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Los fiscales turcos perseguirán a los políticos israelíes

Todays Zaman

El Primer Ministro de Israel, el Ministro de Defensa y el jefe del Estado Mayor están entre los principales sospechosos en una investigación iniciada por la Oficina de la Fiscalía Bakırköy de Estambul sobre la operación militar del lunes contra una flotilla civil de ayuda a Gaza que dejo nueve pasajeros muertos, todos ellos ciudadanos turcos.

La Oficina de la Fiscalía Bakırköy de Estambul ha iniciado una investigación sobre el ataque de Israel. El fiscal Mehmet Taştan, que sirve en la Junta Directiva de la Oficina del Fiscal de Ankara, también está ayudando a los fiscales de Bakırköy. Ha oído los testimonies de algunos de los heridos que fueron llevados a Ankara por una ambulancia aérea turca.

Entre las pruebas de los fiscales están los informes de las autopsias de los ocho ciudadanos turcos y de un ciudadano de doble nacionalidad turco-estadounidense que fueron asesinados en el ataque. Si la Oficina del Fiscal consigue recopilar pruebas suficientes contra Israel, al final de esta investigación, acusará a los cargos israelíes de varios crímenes, incluyendo el de asesinato, lesiones, toma de rehenes, ataque a ciudadanos turcos en mar abierto y piratería. Los principales sospechosos de la investigación hasta ahora son el Primer Ministro Benjamín Nentayahu, el Ministro de Defensa Ehud Barak y el jefe del Estado Mayor, el general Gabi Ashkenazí.

El fiscal Taştan entrevistó a todos los heridos el miércoles en un hospital de Ankara, excepto a los pacientes de la unidad de cuidados intensivos. Taştan enviará los testimonios a la Oficina de la Fiscalía de Bakırköy y al Ministerio de Justicia.

Unos 500 activistas que estaban a bordo de los buques de la flotilla fueron llevados a Turquía el miércoles. Los supervivientes fueron examinados por el Consejo de Medicina Forense (ATK) para suministrar más pruebas sobre el ataque. Los resultados de las autopsias también se utilizarán como pruebas contra Israel. Los documentos incluirán información sobre la causa y la forma de la muerte por armas de fuego, así como los disparos a quemarropa. El ATK también está buscando pruebas para ver si se utilizaron armas químicas contra los activistas de la paz.

Los Ministerios turcos de Justicia y Exteriores también están siguiendo de cerca la investigación, que podría acabar en la acusación a los responsables del ataque. El procesamiento de los sospechosos estará basado en el Derecho Internacional de la Convención del Mar y los principios universales relacionados con un juicio justo. Para demostrar que la intervención de Israel fue ilegal, los fiscales subrayaron que los barcos estaban en aguas internacionales, que las personas a bordo ondearon una bandera blanca en señal de rendición, que los barcos transportaban ayuda humanitaria, que los pasajeros no amenazaban a Israel y que los capitanes de los barcos o los países de las banderas bajo las cuales navegaban no dieron el permiso de intervención. Pruebas concretas, como los disparos a corta distancia a las víctimas y el testimonio de éstas también se incluirán como pruebas. Si mientras tanto se constituye un comité de investigación en Israel, la Oficina del Fiscal también hará uso de los resultados de dicha comisión

Fuente: http://www.todayszaman.com/tz-web/news-212202-100-turkish-prosecutors-go-after-israeli-politicians.html

Traducido del inglés para Rebelión por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.

Pero entonces, ¿los activistas de la flotilla eran buenos o malos?

Santiago Alba. Rebelión

Leía ayer en El Mundo una noticia estremecedora: en la ciudad petrolera de Hassi Messaud, en el sudeste de Argelia, decenas de trabajadoras solteras, divorciadas y viudas son cotidianamente insultadas, humilladas, robadas y agredidas por vivir solas. Este hostigamiento, apenas reprimido por la policía, se viene repitiendo desde hace muchos años y alcanzó su expresión más violenta la noche del 12 de julio de 2001 cuando 300 hombres armados asaltaron las casas de las pecadoras, las desnudaron y violaron, procediendo luego a quemar o a enterrar vivas a algunas de ellas. El pasado 25 de abril, la psicóloga Charifa Buata creó, junto a otras mujeres y organizaciones feministas, un Colectivo de Solidaridad para defender su derecho a vivir y trabajar en las condiciones que ellas elijan, sin la “protección” de un hombre.

