Antonio Cuesta. Estambul

La reciente desarticulación de la red terrorista Ergenekon rescató del olvido a la Iglesia Ortodoxa Turca, al hallarse entre los detenidos la portavoz del Patriarcado de esta congregación, Sevgi Erenerol. Pero el arresto, ayer miércoles, del Patriarca Pasa Ümit Erenerol (Eftim IV) evidencia que esta iglesia, reconocida únicamente por el estado turco, ha funcionado desde su fundación (en 1922) más como una organización parásita de las cloacas del estado que como una comunidad de fieles.

Poco se sabe sobre la actividad litúrgica de esta institución religiosa, pues sus tareas más conocidas la ligan a organizaciones fascistas, ultranacionalistas y unidades de la inteligencia del estado vinculadas a episodios de guerra sucia y acciones terroristas.

Ahora la fiscalía de Estambul, vincula este Patriarcado a la trama criminal de Ergenekon. En el registro efectuado en su sede, en el barrio de Karaköy, encontraron pruebas de vínculos financieros con la red terrorista y algunas armas. La investigación judicial apunta a que ese lugar era el centro de reunión y organización de la jefatura de Ergenekon.

Con la detención de la portavoz y de su hermano, el patriarca, puede llegar el fin de una iglesia carente de fieles y de cualquier tipo de base espiritual. Su creación durante la guerra de independencia, estuvo firmemente apoyada por el naciente gobierno republicano de Mustafa Kemal ‘Atatürk’.

Ochenta años más tarde su balance muestra que como iglesia nunca junto a más de 300 fieles, y que desde hace años únicamente los aproximadamente 40 miembros de la familia Erenerol forman la comunidad, si puede ser definida de ese modo. El patriarcado ha sido transmitido de padres a hijos, sin ninguna preparación eclesiástica, y sigue siendo dueño de tres iglesias que fueron arrebatas a la comunidad greco-ortodoxa en diversas épocas, con el beneplácito de los gobiernos de turno.

Sin embargo, como organización ultranacionalista siempre ha sabido situarse del lado del poder, y colaborar con él mediante actos de violencia contra cualquiera que cuestionara o criticara sus postulados autoritarios, racistas y reaccionarios.

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