Presiones de EEUU para debilitar la economía de Irán

Antonio Cuesta. Estambul

Estados Unidos presiona a sus aliados asiáticos, entre ellos Turquía, para que busquen alternativas energéticas con el objetivo de sustituir a los hidrocarburos procedentes de Irán, reveló ayer el periódico Turkish Daily News.

Por el momento no existe confirmación oficial de esta postura por parte del gobierno de Ankara, sin embargo, el pasado miércoles el Subsecretario de Estado norteamericano Nick Burns reconoció ante el Senado de su país que se estaban llevando a cabo esfuerzos en esa línea.

El funcionario habló sobre las probables sanciones financieras que habrán de aplicarse sobre Irán ante su negativa a abandonar su programa nuclear pacífico, y en este sentido afirmó que sus aliados de la OTAN deberían renunciar a mantener tratos comerciales con el país persa.

Preguntado por el caso de Turquía, Burns señaló que de cara al futuro deberá encontrar mercados alternativos que sustituyan su dependencia del gas iraní.

Aunque no apuntó ninguna posibilidad, la oposición estadounidense a que el gobierno de Ankara pudiera optar por Rusia en esta disyuntiva, dejó en el aire que la única salida aceptable sería la compra a Azerbayán, a través del gaseoducto que cruza Georgia.

En efecto, hace unos días el subsecretario norteamericano para asuntos europeos y eurasiáticos, Matthew Bryza, mostró su preocupación ante la enorme cuota de mercado alcanzada por el consorcio ruso gasífero Gazprom que ya supone el 65 por ciento del gas importado por Turquía.

Intranquilo por esta cuestión, Washington firmó el jueves un acuerdo con Azerbayán por el que, bajo la justificación de un diálogo sobre la seguridad energética de la región, se persigue el objetivo de obstaculizar las exportaciones de gas y petróleo de Irán y Rusia.

Pero los funcionarios estadounidenses aseguran que esta firma no va contra ningún país en concreto, y que la existencia de otras líneas de suministro hacia Europa reforzaría la competencia.

Bajo esa argumentación, Turquía, que es además el cuarto receptor mundial de ayuda militar estadounidense, se verá obligada a renunciar a una de sus dos principales fuentes de aprovisionamiento energético, Irán, y a no aumentar sus compras a la otra, Rusia.

Su única opción pasa por la compra del gas azerí y a permitir las construcciones de un nuevo gaseoducto por la ciudad noreste de Erzurum y una tubería de distribución, denominada Nabucco, que llevará el gas del Mar Caspio a Bulgaria, Rumanía, Hungría y Austria.

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