En principio, la noticia me pareció impecable desde el punto de vista periodístico, pero enseguida reparé en que se ajustaba poco al modelo que se aplica a otras cuestiones. Por comparación, resultaba —cómo decirlo— poco “equidistante”. El responsable de la información, ¿no habría tenido que darnos también la versión de los 300 hombres justicieros o al menos de su portavoz autorizado? ¿No estaban defendiendo esos buenos padres de familia su virilidad amenazada, su identidad religiosa insultada, las tradiciones del país y el honor de su población? Y las mujeres así tratadas, ¿no eran en realidad unas provocadoras que daban el mal ejemplo de su criminal independencia? ¿No eran unas desvergonzadas fornicadoras? ¿No eran además violentas y agresivas? ¿No trataron quizás de protegerse mientras los 300 virtuosos las golpeaban y desnudaban o, aún más, no intentaron ellas mismas golpear con el puño a los que estaban salvándolas a cuchilladas de sus propios errores y desmanes? ¿No merecían tal vez lo que les pasó? Y en cuanto a esa tal Charifa Buata, ¿no es una entrometida a la que hay que parar los pies? ¿Una puta feminista, amiga de artistas y maricones, que viene de fuera a violar la paz de la ciudad?

Así contada, la noticia habría sido sin duda mucho más “equidistante”: si 300 hombres armados de cuchillos desnudan, violan y matan a mujeres solas en sus casas, esos hombres tendrán derecho a dar su versión, a justificarse, a degradar a las víctimas, a defender su conducta. Lo tendrán ante un juez, sí. ¿Pero también en los medios de comunicación?

La noticia de El Mundo sobre las mujeres de Messaud no es “equidistante”, pero sí de una razonable objetividad: describe hechos probados, constitutivos de delito, y excluye además toda posibilidad subjetiva de identificación con los agresores. Es verdad que, rescatada precisamente en este momento y en esa portada, su “objetividad” alimenta la visión islamófoba dominante y hasta cabe maliciarse que ésa es la verdadera razón de que los lectores tengan acceso ahora a una información que, en la distribución de la página, sólo bajo las declaraciones de Netanyahu contra el “terrorismo islámico” cobra vida y sentido. Pero es esta misma “objetividad” de la noticia argelina, tan refinadamente manipuladora, la que ilumina de pronto todo el refinamiento manipulador de la “equidistancia” aplicada a las noticias sobre Israel y la Flota de la Libertad. La objetividad de un caso contrasta con la equidistancia del otro y revela la intención fraudulenta de ambas. Una y otra —objetividad y equidistancia— pueden usarse, y se usan cotidianamente, contra la ética y contra la verdad.

Lo cierto es que, si la objetividad no es la regla que guía a nuestros periódicos, salvo para promocionar una mentira, tampoco lo es la equidistancia, salvo para minar la objetividad. Nadie puede negar que en estos días los medios han recogido el punto de vista de los activistas que viajaban en la Flotilla, han difundido sus declaraciones y no han silenciado las más contundentes condenas y denuncias. Quedarse ahí habría significado apostar por la objetividad. ¿Por qué había que recurrir en este caso a la “equidistancia”? Los medios de comunicación españoles no suelen hacerlo en el caso de Iraq, donde la resistencia permanece en la penumbra, o de Afganistán, cuyos talibanes son malvados mudos, ni tampoco con Hizbullah o Hamas, a los que nunca preguntan su “versión” de los hechos, aunque sus países sean bombardeados y sus conciudadanos asesinados; y tampoco —huelga decirlo— se usa con ETA, a la que jamás se ha cedido la palabra, en nombre de la equidistancia, después de un atentado mortal. ¿Por qué entonces sí con los asesinos de Yildirin, Bengi, Kiliçiar y sus compañeros turcos? Bueno, es muy sencillo: si de lo que se trata es de defender a Israel y no se puede silenciar a las víctimas, si hay que contar la verdad desactivando todos sus efectos, entonces la equidistancia es la herramienta adecuada.

Tras atacar mortalmente la Flota, Israel secuestró a los supervivientes, a los heridos y a los muertos; y secuestró también la información. Ningún medio denunció este colofón natural de los crímenes anteriores. Al contrario, todos aceptaron como “fuente” de información a los portavoces de los asesinos y los secuestradores, de manera que, como certeramente indica Samuel en su blog Quilombo (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=107240), el marco mismo de construcción de la noticia quedó en manos israelíes. El gobierno israelí no negó los hechos: reconoció que la nave estaba en aguas internacionales, reconoció haberla asaltado, reconoció haber matado a algunos de sus pasajeros. Reconoció, en definitiva, su crimen. Pero enseguida impuso la convicción de que, más allá de la objetividad, la verdadera cuestión era la de saber si los activistas eran buenos o malos chicos y si, por lo tanto, con arreglo a la definición religiosa de “terrorismo”, aceptada ya por casi todos, contra ellos estaba o no todo permitido. Sobre los hechos no había discusión, pero sobre la catadura moral de los muertos y los supervivientes sí. Aquí había por fin dos versiones, y se abría por tanto la posibilidad maravillosa, más allá de la objetividad, y mucho más decisiva, de la equidistancia. Los medios han aceptado con entusiasmo el debate; también el ministro Moratinos, que se ha declarado dispuesto a “escuchar lo que tengan que decir” los tres activistas españoles (como si tuviese que juzgar sus voces y su tono y esperar a penetrar su alma con la mirada para valorar lo ocurrido). Pero lo malo es que lo han aceptado los propios activistas.

