la imposición turca y es más que evidente que se ha producido un cambio significativo en la mentalidad de la gente. Los kurdos se sentían avergonzados de su cultura, de ser kurdos. Hasta nosotros aprendimos a ser `mejores turcos’ en el colegio. Pero Apo (Ocalan) nos enseñó a sentirnos no sólo kurdos sino también personas. Nuestro pueblo ha tomando conciencia de su propia existencia y eso se lo debemos en gran medida a nuestro líder, Abdula Ocalan. Él abrió el camino y lo apoyaremos hasta el día de su muerte.

¿Sueñan ustedes con un Kurdistán independiente?

Nosotros perseguimos un confederalismo democrático. El PKK es un movimiento internacionalista y cuenta en sus filas con combatientes de muchas otras nacionalidades. Entre nosotros hay kurdos, pero también rusos, alemanes, armenios… e, incluso, turcos. No somos nacionalistas, no luchamos por un Estado propio sino por nuestros derechos y nuestra libertad. Luchamos contra el imperialismo y creemos en una democracia real basada en el socialismo y la convivencia entre los pueblos. Hemos vivido siempre junto a persas, turcos y árabes, y queremos pensar que podemos seguir haciéndolo pero de manera pacífica.

Pero los propios kurdos han luchado entre sí hasta hace poco y siguen aún divididos.

Es cierto. El PKK estuvo en guerra contra el PDK de Barzani, y éste, a su vez, con el PUK de Talabani. Nosotros hemos creado el KCK (Confederación Democrática de Kurdistán) para aunar a los kurdos de Turquía, Irak, Siria e Irán en un organismo único que impulse los ideales democráticos y socialistas. El PJAK en Kurdistán Este es uno de sus componentes y lucha por sustituir la teocracia de Teherán por un Gobierno federal que respete los derechos de todos los pueblos de Irán. También está el PYD, el partido más importante entre los kurdos de Siria, que comparte los ideales de Ocalan. Por otra parte, tanto Barzani como Talabani son conscientes del arraigo que están teniendo las ideas del KCK en Kurdistán Sur.

¿Cuál es el primer paso hacia una solución de este conflicto?

El Gobierno turco ha de retirarse o negociar la paz con nosotros. El PKK se volvió muy poderoso en la década de los 90 y hoy no es sólo la guerrilla sino la comunidad entera. Contamos con 22 diputados en el Parlamento de Ankara y, aún así, los turcos siguen empeñados en que no hay kurdos en Turquía. Las leyes no sirven de nada en Kurdistán porque el estado de guerra es continuo.

¿Un ingreso de Turquía en la UE mejoraría las cosas?

Si para ello Turquía tuviera que importar el modelo de democracia europeo, está claro que sí. Desgraciadamente, ningún gobierno europeo nos ha tendido la mano todavía. Turquía interesa a Europa y a Estados Unidos por el potencial de su mercado y, sobre todo, por su situación estratégica, que le confiere un papel preponderante en la OTAN. Sin ir más lejos, Ankara nos está bombardeando valiéndose de la información sobre nuestra situación que le ofrece Estados Unidos. Hasta que esto no cambie, seguiremos siendo víctimas de la desastrosa política occidental en Oriente Medio.

Por el momento, tanto la UE como Estados Unidos les considera «un grupo terrorista».

La Constitución turca no hace mención alguna a los kurdos. Se producen arrestos y torturas a diario. La represión de Ankara durante las últimas décadas se ha cobrado miles de pueblos arrasados y cuatro millones de desplazados. De entre la multitud de kurdos asesinados hay cerca de 5.000 muertos en `extrañas circunstancias’ muchos de ellos víctimas de la guerra sucia de Ergenekon, orquestada por el propio Estado turco. Ustedes tuvieron Gernika; nosotros tenemos Diyarbakir, Mus, Sirnak, Wan…Y todavía siguen apareciendo los restos de los desaparecidos. Europa nos considera como «una organización terrorista» desde 2000, ya que el Gobierno turco controla los medios de información y occidente «bebe» de ellos después. La gente, los parlamentarios europeos, tendrían que venir aquí y ver lo está pasando con sus propios ojos.

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