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Es tiempo de hablar de paz

Abdullah Öcalan. Il Manifesto

El líder del PKK analiza el Estado turco

Saludo con gran respeto a todos los lectores de Il Manifesto y a las amigas y amigos de Italia. Mi agradecimiento particular a Il Manifesto, que me brinda de esta manera la posibilidad de expresar mis opiniones.

Italia tiene para mí un significado particular, no sólo porque en 1998 la búsqueda de una solución democrática de la cuestión kurda me llevó a Roma, sino también por la gran consideración que tengo de la historia italiana y de las luchas de liberación que allí se han desarrollado. En mi libro más reciente, titulado La democratización de la cultura de Oriente Medio, he dedicado algunas páginas a este tema. Espero que pronto tendré la oportunidad de compartirlo con los lectores. En primera persona, quizás, una comunicación directa no será nunca posible, a raíz de mi aislamiento.

De la conjura internacional que desde Roma me ha llevado a la isla de Imrali quisiera hablar en otra ocasión. No sólo para discutir sobre el significado histórico de este acontecimiento para los kurdos, sino también sobre las estructuras de poder del sistema global y el carácter de las relaciones internacionales. Pienso que eso podría interesar también a la parte progresista de la opinión pública europea. Yo mismo he recibido enseñanzas históricas de la odisea que durante tres meses me llevó a Atenas, Moscú y Roma.

El concepto central que se puede encontrar en mis libros más recientes es el de «espíritu moderno capitalista», que en esta mi aventura he conocido de cerca, junto a sus mil y una máscaras y armaduras. Si no hubiera sido así, no habría llegado nunca a las conclusiones a las que he llegado. Quizás me habría quedado agarrado a un sencillo nacionalismo de tipo estatalista o, al final, habría llegado a ser parte de un movimiento clásico de izquierda, como muchos antes que yo. Como persona orientada hacia la ciencias sociales, no quiero sacar una conclusión definitiva, todavía tengo la convicción de que nunca habría podido llegar a mis análisis actuales.

Sin embargo, querría subrayar una conclusión fundamental. La verdadera fuerza del espíritu moderno capitalista no se encuentra ni en su dinero ni en sus armas. Su verdadera fuerza es representada por la capacidad de sofocar como por arte de magia en su propio liberalismo todas las utopías, incluida la utopía más reciente y fuerte, la del socialismo. Mientras no consigamos entender cómo la humanidad entera puede ser retenida en el vértigo del liberalismo, incluso la más consciente escuela de pensamiento no podrá ser otra cosa que un lacayo del capitalismo, y qué decir de la posibilidad de combatirlo.

Junto al pueblo kurdo, lucho no sólo por nuestra identidad y nuestra existencia. Nuestra batalla está dirigida también contra la ideología dominante del espíritu moderno capitalista, y busca llevar en Mesopotamia, la cuna de la humanidad, una contribución para la creación de una alternativa que nosotros llamamos «espíritu moderno democrático».

En un contexto de paranoia global de terrorismo, las tentativas del Estado turco de marcar nuestra lucha democrática como «terrorista» para nosotros no son otra cosa que el juego de propaganda que ya conocemos desde hace tiempo. La mentalidad del Estado turco de negar hasta hoy al pueblo kurdo los derechos humanos fundamentales está muy cerca de la mentalidad autoritaria y también fascista que en el siglo XX se implantó en Alemania e Italia.

También hoy el Estado turco practica un genocidio político, económico y cultural con los kurdos, frente a lo cual el pueblo kurdo opone una resistencia dura y organizada. Ante el nacionalismo chovinista y fascistoide que mientras tanto lleva a cabo una cultura de linchamiento allí donde viven los kurdos, sigo en mi búsqueda de una solución pacifica y democrática. Desde 1993 hasta hoy he hecho numerosas propuestas y pasos concretos. El alto el fuego unilateral de 1999, el año de la crisis, mantenido a pesar de los diversos ataques, la retirada de la guerrilla del territorio de Turquía y las delegaciones de paz simbólicas desde Europa y desde los montes Kandil son sólo una pequeña parte de las tentativas de paz. El hecho de que también en 2009 las armas callaran unilateralmente y una delegación de guerrilleros llagara a Turquía desde los montes Kandil debe servir como prueba de la continuidad y de la perseverancia de mis tentativas de paz.