De lo que se trata ahora es de saber si los pasajeros de la Flota de la libertad eran buenos o no, si eran realmente pacifistas, si llevaban o no armas y si su intención era sinceramente humanitaria. Israel, con la complicidad de los medios de comunicación, ha conseguido desplazar la atención de la objetividad de los hechos a la subjetividad de las voluntades; ha conseguido desplazar el centro de gravedad del derecho a la religión. Todas las religiones —incluidas las tres monoteístas— han insistido siempre en la necesidad de que la víctima sacrificial sea pura y sin tacha, porque es precisamente su pureza la que la hace digna de los dioses: la inclinación a hablar siempre bien de los muertos, y especialmente de los asesinados, es un residuo de esta mentalidad sacrificial que el Levítico reglamenta rigurosamente, pero que podemos encontrar igualmente en Grecia. La idea de justicia, tal y como la formuló primero Sócrates y más adelante el derecho penal, rompió con este concepto religioso de la víctima como catalizador subjetivo de la violencia. Lo que importa, a los ojos de la ley, no es la moralidad del agredido sino la acción del agresor. Israel, al negar no el acto sino la pureza de la víctima, restablece precisamente la lógica del sacrificio, en la que los propios activistas quedan atrapados con sus reclamaciones de inocencia. El resultado es que, al leer estos días los periódicos, uno tiene que estar muy atento para no dejarse arrastrar por tres falsas evidencias que se imponen con la aceptación misma del debate:

- La de que el delito era romper y no imponer el bloqueo de Gaza.

- La de que el delito era defender, y no atacar, el barco.

- La de que, en definitiva, es más violento el hecho de afirmar la legalidad que el de violarla.

Un gran éxito, como se ve, de la estrategia mediática, cuya “equidistancia” consigue el efecto prodigioso —abracadabra— de voltear por entero la objetividad de los hechos. A igual distancia de unos y otros, las víctimas no podrán ser nunca lo bastante inocentes —por más corazas y uñas que se quiten— como para no resultar fallidas y, por tanto, susceptibles de exterminio. Así lo decía el periódico italiano Il Giornale en su portada del 2 de mayo: “Mueren diez amigos de los terroristas. Israel hizo bien en disparar”. Dispararon infringiendo la ley, sí, pero dispararon contra los malos.

Cuanto menos se cumple, y justamente porque no se cumple, más creo en el derecho como mínima fuente de objetividad que nos impide deslizarnos al ámbito religioso, donde la partida la ganarán siempre los más fuertes. La violencia que la aniquila mancha además a la víctima: eso es religión. Frente a ella —y frente a la equidistancia proisraelí de los medios— es necesario recordar aquí, para terminar, lo que nadie se ha atrevido a decir:

- Que los principios ideológicos del movimiento Free Gaza y la Fundación IHH, así como la desigualdad asumida de fuerzas, excluyen la posibilidad de que los pasajeros de la nave asaltada llevasen armas. Si las hubiesen tenido —y destructivas y poderosas— quizás Israel se lo hubiese pensado dos veces antes de atacarlos. Pero lo que hay que decir es que si las hubiesen tenido, si los pacifistas hubiesen tenido armas e Israel les hubiese atacado, entonces habrían tenido el derecho y, aún más, la obligación de defenderse. Y a continuación también el derecho —también la obligación— de sentirse buenos.

No cabe esperar que la ONU tenga la decencia de condecorar y asignar sueldos póstumos a los nueve de Turquía por haber hecho lo que tendría que hacer ella. Pero lo cierto es que la Flota de la Libertad, con sus cincuenta nacionalidades a bordo, fue por unos días, navegando por el Mediterráneo, la ONU en la que todos queremos refugiarnos.

Judíos antisionistas piden en Turquía el fin del Estado de Israel mientras su embajador en España justifica la masacre

Una elevada muestra de dignidad junto a la más abyecta de las infamias.

Antonio Cuesta. Rebelión

Tres rabinos estadounidenses, pertenecientes al movimiento antisionista Neturei Karta International, llegaron el viernes a Estambul para sumarse al movimiento mundial de denuncia contra Israel por su asalto a la “Flota de la Libertad” cuyo destino era Gaza. Todo un gesto de dignidad y de coherencia intelectual.

