Antonio Cuesta. Estambul

“Volitan” es el nombre de un novedoso proyecto naútico desarrollado íntegramente por los diseñadores turcos Hakan Gursu y Sozun Dogan y que esperan marque el inicio de lo que definen como “econavegación”.

La embarcación, bautizada como “pez volador”, será según sus creadores el símbolo del concepto de sostenibilidad ambiental aplicado a la tecnología y los usos marítimos, pues sus principios se basan en el uso de avanzados materiales y energías alternativas.

La nave es un laboratorio de nuevas tecnologías con una imagen futurista, cuenta con un casco resistente y ultraligero y está impulsado por dos velas rígidas recubiertas por ambas caras de células solares fotovoltaícas que alimentan un par de motores eléctricos.

Pensada para la navegación en ríos y mares, el actual diseño tiene 32 metros de eslora y 7,5 metros de manga capaz de alojar cómodamente a unas 12 personas, y su velocidad prevista, en condiciones normales de viento y con las baterias cargadas, será de entre 12 y 14 nudos.

Por el momento la idea ha obtenido dos primeros premios en los International Design Awards 2007, los de mayor reconocimiento mundial en este campo, uno correspondiente a la categoría de Transporte y el otro en la subcategoría de Naútica/Barcos.

Sin embargo, el prototipo no es más que una recreación virtual aunque sus creadores aseguran haberlo sometido a exigentes simulaciones hechas por ordenador y a pruebas hidrodinámicas y aerodinámicas en diferentes condiciones ambientales para comprobar su comportamiento con resultados positivos.

Alarde tecnológico

Con el objetivo de crear un barco ligero y resistente, el casco fue diseñado con una doble capa de fibra de carbono y resina epoxy lo que le concede una alta rigidez y una larga duración, calculada en unos 80 años.

Las velas, denominadas “alas sólidas” por sus creadores, están concebidas para aprovechar al máximo la energía natural eólica y solar. Ciertamente el uso del viento no es en absoluto novedoso para una embarcación pero sí la forma en que éste es recogido.

Mediante dos paneles rígidos, realizados igualmente en fibra de carbono y orientables hacia la posición más óptima no solo del aire sino también de la luz solar, se consigue energía necesaria para impulsar la nave y dos potentes motores eléctricos, situados lateralmente y que sirven también para maniobrar y estabilizarla.

Pese a ello los diseñadores detallan los numerosos problemas que debieron de superar, entre otros la resistencia y duración de este tipo de velas, pensadas para aguantar vientos de hasta 110 kilómetros por hora, y el peso añadido que suponía el uso de generadores y baterías que almacenaran la energía solar.

Su meta era lograr una embarcación de nuevo tipo, sin emisiones contaminantes, ligera, efectiva para la navegación a vela, con capacidad para largas travesías, que pudiera ser usada tanto de noche como de día o en cualquier época del año y, además, con gran atractivo visual y una larga vida útil.

Resultado innovador

Volitan es el primer gran diseño en el mundo de la naútica que utiliza los últimos adelantos técnicos y energías no contaminantes con el fin de iniciar el concepto de “econavegación”, sin dejar de lado obviamente las cualidades dinámicas y marineras.

Además, el control informatizado de sus sistemas mecánicos y de navegación ha simplificado al máximo el trabajo para el patrón, resultando sumamente sencillas, por ejemplo, las maniobras de atraque, la rotación sobre un punto o la estabilización del velero en caso de mar agitada, gracias a sus dos motores.

El hecho de haber optado por dos velas, en lugar de una, se debió a que esta configuración dotaba de más estabilidad y equilibrio a la embarcación independientemente de cuales fueran las condiciones metereológicas.

Y por si esto fuera poco, gracias a las energías renovables los tripulantes disponen de corriente eléctrica, climatización e, incluso, la posibilidad de potabilizar el agua del mar para su consumo.

El respeto por el medio ambiente como prioridad

A la vista de los resultados sus diseñadores muestran su satisfacción tanto por su espectacular diseño como por sus cualidades ecológicas y el impulso que puede dar al sector marítimo de cara al futuro.

En este sentido han situado el listón muy alto, por una parte consideran que una embarcación de recreo no debería, bajo ningún concepto, perjudicar el medio ambiente y por ello quieren contribuir a “concienciar sobre los problemas medioambientales a los usuarios”.

Pero su propuesta se dirige fundamentalmente a “proteger la naturaleza, la salud y la calidad del ecosistema global” contribuyendo de manera eficiente y sostenible a la navegación y el transporte marítimos, todo ello con un alto estándar de calidad y seguridad.

Confían en que este modelo sirva de ejemplo a los fabricantes, aumente la cooperación internacional en este terreno, ayude a establecer regulaciones más respetuosas con el medio ambiente y empuje a los usuarios de embarcaciones de recreo hacia un turismo naútico sostenible.

Todo ello, aseguran, frenará el impacto del calentamiento global y otros desequilibrios ambientales, tales como contaminación marina, pues según su estudio un barco de similares características con motor diesel produce unas 2,4 toneladas de CO2 al año frente a las cero emisiones del Volitan.

Un barco innovador, no contaminante, seguro, silencioso y sin más coste que el de conservación ¿será realidad en un futuro cercano?

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