No obstante, la actitud del Estado turco no ha cambiado. Nuestros esfuerzos hacia la paz continúan siendo minusvalorados y son considerados como signo de debilidad. Continúan las operaciones militares y los ataques contra la población. Todas las instituciones estatales siguen gritando: «Liquidadlos». La maniobra diversiva más engañosa la está llevando a cabo el actual Gobierno del AKP, que quiere hacer creer a los estados europeos que trabaja para la democratización y la solución del cuestión kurda.

Es el mismo Gobierno que ha hecho leyes gracias a las cuales las prisiones turcas están llenas de niños kurdos y hace poco, en Sirnak, cinco niños han sido condenados a 305 años de cárcel. Gracias a este Gobierno ha sido posible prohibir el Partido para una Sociedad Democrática (DTP). Y es siempre este Gobierno el que humilla a los kurdos, llevándose esposados a los alcaldes kurdos que ellos han elegido, evocando imágenes de deportaciones en campos de concentración. El pueblo kurdo no dejará nunca de luchar por sus derechos fundamentales. Seguirá organizándose para conseguir la dignidad y una vida libre. Ganará la libertad luchando a través de medios democráticos, pero, también, revindicando el derecho a la autodefensa. No tengo la menor duda. A modo de conclusión de este primer artículo escrito a comienzo del año nuevo, deseo al pueblo italiano un feliz 2010. Ojalá este año pueda llevar a la liberación de los pueblos, de las clases y del sexo oprimidos.

Turquía se acerca a un estratégico cruce de caminos

Txente Rekondo. Gara

Diversos acontecimientos durante las últimas semanas han enredado todavía más la ya de por sí delicada situación de Turquía. El conflicto con el pueblo kurdo, el juicio en torno a la «red Ergenekon», las tensiones entre diferentes instituciones del Estado y el supuesto intento de atentado contra el viceprimer ministro y las posteriores detenciones de militares, son algunas de las fichas del panorama turco, que podría estar situando al puente entre Asia y Europa en una encrucijada.

El año que acaba de finalizar ha estado marcado en buena medida por las diferentes iniciativas en torno al pueblo kurdo. La decidida apuesta de los representantes del norte de Kurdistán para buscar una solución negociada a tantos años de conflicto político y militar motivó la apertura de una ventana a la esperanza. En un primer momento, desde el Gobierno de Ankara se optó por el silencio, pero según iba tomando cuerpo la iniciativa kurda, los dirigentes del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) pusieron sobre la mesa su propuesta.

Ese paso dado por el Gobierno turco encontró importantes reticencias y rechazos dentro de la oposición parlamentaria turca entre las filas del propio Ejército, ambos, junto con la burocracia kemalista, defensores de un status quo que excluye toda salida negociada con el pueblo kurdo. Esas dificultades, añadidas a la postura indecisa dentro de las propias filas del AKP (que vio cómo su estrategia de desbancar electoralmente a los partidos kurdos fracasaba), pondría la llamada «iniciativa democrática» en una difícil tesitura.

Mientras que los representantes kurdos (Abdullah Öcalan, DTP y sectores de la sociedad del norte de Kurdistán) daban muestras fehacientes de su decisión de encontrar las vías para encaminar la solución al conflicto, las provocaciones militares (que encontraban respuesta en algunas unidades del PKK) y las presiones de los poderes fácticos turcos frenaban cualquier avance serio.

