Antonio Cuesta. Estambul

Tras el inicio del curso escolar algunas zonas de Turquía se enfrentan a graves problemas para llevar a cabo la escolarización de los menores, bien por el absentismo de éstos, bien por la carencia de profesores para muchos de ellos.

La provincia de Sanliurfa, en el sureste del país, es paradigmática de lo que ocurre en toda la región, los niños trabajan en el campo y no pueden comenzar la escuela a su debido tiempo.

Según el periódico Birgün, de los 650 alumnos de la escuela primaria de Konuklu, Sanliurfa, 300 no pudieron comenzar las clases porque la cosecha de algodón vino con mucho retraso este año.

Por ello, profesores y políticos locales se desplazan a los campos para intentar persuadir a los padres de que envíen a sus hijos a la escuela.

Pero el dirigente provincial Cagla Aktemur, del gubernamental Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), no sólo está tratando de que los niños abandonen las tareas agrícolas, también intenta que las niñas no permanezcan en sus casas sin ser escolarizadas.

La pobreza de la región hace que muchos padres no puedan a menudo pagar el coste que supone enviar su hijo al colegio, aunque Aktemur asegure que muchas de ellos lo hacen por desconocimiento pues existen ayudas económicas para paliar la falta de recursos familiares.

La joven Halime Isikdag tiene 13 años y acabó la escuela primaria hace cinco, le gustaría ser doctora pero “no tenemos padre, así que tengo que trabajar en el campo con mi familia, somos ocho hermanos y yo soy la única muchacha que ha ido a la escuela”, afirma.

Según el Instituto de Estadística de Turquía en 2006 había 12 millones y medio de niños de entre 6 y 14 años, de éstos 4 millones y medio trabajaban en casa, algo más de 180 mil son trabajadores agrícolas, tanto niños como niñas, y unos 140 mil lo hacen en la industria o el comercio.

La misma encuesta estimó en cerca de un millón los menores de esta edad que abandonan los estudios, casi un 60% eran muchachas.

Pero otro problema del sistema educativo en las áreas rurales es la carencia de profesores, así ocurre en el distrito de Akcakale, en Sanliurfa, donde muchas clases han sido canceladas porque no hay bastantes profesores.

El gobernador Muhammet Aktas explicó al diario Urfa Haber los intentos por cubrir los puestos con graduados universitarios, “es todo lo que podemos hacer, cuando consigamos nuevos profesores los enviaremos a las aldeas”, aseguró.

Aunque el mismo medio también publicó quejas por parte de las maestras ante la inexistencia de alojamientos en los pueblos a las que son destinadas, forzándolas a desplazarse a diario entre la ciudad y su puesto de trabajo.

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