Andrés Mourenza (EFE)

El juicio contra la asociación de defensa de los derechos de gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y travestis ‘Lambda Istanbul’, cuya tercera sesión se celebró el viernes, ha levantado críticas de diversas organizaciones de derechos humanos dentro y fuera de Turquía.

En realidad la acusación contra este grupo no tiene visos de prosperar, según comentaron a Efe fuentes de la defensa, ya que no existe en el ordenamiento jurídico turco nada que imposibilite las asociaciones de esta índole, conocidas como LGBTT, pero la Delegación del Gobierno de Estambul continúa acusando a Lambda de “atentar contra la moralidad pública”.

“El derecho de asociación en Turquía está reconocido a todos, porque estamos en un país democrático”, puntualizó Boysan Yakar, miembro de Lambda.

Esta situación ya se repitió en el pasado con otras asociaciones gays, pero en aquellos casos el informe preliminar del fiscal concluyó que dichas agrupaciones se enmarcaban en el derecho de asociación reconocido por la ley y el proceso finalizó en ese punto.

Sin embargo, en este caso la Delegación del Gobierno de Estambul se empeñó en llevar adelante el juicio, que ya se ha pospuesto en tres ocasiones por la incapacidad de la acusación de presentar pruebas contra Lambda.

“Si miramos unas décadas atrás, la situación de los homosexuales en Turquía está mejorando muy rápidamente. Pero se trata de un largo y difícil proceso, porque el cambio de mentalidad necesita varias generaciones”, explicó Öner Ceylan, portavoz de Lambda.

Cada domingo en el horario de máxima audiencia, los turcos sintonizan en televisión el concurso musical ‘Popstar Alaturka’, en cuyo jurado se halla la más famosa transexual de Turquía, Bülent Ersoy, quien mantuvo su nombre de varón tras cambiar de sexo.

No es una excepción: uno de los artistas más queridos de la canción turca del último medio siglo, Zeki Muren, actuaba siempre vestido de mujer y era homosexual.
¿Cómo puede entonces una sociedad ser homófoba y al mismo tiempo adorar a estrellas homosexuales?

“Creo que esta hipocresía es bastante universal. La gente hace una excepción en sus consideraciones hacia Ersoy porque es una estrella, pero cuando se trata de la vida del día a día con los homosexuales su visión cambia”, se queja Öner Ceylan.

“Desde que las organizaciones LGBTT comenzaron a organizarse hace 15 años para reclamar ser una parte igual de la sociedad, se ha empezado a hablar de estos temas y han aflorado los problemas que nos afectan”, razonó Ali Erol.

El punto negro en este tema es la violencia continuada de la policía contra los travestis y transexuales dedicados a la prostitución, que denuncian torturas, abusos y detenciones arbitrarias, además de la presión social en algunos barrios.

“Los transexuales y travestis son trabajadores del sexo ¿Pero quién se acuesta con ellos? Funcionarios, tenderos, obreros, empresarios… y la mayoría son hombres casados”, criticó Ali Erol.

Ecem, una simpatizante del movimiento LGBTT, explicó que a pesar del aumento del conservadurismo no cree que el juicio contra Lambda tenga que ver con que la Delegación del Gobierno esté controlada por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), islamista moderado.

“En Turquía todos los partidos, tanto de la derecha como del centroizquierda, son conservadores. No hay diferencias entre ellos respecto al tema de los LGBTT”, afirma.

De hecho, fue el líder del centro-izquierdista laico Partido Republicano del Pueblo, Deniz Baykal, quien recibió simbólicamente el Premio al Político Más Homófobo otorgado durante el último Día del Orgullo Gay, en junio pasado, por haber afirmado que los derechos de las personas homosexuales “no son política”.

En unas recientes declaraciones sobre el tema del velo, el presidente de la comisión constitucional del parlamento, Burhan Kuzu (AKP), se preguntó: “¿Por qué no vamos a dejar libertad para el uso del velo si hasta los homosexuales exigen sus derechos?”.

A pesar del tono de la declaración, Ozan Gezmis, miembro de Lambda, la consideró un cambio de mentalidad hacia una cierta “normalización” de la cuestión de los derechos de las personas gay.

Por eso, en Lambda tienen cierta esperanza de que en la nueva constitución que prepara el Gobierno se pueda introducir en el articulado un pasaje que especifique que “nadie puede ser discriminado en razón de su identidad sexual”.

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