La ilegalización del Partido de la Sociedad Democrática (DTP), las posteriores detenciones de decenas de dirigentes y representantes civiles del norte de Kurdistán, los escasos o nulos avances en materia de derechos lingüísticos (el uso de otras lenguas diferentes al turco es un delito) o culturales, las continuas operaciones militares (buscando «crear una atmósfera que impida cualquier solución pacífica»), el régimen de aislamiento y encarcelamiento de Öcalan, son algunas muestras que impiden presentar la supuesta buena fe del Gobierno turco en este asunto.

El pueblo kurdo, a través de sus representantes, sigue manifestando su clara apuesta por encontrar una solución negociada. El propio Öcalan manifestó hace semanas que su liderazgo era meramente «sociológico», dadas las condiciones de encarcelamiento que soportaba, que hacían «imposible en la práctica, actuar como un líder político». En ese sentido hizo un llamamiento a buscar la interlocución en los dirigentes del DTP, o incluso en otros sectores de la sociedad kurda, siempre son el firme propósito de avanzar hacia la resolución del conflicto.

En unas recientes declaraciones, el líder del PKK ha señalado que nos encontramos ante «una búsqueda de solución para un problema de derechos colectivos» y que, de no afrontarse en esos parámetros, probablemente el conflicto seguirá latente durante «otros 50, 500 ó 1.000 años».

El propio Öcalan ha señalado que «nuestro principal problema es ontológico, en otras palabras, el problema de existencia. Nuestro problema es ser capaces de existir. Estamos luchando por nuestra existencia».

Algunos actores han señalado la necesidad de «acabar con las barreras legales que coartan la libre expresión; mantener las puertas abiertas al diálogo; y finalizar con las operaciones miliares» como pasos para avanzar en un proceso resolutivo. Evidentemente, la ilegalización de organizaciones políticas kurdas dificulta ese escenario, como también lo hacen las maniobras de los partidos kemalistas y los militares con posturas involucionistas y de bloqueo permanente a cualquier intento de buscar puentes negociadores.

Las tensiones en Turquía también anidan en otro frente. Si para algunos medios próximos al Gobierno turco 2009 ha sido el año «de la iniciativa democrática» (habría que ver qué se entiende en esos círculos por democracia), este 2010 debería ser el «de la reforma militar». Si los intentos de soluciones negociadas al conflicto kurdo levantan sarpullidos y maniobras de los poderes fácticos, cualquier intento de reformar uno de los pilares del status quo turco puede provocar reacciones golpistas contra el AKP.

El supuesto intento de atentado contra el viceprimer ministro iría en esa línea. Por ello destaca la decidida respuesta del Gobierno y de algunos de sus aliados (Policía y algún sector del poder judicial) que no han dudado en actuar contra varios militares, e incluso han «osado» por primera vez en la historia moderna de Turquía a registrar los cuarteles militares del Comando de Fuerzas Especiales, todo un icono dentro del aparato del status quo del país.

Estos movimientos permiten entrever un importante pulso entre las diferentes instituciones del Estado turco, centrando la atención en el que mantiene el Gobierno del AKP con los militares, presentándose éstos como los más firmes garantes del régimen reaccionario que ha dominado la política turca en las últimas décadas.

En los últimos años, una serie de incidentes (2007, varios generales retirados son detenidos por su vinculación a la «red Ergenekon»; 2009, el jefe del Estado Mayor turco menosprecia las pruebas aportadas en ese caso) han puesto de manifiesto ese enfrentamiento.

Algunos incluso van más allá, y señalan la existencia de importantes tensiones dentro incluso de las diferentes instituciones del Estado. En ese sentido dentro del propio Ejército conviven diferentes grupos de presión que podían estar buscando un mejor acomodo en el futuro escenario del llamado «laboratorio turco», mientras que otros estarían buscando un cierre de filas en torno a «los principios fundadores de la República» (sustentadores de todos sus privilegios).