A su llegada a la sede central de la Fundación de Ayuda Humanitaria IHH, organizadores del convoy atacado, el rabino Yisroel Dovid Weiss expresó a Rebelión su resuelta oposición a la existencia del estado de Israel y su determinación de trabajar para que los crímenes cometidos por éste no queden impunes.

“Condenamos rotundamente esta atrocidad que ha sido perpetrada contra Turquía y los activistas de Derechos Humanos que viajaban en los barcos” afirmó el religioso en referencia al ataque llevado a cabo por Israel en la madrugada del pasado lunes.

Añadió que todos sus esfuerzos se centran ahora en conseguir “de una manera rápida y pacífica el desmantelamiento del estado de Israel y una (Franja de) Gaza en paz”, de este modo “judíos, musulmanes y cristianos podremos vivir en armonía”.

Para Weiss el judaísmo es una religión pacífica y no así el estado hebreo “que fue creado para atemorizar a la gente”.

Durante la rueda de prensa que tuvo lugar con posterioridad, los líderes religiosos desplegaron una pancarta donde se podía leer “el judaísmo rechaza el estado de Israel y sus atrocidades” y portaban sobre sus trajes unas pequeñas etiquetas con la leyenda “un judío no un sionista”.

El presidente de la organización IHH lo había expresado momentos antes a la prensa: “Con nosotros [en los barcos asaltados] había gente de todos los rincones del mundo. Derechistas, izquierdistas, liberales, conservadores, ateos, islamistas, musulmanes, cristianos, judíos y budistas. Era una iniciativa pacífica y civil organizada por personas con conciencia, que iban desarmadas”.

En la misma línea se expresaron los tres cooperantes españoles cuando explicaban a este periódico que el clima de convivencia en el barco fue excelente pese a reunir a personas de muy diferentes culturas, ideologías y religiones.

Justificar el horror

Y mientras todo esto sucedía en Turquía, en el estado español un individuo que se dice diplomático, Raphael Schultz, para más señas representante del estado sionista de Israel, justificaba en El Periódico el uso de las armas porque “toda esa gente está ideológicamente muy en contra del estado de Israel”. Tan en contra estaban que las tropas de elite, que se lanzaron a sangre y fuego contra los voluntarios humanitarios, llevaban una lista con 16 personas de las que iban a bordo a las que era necesario asesinar. Todas ellas connotados activistas de la defensa de los derechos del pueblo palestino y algunos de los cuales son ciudadanos israelíes. Cuando Schultz definió a las víctimas como “violentos disfrazados de pacifistas” estaba ocultando que entre esos “objetivos” militares se hallaba por ejemplo Hylarion Capycci, arzobispo católico melkita israelí; o que sus valorosos soldados golpearon y tiraron por el suelo al arzobispo de Jerusalén, un anciano de más de 90 años, que también viajaba en el barco; por no hablar de esa cifra de muertos que a él le parece despreciable y en la que evita incluir el número indeterminado de desaparecidos que más pronto que tarde se conocerá con exactitud.

Porque, efectivamente, hay muertos con disparos de bala en la cabeza realizados a menos de un metro como lo demuestran las pruebas forenses. Ejecuciones sumarias de personas cuya mayor y más peligrosa arma era su ideología, como bien reconoce el embajador. Y hay testigos que vieron cómo soldados israelíes lanzaban al mar cuerpos. Pero para eso Schultz no dio respuestas.

De modo que la operación militar fue minuciosamente preparada y organizada con la ayuda de los servicios de inteligencia. Sabían quiénes iban en el convoy y qué hacían. “Un día antes del ataque -relató el activista Manuel Tapial- vimos que un avión espía no tripulado (drone) sobrevolaba los barcos”.

El discurso sionista es ahora desprestigiar a la Fundación IHH, “una organización terrorista” dicen de ella. Y se multiplican los artículos de las raholas y los albiacs para maquillar el rostro criminal de un estado terrorista como es el de Israel. Pero lo cierto es que la ONG turca ha socorrido tanto a las víctimas del terremoto de Haití, como a los damnificados de seísmos en Italia y Grecia, del tifón Katrina en Estados Unidos, además de llevar ayuda humanitaria a Afganistán, Irak, Bosnia y diversos estados de África. “Nuestras cuentas son claras y abiertas” aseguró el jueves Bülent Yildirim, presidente de IHH.

Pero por si esto no fuera suficiente, Israel pretende justificar la barbarie con la tesis de que estaban siendo invadidos; en palabras de su embajador: “cuando entra un violento en tu casa y te ataca y luego…”. Ayer Yildirim presentó un documento que certifica que las coordenadas de los barcos a las 1.31 GMT del pasado lunes, 31 de mayo, (hora en que fue asaltado) eran 32º 49′ 40,80” Norte y 33º 31′ 55,20” Este, lo cual quiere decir que las embarcaciones se hallaban en aguas internacionales.

