Antonio Cuesta. Estambul

René van der LindenEl derechista y ultracatólico presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE), el holandés René van der Linden, aseguró ayer que Turquía podría ser expulsada del organismo paneuropeo si obliga a sus ciudadanas a llevar el pañuelo islámico.

Turquía es Estado miembro del Consejo de Europa desde su fundación en 1949. El gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), de tendencia demócrata musulmán, presentará la próxima semana el borrador de una nueva Constitución que sustituirá a la vigente, implantada por el ejército tras el golpe de Estado de 1980.

Uno de los puntos que podría incluir el nuevo texto constitucional es el levantamiento de la prohibición de llevar el türban en las universidades estatales, lo que amplios sectores nacionalistas en Turquía han interpretado como un primer paso para que todas las mujeres del país euroasiático sean forzadas a portarlo siempre.

Haciéndose eco de esta interpretación, el presidente de la APCE invitó a las turcas que se vean obligadas a ponerse esta prenda a denunciar su caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Doble rasero

Curiosamente René van der Linden, que se define como «un católico devoto» aunque sin permitir «que la religión interfiera en la política», impidió el pasado mes de julio que se debatiera en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa un informe sobre los peligros de la enseñanza del creacionismo, ya que él defiende el respeto a esta teoría.

Probablemente no le gustó que en la resolución se afirmara que quienes combaten la teoría de la evolución son “extremistas religiosos próximos a movimientos políticos de extrema derecha”, y que el creacionismo “puede ser una amenaza para los derechos humanos” pues se basa en una teoría sustentada en “afirmaciones puramente dogmáticas” y en la “utilización deformada de frases científicas”. Pues al igual que los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, van der Linden considera que la teoría de la evolución “no es más que una hipótesis”.

Parece que el presidente de la APCE tiene un doble rasero sobre determinados derechos humanos y sobre el modo en el que la religión puede influir, o no, en la política.

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