Turquía tiene todavía muchos retos ante sí. El panorama político nos presenta una oposición que rechaza cualquier reforma (iniciativa kurda, nueva Constitución, reformas judiciales…), y que no duda además en solicitar la «ayuda» de sus aliados en ese entramado burocrático tejido durante tantos años (Ejército y Judicatura) para eliminar a sus oponentes y adversarios.

Además, podemos observar cómo importantes figuras de alto rango militar también quieren compaginar su responsabilidad con ambiciones políticas, mientras que muchos jueces no dudan en actuar por impulsos políticos (la reciente ilegalización del DTP es una clara muestra), en aras de ocultar otros casos (Ergenekon) o entorpecer cualquier iniciativa reformadora (kurdos).

Esos sectores, representantes de la «elite autoritaria del kemalismo», se niegan a perder sus cuotas de poder, y que el mismo pase a manos de las fuerzas de la periferia económica y social del país.

De ahí que cualquier iniciativa innovadora encuentre una fuerte resistencia entre esas fuerzas del «antiguo régimen», temerosas de perder el monopolio de poder que hasta ahora han sustentado.

Probablemente el AKP ha contribuido, con su indecisión en ocasiones o por las dificultades del propio Estado turco, a esta situación. No en vano, conviene recordar que en este período que gobierna el AKP las muestras de doble rasero han sido continuas. Así, mientras se pone en marcha el proceso Ergenekon para acabar con esa red golpista, el Gobierno acepta la detención y encarcelamiento de representantes políticos kurdos, frenando las esperanzas del proceso de paz. O al tiempo que dice perseguir al crimen organizado y a las «fuerzas antidemocráticas» dentro del propio Ejército, encarcela a periodistas que sacan a la luz pública los trapos sucios de esos actores golpistas.

A ello cabría añadir que durante estos años las violaciones de derechos humanos (torturas, cierre de medios de comunicación) han aumentado considerablemente. La aprobación de la nueva ley de la Policía (que ha permitido el auge de la política de tirar a matar), o los ataques contra los derechos de la infancia (con niños inmersos en procesos «antiterroristas») apuntan también en esa línea claramente deficitaria.

Los derechos políticos también han sido duramente castigados durante ese periodo. La reciente ilegalización del DTP kurdo (cuarta fuerza del Parlamento turco), las masivas detenciones de cargos públicos y militantes del mismo, o el doble rasero judicial, que persigue y encarcela a diputados kurdos mientras que permite que cerca de trescientos parlamentarios turcos, acusados de corrupción, se aprovechen de la inmunidad parlamentaria para esquivar los juicios.

El cruce de caminos está cada vez más cerca, y al llegar al mismo algunas voces no dudarán en sacar a relucir todo ese déficit democrático del Estado para frenar el acceso de Turquía a la Unión Europea.

Esa muestra de falsa moral por parte de los actores occidentales (más de uno debería intentar pasar el mismo test para lograr el llamado label democrático) será sin duda alguna uno de los condicionantes del futuro turco.

Sin embargo, no conviene cerrar las puertas a otras posibilidades, y que finalmente Ankara adopte una postura diferente en materia de política exterior (manteniendo a su libre albedrío la situación interna del país) y adoptando un papel de potencia regional, algo que lleva desarrollando desde hace algún tiempo en Asia Central o en Oriente Medio, sabedora además de la importancia geoestratégica que representa hoy en día y que le hace seguir siendo un aliado fundamental para cualquier actor que pretenda tener protagonismo en esta conflictiva región.

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20100103/174984/es/Turquia-acerca–estrategico-cruce-caminos

El gobierno turco pone fin al régimen de aislamiento que pesaba sobre Öcalan

Antonio Cuesta. Blog de Turquía

El gobierno turco ha decidido acabar con el aislamiento de Abdullah Öcalan, líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), después de que organizaciones de Derechos Humanos del país criticaran en varias ocasiones las condiciones a las que se hallaba sometido el prisionero.