Así lo explicó el dirigente de IHH: “viajábamos en aguas internacionales, de las que nadie es propietario. Ignorando el derecho internacional y la legalidad marítima que se ha dado la Humanidad durante miles de años, [Israel] actuó no con la responsabilidad y la seriedad de un Estado, sino como una organización terrorista” y sentenció que los responsables israelíes por el abordaje a la Flota de la Libertad debe ser juzgados como “los nazis por los crímenes cometidos contra los judíos” y “los serbios por las matanzas de bosnios”.

La Fundación de Ayuda Humanitaria IHH denunciará a Israel ante los tribunales internacionales

Los promotores de la denominada “flotilla de la libertad” cuentan con pruebas determinantes de los crímenes cometidos por el estado sionista.

Antonio Cuesta. Prensa Latina

Responsables de la Fundación de Ayuda Humanitaria IHH de Estambul, promotora de la denominada “flotilla de la libertad” atacada por Israel, informaron el pasado jueves a Prensa Latina sobre los próximos pasos que su organización dará contra el estado hebreo.

Durante las últimas horas miembros de IHH recogieron los testimonios de todos los integrantes del convoy humanitario, que formarán parte de un informe destinado a la comisión de investigación independiente propuesta por las Naciones Unidas.

Además de estas declaraciones, la fundación cuenta con varias horas de grabación, en las que se recoge el ataque, que quedaron almacenadas en el satélite de televisión turco con el que estaba conectado el barco y que los asaltantes pasaron por alto.

Todas las pruebas servirán también para denunciar al estado de Israel ante los tribunales internacionales.

Durmus Aydin, vicepresidente de IHH, negó las acusaciones de que los activistas de la flotilla hubieran ido armados y detalló que su única resistencia ante el abordaje se produjo con palos, sillas y otros objetos comunes en cualquier embarcación.

Por el contrario, señaló el dirigente, fueron los soldados israelíes quienes usaron armas automáticas, granadas de fragmentación y bombas de sonido contra civiles desarmados; algo corroborado a esta agencia por los tres cooperantes españoles que viajaban en el barco.

Aydin relató que las embarcaciones fueron abordadas en aguas internacionales, que algunos de los muertos recibieron tiros en la cabeza, que hay 20 integrantes de la expedición desaparecidos y que muchos activistas vieron cómo los asaltantes lanzaban cuerpos al mar.

El dirigente confirmó que durante las más de 24 horas que los voluntarios permanecieron dentro del barco esposados y bajo custodia, sufrieron torturas físicas y psicológicas.

Según relató la voluntaria española Laura Arau, durante todo ese periodo “el barco parecía Guantánamo”.

Por último tanto IHH como los activistas españoles Manuel Tapial y Laura Arau, miembros de la ONG Cultura, Paz y Solidaridad Haydeé-Santa María, mostraron su determinación de participar en nuevas iniciativas humanitarias si no se levanta el bloqueo contra Gaza.

Israel intentó aprovechar el asalto a la “flota de la libertad” para asesinar a connotados activistas pro palestinos

Nuevas pruebas del terrorismo sionista

Antonio Cuesta. Prensa Latina

La Fundación de Ayuda Humanitaria IHH, organizadora de la flotilla atacada por Israel, presentó el viernes en Estambul nuevas pruebas que demostrarían la selección de objetivos por parte de los servicios de inteligencia hebreos, con anterioridad al asalto.

El presidente de IHH, Bülent Yildirim, acusó a Israel de haber aprovechado el asalto al barco para llevar a cabo asesinatos selectivos de militantes del movimiento internacional de ayuda a Palestina.

En rueda de prensa Yildirim mostró dos fotografías en las que aparecían unas hojas plastificadas con los nombres y las fotografías de voluntarios a los que los soldados israelíes debían localizar durante el asalto y supuestamente eliminar.

“Todos los soldados israelíes tenían en sus manos una lista con 16 nombres de personas que debían ser asesinadas, yo era el primero y Rahid Salah (dirigente de la zona norte del Movimiento Islámico en Israel) el tercero. Mataron a dos personas que se parecían a mi y a una que se parecía a Salah”, detalló Yildirim.

El dirigente también explicó que entre los cooperantes había quienes sabían hebreo y oyeron como los soldados decían por sus walkie talkie “hemos matado a Rahid Salah, hemos matado a Rahid Salah”.

Entre los nombres que figuraban en la lista aparecían también el de Ahmet Emin Dag, miembro de IHH; Hylarion Capycci, arzobispo católico melkita israelí; así como los de varios ciudadanos europeos del movimiento Free Gaza.

Según pudo saber esta agencia las imágenes mostradas durante el encuentro con la prensa procederían de un vídeo realizado por un periodista australiano, al que no quisieron identificar, y que con posterioridad habría entregado a IHH.

