Antonio Cuesta. Estambul

Dos jóvenes con türbanPese a la continua disputa entre laicistas y gobierno, de orientación demócrata-musulmán, a propósito de que las mujeres puedan portar el velo en la universidad, los ciudadanos turcos mostraron hoy su propia opinión.

Según una encuesta, realizada entre los días 21 y 23 de septiembre, cerca de un 70% de los entrevistados no consideran que el uso del pañuelo sea un símbolo político, y un porcentaje aún mayor creen que se debería permitir su uso en la universidad a quienes lo deseen.

Igual mayoría no encuentra problema alguno en que la mujer del actual Presidente de la República, Abdullah Gül, lleve esa prenda.

El estudio también muestra un descenso en el uso del velo entre las mujeres turcas, pasando del 64 al 61% desde 2004 a la actualidad.

Un 80% de éstas usan el denominado basörtüsü, un pañuelo suelto y ligero colocado en el pelo; un 18% el türban, un pañuelo doble ceñido igualmente sobre el pelo; y sólo un 2% visten con el çarsaf, una larga túnica negra que cubre la cabeza y una parte de la cara.

Tras el anuncio gubernamental de autorizar el uso del türban en la universidad, la prensa amplificó la polémica pues omitió que el basörtüsü ya estaba permitido, aunque muy pocas universitarias lo llevan, y que el çarsaf quedaba excluido del proyecto de ley.

La elite secular también elevó las protestas en un intento de bloquear la iniciativa y, desde los generales del ejército, los rectores de la universidad a la judicatura, se volvió a insistir en la “agenda secreta islamista” del partido en el gobierno (AKP).

El AKP negó tales acusaciones y presentó como prueba la serie de reformas neoliberales que, desde noviembre de 2002, introdujo en Turquía con el fin de conseguir su ingreso en la Unión Europea.

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