En concreto el ministerio de justicia trasladó ayer a 5 nuevos convictos hasta la isla-cárcel de İmralı, en el mar de Mármara. 4 miltantes del PKK y 1 del Ejército de Liberación Campesino y Obrero de Turquía (TIKKO) compartirán encierro con Öcalan quien llevaba 10 años de aislamiento.

Según publicó el diario Hürriyet, está prevista la llegada en próximos días de 3 presos más y la autorización al dirigente del PKK a mantener contacto con todos ellos hasta un total de 10 horas por semana.

Aislamiento

La Asociación de Derechos Humanos (İHD) de Turquía lleva advirtiendo desde 2003 de los excesos a los que ha estado sometido el prisionero y los peligros para su integridad personal.

El Comité para la Prevención de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa visitó la prisión en 2007 y en su informe se pedía la mejora de las condiciones de reclusión de Öcalan, tras constatar su situación.

Miles de personas se han manifestado a lo largo de estos años en Turquía en demanda de un tratamiento acorde al respeto de la dignidad y los derechos básicos del líder rebelde.

Entre los problemas graves citados por las organizaciones de DD.HH. se encuentran el difícil acceso a la isla (lo que impide las visitas de familiares y abogados), lo reducido del espacio físico disponible, la ausencia de servicio médico y el maltrato por parte de los carceleros.

10 años en soledad

Öcalan fue capturado el 16 de febrero de 1999 en Kenia por los servicios de inteligencia turcos y trasladado a la isla de İmralı. El 29 de junio el mismo año, la corte condenó Öcalan a la pena de muerte. Sin embargo, la sentencia fue conmutada por cadena perpetua (sin posibilidad de reducción ni de tercer grado) en el marco de la armonización legal con la Unión Europea. Desde entonces Öcalan había permanecido como único ocupante de la prisión y en condiciones constantemente denunciadas por organismos humanitarios.

¿Manipulación en los medios alternativos?

Un feo gesto de lahaine.org con el problema kurdo de fondo

Antonio Cuesta. Blog de Turquía

El pasado domingo Andrés Mourenza publicaba en El Periódico de Catalunya una entrevista con los comandantes, Bozan Tekin y Ronahi Serhat, del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

La entrevista apareció en ese periódico y en otros diarios regionales bajo el titular: “España puede ser un modelo para arreglar el conflicto kurdo”. Rebelión.org la publicó al día siguiente modificando el encabezamiento (“El PKK está en contra de un estado nacional para los kurdos”), pero manteniendo íntegra la entrevista e incluyendo el enlace a la noticia original. La sorpresa llegó para mi con la publicación en lahaine.org. Con un nuevo título (esta vez “El Gobierno aún ve al PKK como una fuerza a destruir, no como un interlocutor”), el cambio más notorio era sin embargo la eliminación de la pregunta que, precisamente, Rebelión había encontrado más destacada.

En concreto la redacción del párrafo censurado era ésta:

–¿Ha abandonado el PKK sus demandas independentistas?

–B.T.: El sistema de los estados-nación ha sido superado. Fue un sistema impuesto por Europa a Oriente Próximo, que no ha funcionado porque esta región es un mosaico de culturas. Por eso el PKK está en contra de un estado nacional (para los kurdos). Lo que apoyamos es una solución confederal que nos garantice vivir de forma libre y democrática. Por ejemplo, la Constitución española de 1978 puede servir de modelo para arreglar el conflicto kurdo [Ronahi Serhat cita de memoria varios artículos de la Constitución española]. También los modelos británico o el canadiense podrían servir de ejemplo.

No tengo nada en contra de que cualquier medio modifique el titular de una entrevista, siempre y cuando recoja las palabras y el sentido de lo dicho por el entrevistado. El titular no es más que un detalle de presentación o reclamo para los potenciales lectores. Pero no puedo decir lo mismo de amputar, al antojo del editor, las afirmaciones incómodas para el medio donde se publica. Es una forma bastante fea de seguir la máxima que la realidad no te estropee un buen titular.