La fundación tiene previsto hacer público en próximos días el contendido íntegro de esta grabación.

“Israel pagará por sus crímenes”

Los cooperantes españoles del convoy solidario asaltado por Israel relatan la brutalidad a la que fueron sometidos

Antonio Cuesta. Rebelión/Blog de Turquía

Fatigados y sin haber dormido pero con una gran determinación, los tres cooperantes españoles integrantes de la flotilla solidaria asaltada por Israel explicaron ayer en Estambul a Rebelión la brutalidad a la que fueron sometidos.

Laura Arau, Manuel Tapial y el periodista colaborador de TeleSur, David Segarra, viajaban en el buque Mavi Marmara cuando se produjo el ataque del ejército israelí, en horas de la noche del pasado domingo.

“Nos encontrábamos en la sala de prensa del buque” relató Segarra, “cuando nos dimos cuenta de que habían caído las comunicaciones, habían cortado internet, los teléfonos, en seguida oímos ráfagas de ametralladoras”.

El asalto comenzó sin previo aviso desde unas lanchas rápidas que se acercaron al barco, “era un fuego muy intenso, al principio pensamos que serían balas de goma, nunca pensamos que utilizaran fuego real” continuó el periodista “pero en seguida vimos que había heridos por cubierta”.

Los dos primeros muertos se dieron en este inicio —explicó Tapial—, pero en seguida llegó un helicóptero que comenzó a lanzar bombas de contusión y sonido, una de las cuales le hirió levemente en la cabeza.

A medida que pasaba el tiempo había cada vez más muertos y heridos “algunos compañeros vieron como los soldados israelíes lanzaron cuerpos por la borda” añadió, al tiempo que confirmó la existencia de 20 desaparecidos, “compañeros a los que no hemos vuelto a ver”.

“Los asaltantes nos quitaron todos los equipos, cámaras, teléfonos para destruir las pruebas” dijo, pero no se dieron cuenta de que las cámaras del barco seguían enviando imágenes al satélite de televisión, hacia el final del asalto pudieron comprobar que un canal turco estaba emitiéndolas en directo.

Ahora esos vídeos y los testimonios de los activistas forman parte del informe que la Fundación de Ayuda Humanitaria IHH, promotora del convoy, presentará a la opinión pública y se adjuntará al informe internacional solicitado por la ONU.

Las imágenes serán mostradas hoy por la tarde en Barcelona, en la rueda de prensa que ofrecerán los tres cooperantes a su llegada a la ciudad catalana.

“Serán parte de las pruebas que adjuntaremos en la denuncia contra Ehud Barak, ministro de defensa de Israel, ante la Corte Penal Internacional. Israel tiene que pagar por lo que ha hecho” explicó Laura Arau.

Lo visto hasta el momento es sólo una pequeña parte, pero suficiente para lograr una repercusión y difusión inimaginable, “nunca antes, desde el ámbito del activismo, se habían utilizado las tecnologías a tan alto nivel para conseguir tal dimensión informativa” matizó Tapial.

Subrayó que “Israel no tiene argumentos, ni pruebas, ni autoridad moral para acusarnos de nada”, antes bien, “lo que tiene que hacer es pedir perdón públicamente y compensar a las víctimas, y mientras no haga esto ninguna de sus palabras puede ser considerada”.

Según relataron los tres jóvenes, el clima de convivencia en el barco fue excelente pese a reunir a personas de muy diferentes culturas, ideologías y religiones; un respeto que no demostraron los asaltantes cuando golpearon y tiraron por el suelo al arzobispo de Jerusalén, un anciano de más de 90 años, que también viajaba en el barco.

“¿Qué tenemos que ver nosotros con Hamas o con el terrorismo islámico?” se preguntó Tapial.

También se refirieron al periodo de tiempo desde que se consumó el abordaje y les desembarcaron en el puerto israelí de Ashdod; cerca de 24 horas en que los voluntarios permanecieron esposados y maltratados física y psicológicamente. “El barco parecía Guantánamo” explicó muy gráficamente Laura Arau.

De ahí, tras pasar numerosos controles e interrogatorios, fueron conducidos en pésimas condiciones hasta una cárcel distante unos 120 ó 130 kilómetros de Tel Aviv. “Hacinados en unos furgones donde hacía un calor terrible” destaca Tapial.

Durante todo ese tiempo de reclusión no tuvieron ningún contacto con el exterior. “Desconocíamos qué estaba pasando, pero sabíamos que un canal turco había estado difundiendo imágenes en directo desde el barco y teníamos la confianza de que esas imágenes estarían dando la vuelta al mundo” explicó el activista.

