Antonio Cuesta. Estambul

La visita de los presidentes de Israel, Simon Peres, y Palestina, Mahmoud Abbas, a Turquía la pasada semana ha formalizado oficialmente el inicio del proyecto “Industria para la Paz”, ya anunciado hace algunos meses en esta página (Una iniciativa turca pretende reactivar la economía en Gaza).

La firma del acuerdo, presentado como una “contribución para el movimiento hacia la paz entre israelíes y palestinos”, no es más que un convenio tripartito (Turquía, Palestina e Israel) para asegurar el flujo ininterrumpido de mercancías desde la zona industrial israelí de Erez, situada en territorio de Gaza, hacia el mundo a través de un puerto de salida en Israel, según explicó en su día uno de los promotores de esta idea, ahora convertida en realidad.

El proyecto, que estará dirigido por la Unión de Cámaras de Comercio y Bolsas de Turquía (TOBB), ha sido ampliado de modo que también incluirá el objetivo de desarrollar la industria y el comercio en Cisjordania, así como la creación de otras áreas industriales, para lo cual TOBB trabajará tanto con las Cámaras de Comercio, Industria y Agricultura de Palestina como con la Federación de Productores de Israel.

Y ahí se encuentra, precisamente, la clave de esta iniciativa cuyo objetivo velado es facilitar al capital israelí una vía para ampliar sus inversiones en la zona, y facilitar la venta de unos productos que llevarán el sello de Turquía. El Estado sionista se encuentra con serias dificultades para ello, y aunque desde hace años está intentando penetrar en las economías locales -principalmente en Jordania- lo cierto es que con la materialización de este plan Turquía ha dado un importante empuje al plan impuesto por EEUU a Oriente Próximo de apoyo y consolidación de Israel.

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