Hay una forma más honesta de actuar y es no publicar ese tipo de textos. Al fin y al cabo para un medio que se dice libre o alternativo no hay ninguna obligación en ello. Lahaine, además, ni aclaraba que la entrevista publicada por ellos estaba extractada ni facilitaba a sus lectores la fuente y/o procedencia de la misma.

Desde hace bastante tiempo vengo observando que en la cuestión kurda determinados medios alternativos e independentistas del estado español, fortalecen la tesis de que el PKK, y por extensión el pueblo kurdo, lucha por su independencia del estado turco. Pero una y otra vez, tanto el DTP (el Partido de la Sociedad Democrática -pro kurdo- de Turquía) como el PKK declaran que su lucha no es para lograr, algún día, una república independiente. El domingo Bozan Tekin, considerado el número 2 del grupo guerrillero, lo dijo aún más claro: El PKK está en contra de un estado nacional para los kurdos.

Bozan Tekin es un hombre inteligente, instruido (me consta que durante su entrevista citaba tanto a Louis Aragón y Neruda como la constitución española), apuesto (con cierto parecido con Charlton Heston) y valiente. No sólo porque se enfrenta a diario, con las armas en la mano, al ejército turco, sino porque tiene muy claro por qué lucha. Su afirmación contra el modelo liberal de estado-nación en la región es de una obviedad tan grande, para cualquiera que conozca mínimamente el espacio ex-Otomano, que sorprende la defensa acérrima que se hace del mismo desde ciertos ámbitos de la izquierda.

En este sentido el intelectual norteamericano Noam Chomsky recordaba en Estado peligrosos. Oriente Medio y la política exterior estadounidense (Paidós, 2007) que:

Las grandes potencias los utilizarán [a los kurdos] sirviéndose de ellos para sus propósitos, pero si los kurdos llegaran a oponerse a sus propósitos les quitarían sin ningún miramiento la alfombra de debajo de los pies y los volverían a masacrar como si tal cosa. (p. 155)

Desde luego que no será la corrupta y mafiosa dirigencia kurdo-iraquí quien plantee algo mínimamente inconveniente para Washington.

En el mismo libro -una larga entrevista con el periodista Gilbert Achcar- Chomsky desgrana de manera muy extensa y pormenorizada todas las crueldades cometidas durante décadas por el estado turco contra los kurdos, hasta llegar a afirmar:

Así pues, si la pregunta es ¿cuál es el mejor sistema para el Kurdistán?, yo creo que sería algo semejante a la erosión del sistema de la nación-Estado, del Estado nacional si se quiere, con el incremento de la autonomía local y regional, incluso dentro de una misma ciudad. Es algo que puede funcionar, que puede funcionar de una manera amistosa, mucho más que el sistema del estado nacional. (pp. 164-165)

Hace falta estar muy ciego para pensar que la solución en esta región del planeta consiste en hacer bantustanes étnicamente homogéneos y dotarlos de fronteras y reconocimiento internacional. ¿No hemos tenido bastante con los conflictos armados en los Balcanes, el Caúcaso, Nagorno-Karabah, Chipre…? ¿Será la solución en Palestina o en Iraq?

Chomsky se encarga de recordarnos un anatema que a buen seguro levanta ampollas, y cuya síntesis es la de rescatar algunos de los elementos del antiguo Imperio Otomano:

En el Imperio Otomano, para viajar de El Cairo a Estambul y a Bagdad, no había que pasar ninguna frontera. Los griegos de cada ciudad se ocupaban del barrio griego; los armenios dirigían las zonas armenias. Toda la región era un mosaico de gran complejidad y en lo fundamental se dejaba en paz al pueblo. […] Sí, desde luego que era un sistema brutal, y ocasionalmente se llevaba a cabo con alguna atrocidad, pero las más de las veces funcionaba bien. Más o menos dejaban en paz al pueblo. Ésa es la clase de solución idónea para un complejo mosaico de poblaciones. De hecho, creo que eso mismo sucede en Europa; imponer el sistema de la nación-Estado en Europa es un proceso que ha necesitado siglos de violencia extrema. Es un sistema antinatural: ¿en dónde se trazan las fronteras? (p. 163)