Preguntados por el posible desenlace de las nuevas embarcaciones humanitarias que se dirigen hacia Gaza, Tapial aseguró que de ocurrir otro incidente habría que pedir en adelante una escolta armada como se ofrece a los atuneros en las costas donde hay piratas; “los que militamos en la solidaridad exigiremos el mismo trato” añadió.

Los activistas, integrantes de la de la ONG Cultura, Paz y Solidaridad Haydeé-Santa María mostraron su intención de preparar una nueva flota internacional con la que esperan tener el apoyo del gobierno español.

Explicaron que su acción militante “es una forma de lucha legitima, efectiva y necesaria”, “con un coste muy alto de vidas humanas, pero que ha cambiado por completo la percepción que sobre Israel tenía la opinión pública mundial”.

Tras finalizar la entrevista, algunos integrantes de la flota humanitaria se encaminaron a una nueva manifestación por el centro de Estambul en la que se homenajeó a las víctimas y a los voluntarios, y al final de la cual se dirigieron a los asistentes para agradecer su apoyo y su cálida acogida.

“¡Volveremos a Gaza! —dijo Manuel Tapial— el doble de activistas con el doble de barcos, y si nos vuelven a atacar un número doble de personas que ahora, en todo el mundo, denunciaremos en las calles la política criminal de Israel”.

La Fundación de ayuda humanitaria IHH denunciará a Israel ante los tribunales internacionales

Antonio Cuesta. Prensa Latina

Responsables de la Fundación de Ayuda Humanitaria IHH de Estambul, promotora de la denominada “flotilla de la libertad” atacada por Israel, informaron ayer a Prensa Latina sobre los próximos pasos que su organización dará contra el estado hebreo.

Durante las últimas horas miembros de IHH recogieron los testimonios de todos los integrantes del convoy humanitario, que formarán parte de un informe destinado a la comisión de investigación independiente propuesta por las Naciones Unidas.

Además de estas declaraciones, la fundación cuenta con varias horas de grabación, en las que se recoge el ataque, que quedaron almacenadas en el satélite de televisión turco con el que estaba conectado el barco y que los asaltantes pasaron por alto.

Todas las pruebas servirán también para denunciar al estado de Israel ante los tribunales internacionales.

Durmus Aydin, vicepresidente de IHH, negó las acusaciones de que los activistas de la flotilla hubieran ido armados y detalló que su única resistencia ante el abordaje se produjo con palos, sillas y otros objetos comunes en cualquier embarcación.

Por el contrario, señaló el dirigente, fueron los soldados israelíes quienes usaron armas automáticas, granadas de fragmentación y bombas de sonido contra civiles desarmados; algo corroborado a esta agencia por los tres cooperantes españoles que viajaban en el barco.

Aydin relató que las embarcaciones fueron abordadas en aguas internacionales, que algunos de los muertos recibieron tiros en la cabeza, que hay 20 integrantes de la expedición desaparecidos y que muchos activistas vieron cómo los asaltantes lanzaban cuerpos al mar.

El dirigente confirmó que durante las más de 24 horas que los voluntarios permanecieron dentro del barco esposados y bajo custodia, sufrieron torturas físicas y psicológicas.

Según relató la voluntaria española Laura Arau, durante todo ese periodo “el barco parecía Guantánamo”.

Por último tanto IHH como los activistas españoles Manuel Tapial y Laura Arau, miembros de la ONG Cultura, Paz y Solidaridad Haydeé-Santa María, mostraron su determinación de participar en nuevas iniciativas humanitarias si no se levanta el bloqueo contra Gaza.

Denuncian en Turquía existencia de desaparecidos tras ataque israelí

Antonio Cuesta. Prensa Latina

La Fundación de Ayuda Humanitaria (IHH) denunció ayer en Estambul la existencia de personas desaparecidas tras el asalto del ejército israelí a la flotilla de barcos que se dirigía a Gaza.

El presidente de IHH, promotora del convoy humanitario, Bulent Yildirim, aseguró a su llegada al aeropuerto internacional Atatürk de Estambul que Israel había entregado hasta el momento los cadáveres de nueve personas pero que “la lista es más larga y aún falta gente”.

Yildirim, que se hallaba en el buque Mavi Marmara cuando fue atacado por los soldados hebreos, explicó que los médicos del barco asistieron a 38 personas, pero ahora los agresores sólo reconocen la existencia de 21 de ellos.

“Los soldados dispararon a un médico que quería rendirse e impidieron que recibiera asistencia sanitaria, después arrojaron cadáveres al mar. Seguimos sin saber qué pasó con ellos”, denunció el dirigente.

Varios activistas corroboraron esa información y acusaron al ejército israelí de esconder los cuerpos y destruir pruebas forenses.

Yildirim explicó los malos tratos y las torturas sufridas por los voluntarios durante su cautiverio, y únicamente se suavizó “cuando Turquía y el mundo se rebelaron”.

