Antonio Cuesta. Estambul

Yine Veli KüçükLo que es un secreto a voces en Turquía ha salido a la luz pública tras la actuación policial del pasado martes: desde las “cloacas del Estado” se organizan atentados y actos delictivos. El escándalo no ha hecho más que confirmar el escepticismo público de que esas redes clandestinas controlan al país.

Medio centenar de personas han sido detenidas en Turquía acusadas de formar un grupo clandestino, albergado en la estructura del Estado, formado para cometer actos criminales y conspirar contra el gobierno, según informaron ayer numerosos medios de prensa.

La operación fue llevada a cabo el martes en tres ciudades y entre los detenidos se encuentran el general retirado Veli Kucuk, los abogados nacionalistas Kemal Kerincsiz y Fuat Turgut, el periodista del diario Aksam Guler Komurcu, el coronel retirado Fikri Karadag y el portavoz del Patriarcado turco Ortodoxo, Sevgi Erenerol.

Fuentes policiales consideran que todos ellos formaban parte de una organización ilegal cuyo objetivo era el de atacar al gobierno y cometer actos terroristas, para lo que contaban con un arsenal secreto de armas y explosivos hallado tras el registro de más de 40 viviendas en Estambul, Bursa e Izmir.

Según el periódico Radikal la investigación dará luz al atentado contra el Consejo de Estado en Ankara en mayo de 2006, donde murió un alto magistrado y hubo 4 heridos, la bomba contra el diario republicano Cumhuriyet y el asesinato del periodista Hrant Dink, al hallarse armamento similar al usado en estos actos.

Además también se les atribuye los recientes ataques a religiosos cristianos y el asesinato del sacerdote Andrea Santoro en la localidad de Trabzon en 2006.

El capitán retirado Muzaffer Tekin, el escritor Ergün Poyraz y otras 12 personas, detenidas con anterioridad, también integrarían esta red criminal insertada en el Estado, que el diario Zaman no dudó en calificar como continuadora de la Red Gladio creada por la CIA y el MI6 en Europa occidental, para llevar a cabo una guerra sucia contra el movimiento comunista.

Sus continuadores en Turquía pertenecen o tienen numerosas conexiones con grupos ultranacionalistas, arrastran tras de sí un largo historial delictivo y según fuentes policiales contaban con una lista de potenciales objetivos para nuevos crímenes.

Entre estas personas se hallan los líderes del Partido de la Sociedad Democrática (DTP), pro kurdo, Ahmet Turk, Leyla Zana, Sebahat Tuncel y Osman Baydemir, alcalde de Diyarbakir, el premio Nobel Orhan Pamuk y el periodista Fehmi Koru, columnista del diario Zaman.

Las mismas fuentes informaron que el grupo funcionaba bajo una estructura que ellos denominaban “Ergenekon”, cuyo nombre está tomado de una leyenda que describe el origen del pueblo turco. Esta red estaría vinculada a numerosos crímenes aún sin resolver.

Historial delictivo

Según publicó el diario Zaman, uno de los principales detenidos, el general Veli Kucuk, habría fundado una organización clandestina conocida como Servicio de Inteligencia y Contraterrorismo de la Gendarmería (JITEM) y sería la responsable de numerosos atentados y asesinatos atribuidos a otros grupos. Y aunque desde el Estado siempre se ha negado la existencia de tal unidad, es un hecho muy extendido en Turquía que la Gendarmería cuenta con un equipo especial destinado a operaciones secretas.

El nombre de Kucuk también está unido al escándalo de Susurluk, ocurrido en 1996, en el que se desvelaron las conexiones entre políticos, fuerzas de seguridad del Estado y la mafia [1]. Otros detenidos, Sami Hostan y el gánster Ali Yasak, también tienen relación con aquel incidente.

Pero el general es el nexo de unión entre los diferentes miembros de la organización terrorista Ergenekon, posiblemente creó otro grupo clandestino en el interior del Estado y del ejército, y tenía un relación estrecha con otro de los detenidos, el abogado ultranacionalista Kemal Kerincsiz.

Este jurista es conocido por demandar penalmente al periodista turco de origen armenio Hrant Dink, quien posteriormente fue asesinado, al escritor y premio Nobel Orhan Pamuk, a la escritora Elif Shafak, así como a otros muchos escritores y periodistas por “denigrar a Turquía”.

Según declaró el abogado de Dink, Erdal Dogan, Kucuk acosó y amenazó al periodista en numerosas ocasiones. “Hrant Dink nos dijo que había sido amenazado telefónicamente por Veli Kucuk, cinco o seis meses [del asesinato]. No le dimos demasiada importancia entonces porque recibía cientos de amenazas. Pero él mismo me aseguró que le habían acobardado las de Kucuk más que el centenar de las otras que recibía”.

También Aydin Engin, periodista del semanario Agos (creado y dirigido por Dink hasta su muerte), declaró que cuando fueron denunciados por Kerincsiz, y acosados durante el juicio, “Veli Kucuk estaba allí en la sala de tribunal con los amigos de Kemal Kerincsiz”.

Orhan Dink recordó que, tras aquel juicio, su hermano le previno al decir que Kucuk no les dejaría tranquilos. “Ahora conocemos la democracia de este país. Sabemos lo que quiere decir Kucuk y también lo que realmente significa Kerincsiz. Mi hermano decía que le habían marcado como objetivo y tomó las amenazas del grupo de Kucuk muy seriamente. Él sabía que tanto Kerincsiz como Kucuk eran sumamente serios y peligrosos”.

Otro eslabón de la red, y tambien encarcelado el martes, es el coronel retirado Fikri Karadag, líder de la asociación ultranacionalista Kuvayi Milliye [2] tristemente conocida por el vídeo en el que sus miembros juraban ante el Corán y unas pistolas que matarían a todos los turcos que no fuesen de pura sangre.

También procedente del estamento militar, el capitán Muzaffer Tekin está acusado de haber planificado el ya citado ataque contra el Consejo de Estado.

Notas:

[1] En noviembre de 1996, un accidente fortuito de tráfico, en el alejado pueblo de Susurluk descubrió una extensa trama de corrupción, narcotráfico y guerra sucia contra los rebeldes kurdos. Los fallecido en el accidente fueron un mafioso y antiguo activista del grupo paramilitar “Lobos Grises”, un alto mando de las fuerzas de seguridad que había sido jefe de la policía de Estambul y un parlamentario del derechista Partido de la Recta Vía (DYP), entonces en el poder, quien además era un jefe tribal kurdo y había formado una milicia colaboracionista para ayudar al ejército. La documentación encontrada en el vehículo y la posterior investigación parlamentaria vino a demostrar que la guerra sucia contra los kurdos era financiada con el tráfico de armas y drogas. Esta situación provenía del golpe militar de 1980 y todos los partidos que habían pasado por el poder estaban implicados excepto el islamista Partido de la Prosperidad de Necmettin Erbakan.

[2] Kuvayi Milliye (“Fuerzas Armadas Nacionales”) fue el nombre de las milicias turcas que lucharon en la guerra de independencia bajo la dirección de Mustafá Kemal Ataturk.

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