En muchos libros y artículos escritos en defensa del pueblo kurdo (no me atrevería a decir que en todos) se insiste machaconamente en que el Tratado de Sèvres reconoció los derechos históricos y límites territoriales de lo que sería un futuro estado kurdo. Nada más lejos de la realidad. El Tratado de Sèvres fue el intento de desmebrar el Imperio Otomano (en tanto que perdedor de la 1ª Guerra Mundial) y su reparto entre las potencias victoriosas y hegemónicas europeas. Su validez y legitimidad era tanta como el plan estadounidense de partición para el actual Iraq. Además el territorio asignado a los kurdos era una estrecha franja en el sureste del actual territorio turco, y quedaría administrativamente como un protectorado bajo control franco-británico. Francia se adjudicaba, además, lo que llegaría a convertirse en Siria (incluyendo por supuesto la zona kurda de ese territorio) y Gran Bretaña se apropiaba de toda Mesopotamia (actual Iraq), más interesante sin duda debido a las reservas de petróleo, con su correspondiente Kurdistán iraquí. De modo que flaco favor se le hacía al pueblo kurdo.

Otra de las incongruencias sobre los derechos o los límites del Kurdistán se expresa mediante mapas. En todos ellos una buena parte del territorio se superpone a las demandas del nacionalismo armenio sobre lo que consideran la Armenia histórica. ¿Cómo es posible olvidar que hasta 1915 kurdos y armenios poblaban y compartían casi exactamente el territorio oriental de Anatolia? ¿A quién habría que asignarlo? ¿Y cómo?

Demasiadas preguntas para ser respondidas con las, inconsistentes y eurocéntricas, respuestas ofrecidas hasta ahora desde el ámbito occidental. Es difícil escapar al esquema dominante del Estado-nación, pero el único ejercicio honesto de pensamiento disidente es el de proponer otras formas de organización comunitaria y entre pueblos, allí donde se ha venido compartiendo un mismo territorio.

El problema kurdo ¿en vías de solución?

El ministro del Interior de Turquía y el líder del PKK lanzan mensajes paralelos

Antonio Cuesta. Blog de Turquía

En los últimos días han salido a la luz pública una serie de declaraciones que han abierto la puerta a la esperanza de un final dialogado de la violencia en Turquía.

La pasada semana el líder del ilegal Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Murat Karayilan, se mostró partidario de un proceso de negociación con el Estado para lograr la paz. En una entrevista concedida al diario Milliyet aseguró que se debían silenciar las armas para dar inicio a unas conversaciones que llevaran al abandono definitivo de la violencia.

A cambio, el dirigente rebelde reclamó el reconocimiento de la identidad kurda y sus derechos culturales, para llegar a alcanzar un “Kurdistan autónomo democrático”, dentro de las fronteras del Estado turco pero con un mayor poder de las autoridades locales. También reclamó lo que definió como un “proyecto social de reconciliación”, y que podría ser interpretado como una amnistía.

Para alcanzar tales objetivos Karayilan propuso la realización de una conferencia, en la que de alguna manera estuviera representada sus propuestas, que debía llevarse a cabo en la isla-prisión de İmralı, lugar de cautiverio del fundador y líder del PKK Abdullah Öcalan. Pocos días después, el propio Presidente del país, Abdullah Gül, reconoció que “el mayor problema de Turquía es la cuestión kurda”, asegurando que el conflicto debía ser resuelto. Según el jefe del Estado, en estos momentos “pueden producirse buenos avances en relación al asunto kurdo” ya que los diferentes estamentos del país “hablan ahora entre ellos con más frecuencia y abiertamente”.