Por último ratificó su compromiso con el pueblo palestino y su determinación de seguir luchando “hasta que el embargo a Gaza se levante”, enviando para ello convoyes internacionales por mar y por tierra hasta poner fin al bloqueo israelí.

¿Peligran las relaciones Turquía-Israel?

Antonio Cuesta. Prensa Latina

Tras las declaraciones del martes del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, y de algunos miembros de su gobierno muchos analistas se preguntan en Turquía cómo será el futuro de las relaciones con Israel.

Aunque la prensa local se mostró unánime a la hora de condenar al estado hebreo por su asalto a la flotilla humanitaria que se dirigía a Gaza, que causó al parecer 9 muertos y decenas de heridos, no parece tener tan claro cuáles serán las medidas que adoptará el ejecutivo de Ankara tras esta crisis.

Parece inevitable que la “sangrienta masacre”, como la definió Erdogan, afectará a la futura relación entre ambos países, sin embargo los hasta ahora firmes aliados mantienen unos estrechos vínculos de cooperación sobre todo en el terreno militar.

La cancelación de tres maniobras militares conjuntas programadas, las exigencias planteadas por el canciller turco ante el Consejo de Seguridad de la ONU, las duras afirmaciones del viceprimer ministro al conocer el sanguinario asalto, y la firme determinación de Erdogan para que se juzgue a los responsables de la masacre, sólo son una parte de la cuestión.

Lo que no se cita habitualmente son los multimillonarios intercambios existentes entre ambos estados, más de 3,3 mil millones de dólares en materia de comercio y unos 2 mil en el campo del equipamiento militar.

Según los datos de la Oficina de Relaciones Económicas Exteriores, el volumen comercial de Turquía con Israel pasó entre 1996 y 2008 de 446 millones de dólares a 3,38 mil millones, mientras que los intercambios de la industria bélica supusieron, en algo más de una década, unos 2 mil millones.

El gobierno turco discute estos días la posibilidad de cancelar o reducir los acuerdos con el estado hebreo, sin pasar por alto los lucrativos negocios de actualización o venta de armamento.

Según el diario Hurriyet el programa de mejora de los aviones de combate F-4 y F-16 turcos, que tenían previsto realizar las empresas israelíes Elbit y Elop, tendría muchas posibilidades de ser cancelado.

Idéntica suerte podría seguir la compra de 4 aviones no tripulados Heron, al no cumplirse los plazos pactados ni las condiciones exigidas a los proveedores israelíes, pese a que este martes el ministro de defensa turco, Vecdi Gonul, aseguró que serían entregados a principios de verano.

Otro tema sensible, especialmente para Israel, es la paralización del proyecto Medstream, debido al deterioro de las relaciones bilaterales en los últimos dos años, con el que se pretendía crear una serie de conducciones para petroleo, gas y agua cuyo destino sería el país hebreo.

Ahora el gobierno de Ankara exige a Israel que indemnice a las víctimas y a los propietarios de los buques retenidos y que se castigue a los autores del brutal asalto, mientras la fiscalía turca estudia la posibilidad de juzgar la agresión en los Tribunales nacionales.

Erdogan dejó claro que Turquía no tiene ningún problema con los judíos ni con los ciudadanos israelíes, pero mantiene la firme determinación de que las instituciones multilaterales presionen a Israel para que cumpla la legislación internacional y respete los derechos humanos.

Norman Filkenstein denuncia en Turquía la complicidad de EEUU con Israel

Antonio Cuesta. Prensa Latina

En declaraciones al diario turco Zaman el intelectual estadounidense Norman Filkenstein se pronunció hoy sobre el asalto israelí llevado a cabo en la madrugada del lunes contra la flotilla humanitaria que se dirigía a Gaza.

Para el académico de origen judío, la reacción de Israel es la de un “estado asesino” que arremete contra todo “como si se hubiera vuelto loco” y cuya arrogancia se basa en el convencimiento de que los EEUU no harán nada en su contra.

Calificó el ataque a civiles indefensos como un acto inhumano, lo que convierte a Israel en un estado peligroso capaz de las mayores atrocidades.

Según Filkenstein el estado hebreo no se habría atrevido a llevar a cabo una acción tan abominable de no haber contado con la tolerancia de EEUU, igual que cuando Israel asesinó a la joven pacifista norteamericana Rachel Corrie.

Corrie fue aplastada por una excavadora israelí el 16 de marzo de 2003, cuando trataba de detener la demolición de la casa de una familia palestina en la Franja de Gaza, y en aquella ocasión EEUU guardó silencio, denunció Filkenstein.

El pasado lunes un convoy de seis barcos que portaba ayuda humanitaria, y cientos de voluntarios abordo, fue atacado por militares israelíes con un saldo oficial de 9 muertos y decenas de heridos.


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