Antonio Cuesta. Blog de Turquía

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) dio a conocer hoy el nombre de los galardonados con la VII edición del Premio Juan María Bandrés.

La séptima edición del Premio Juan María Bandrés a la Defensa del Derecho de Asilo y la Solidaridad con los Refugiados, ha premiado a dos mujeres que luchan por los derechos de sus pueblos y por ello han sido castigadas. Sin embargo, y a pesar del gran riesgo que corren, ambas continúan su trabajo.

La escritora Leyla Zana, primera mujer kurda elegida en el parlamento turco, encarcelada durante varios años y candidata al premio Nobel de la Paz, y la diputada afgana Malalai Joya, ex refugiada, expulsada del parlamento por denunciar a los señores de la guerra afganos, y con cuatro intentos de asesinato encima, continúan trabajando por el pueblo kurdo y por la democracia en Afganistán respectivamente. Ese compromiso es el que el jurado del premio Bandrés, presidido por el pintor Juan Genovés, ha querido reconocer, cuando la solidaridad con los refugiados es cada vez más importante en una Europa en la que se quieren imponer las políticas insolidarias.

Leyla Zana nació en el sureste de Turquía. Durante los años 80, mientras iba de prisión en prisión para ver a su esposo encarcelado por posicionarse a favor del pueblo kurdo, se convirtió en la voz de las mujeres de los presos del régimen turco. Durante los 90, llevó su perspectiva feminista a la creación del periódico Yeni Ülke, publicación acosada y finalmente cerrada por la censura. En 1991, durante un breve periodo de apertura, fue posible que un parlamentario kurdo fuera elegido para la legislatura turca. Leyla Zana recibió el 84% de los votos de su distrito, convirtiéndose en diputada y en símbolo de la lucha por la paz, el respeto de los derechos de la población kurda y el diálogo entre kurdos y turcos. Fue acusada de traición en 1994 por sus discursos contra la persecución a los kurdos, y encarcelada. Desde la prisión escribió múltiples artículos que la justicia turca usó para ampliar su condena, mientras el Parlamento Europeo le concedía el premio Sajarov a los derechos humanos. En junio de 2004 es liberada después de que la Corte Europea de Derechos Humanos dictaminara que durante el juicio contra ella se habían quebrantado las disposiciones del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales. En los días de su liberación, la Unión Europea iniciaba el debate sobre el posible ingreso de Turquía en su seno. Hace tan sólo unos meses, Leyla Zana ha vuelto a ser acusada bajo la ley antiterrorista por un discurso pronunciado durante la festividad kurda del Nevruz.

Mención de honor para el padre Jeròme

El jurado también decidió otorgar una mención de honor a la labor realizada por el sacerdote nigeriano Jeròme Otitoyomi Dykiya en la Misión Católica de Nouadibú, que él dirige y en la que se apoya a los migrantes que llegan a la ciudad, casi siempre después de un largo viaje a través de otros países.

El premio Bandrés

CEAR y la Fundación CEAR entregan anualmente el Premio Juan María Bandrés a personas o instituciones que hayan destacado por su trayectoria en la defensa del derecho de asilo y la ayuda a los refugiados y los desplazados internos. Este galardón, junto con la Medalla Nansen que otorga el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), es de los pocos reconocimientos que reconocen el trabajo solidario a favor de los más de 40 millones de refugiados y desplazados internos que existen en el mundo.

En anteriores ediciones han sido premiados Enrique Figaredo, jesuita y obispo de Battambang (Camboya), por su labor con las víctimas de las minas antipersona; Margueritte Barenkitse, directora de Maison Shalom en Burundi, por su trabajo por la convivencia étnica y el ciudado de miles de niños víctimas de la guerra; Javier Giraldo, sacerdote colombiano, por su compromiso con los más de tres millones de desplazados internos de Colombia; Suzy Castor, historiadora haitiana y ex refugiada, por su lucha por la democracia en Haití; Aminattou Haidar, emblemática defensora de los derechos de los saharauis, y Salah Salah, presidente del Comité de Refugiados del Consejo Nacional Palestino y una de las personas que más ha trabajado por el retorno de los cinco millones de exiliados palestinos.

Los premios de esta edición, representados en la escultura La espiral del viento de Martín Chirino, serán entregados en la primavera del 2009.

Anuncios