Antonio Cuesta. Estambul

La prensa local se hizo eco hoy del importante proyecto ferroviario, denominado ya como la nueva Ruta de la Seda, que unirá en un futuro cercano China con Londres, a través de Turquía.

Presentado e impulsado por los presidentes de Turquía, Abdullah Gül, Georgia, Mikhail Saakashvili, y Azerbayán, lham Aliyev, el nuevo enlace viario estará destinado principalmente al tráfico de mercancías y se espera que entre en funcionamiento en 2009. Por el momento, y antes de finales del próximo año, se finalizarán algunos tramos que faltan entre estos tres países para, posteriormente, unirse a través de Kazahastán con China por el este, y a la red europea por Estambul, hacia el oeste.

No sin razón Gül aseguró en la presentación del trazado haber tomado “una medida para realizar un gran proyecto que cambie la historia”, y lo calificó de “día histórico” por cuanto la puesta en marcha de esta línea marcará el renacimiento de la gran ruta de la seda.

En términos similares habló el presidente georgiano calificando la empresa como “una revolución geopolítica” que abrirá una puerta al transporte europeo para poder acceder a mercancías que provengan desde China.

Por su parte, el dirigente azerí destacó la importancia del proyecto para la economía de su país, fuertemente dependiente de las exportaciones de petróleo y gas.

El proyecto de Baku-Tbilisi-Kars costará unos 420 millones de dólares, incluye la construcción de 29 nuevos kilómetros de vía férrea en Georgia y 76 en Turquía, y tendrá inicialmente un volumen de transporte de hasta 5 millones de toneladas al año.

Partiendo desde China, las mercancías llegarán hasta el mar Caspio, posteriormente a Estambul, donde cruzarán por el túnel que está siendo construido bajo el Bósforo, y una vez atravesado el continente europeo arrivarán a Gran Bretaña tras pasar por el Canal de la Mancha.

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