Como complemento a estas declaraciones, el Ministro del Interior, Beşir Atalay recordó a la prensa las declaraciones del Primer ministro, Recep Tayyip Erdoğan, realizadas en su primer viaje como jefe del gobierno a Diyarbakir en 2005. en aquella ocasión Erdoğan hizo suyo el problema kurdo y se comprometió en su solución.

Muchos analistas consideran que estas declaraciones gubernamentales suponen un cambio de actitud que conviene tener en cuenta. Esta predisposición podría verse acelerada tras la masacre de 44 personas ocurrida en una aldea del sureste del país. Un incidente que hunde sus raíces en la violencia que vive esa zona de población mayoritariamente kurda.

Según diversos medios de prensa locales Ankara estaría preparando un paquete de medidas sociales y culturales como forma de acercamiento hacia la resolución del conflicto y la desmovilización de los rebeldes. Por tal motivo el gobierno habría enviado un grupo de sociólogos y criminólogos a la zona con el fin de valorar sobre el terreno las medidas previstas, entre las que podrían incluirse cambios menores en la legislación que permitan una amnistía parcial.

Para el académico Mesut Yeğen, sociólogo de la Universidad Técnica de Medio Oriente (METU) de Ankara, la novedad reside en el paralelismo entre los mensajes del líder kurdo, Murat Karayilan, y el ministro Beşir Atalay.

En declaraciones a la agencia Bianet, este sociólogo expresó su convencimiento que este nuevo escenario significa que ya podrían haberse iniciado conversaciones indirectas entre ambas partes, recordando el discreto encuentro mantenido hace pocos días entre el Presidente de la República y el periodista que realizó la entrevista al guerrillero.

Actitud de la oposición

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la actitud de los principales partidos de la oposición, tradicionalmente reacios a cualquier tipo de acuerdo o negociación.

En la nueva coyuntura la principal fuerza política de la oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), consideró positivo el hecho de que no se cuestionara la integridad territorial del Estado por parte del PKK. Uno de los tabús intocables de la élite republicana con el ejército a la cabeza.

Por su parte, el líder del ultranacionalista MHP, Devlet Bahçeli afirmó el pasado martes en el Parlamento que si hasta el momento su partido aparecía como fuertemente opuesto al proceso se debía únicamente a que nadie les había explicado en qué iba a consistir éste. Una actitud más abierta podría conducir a una postura más conciliadora por su parte, aseguró.

También el líder del DTP, pro-kurdo, Ahmet Türk mostró todo su apoyo ante la “importantísima oportunidad” de solución y enfatizó la necesidad de continuar debatiendo sobre el mismo.

Pese a todo, Mesut Yeğen advirtió que el abandono de las armas por parte del PKK no solucionara por sí solo el problema kurdo. Aunque lo más importante, aseguró, es poder hablar sin la presión de las armas.

Por último, consideró que tanto la opinión pública como el alto mando militar están preparados para la nueva situación y destacó el hecho que el PKK pareciera estar dispuesto a un desarme cuya contrapartida sería una reforma política limitada.

«Nuestro pueblo ha dicho que ya no aguanta más»

Entrevista a Abdullah Demirbas, alcalde kurdo de Diyarbakir inhabilitado

Karlos Zurutuza. Gara

Abdullah Demirbas (Diyarbakir, 1966) es licenciado en Sociología por la Universidad Firat de Elazig. Durante dos años compaginó su trabajo como maestro de Filosofía y alcalde del distrito sur de Diyarbakir. Fue inhabilitado por Ankara en 2007 por editar publicidad turística en kurdo, armenio, siriaco, arameo, árabe e inglés. Es un destacado defensor de los derechos lingüísticos y la democracia local.

Aprovechando su reciente visita a Euskal Herria invitado por Aralar, Abdullah Demirbas habló para Gara de sus 22 causas pendientes con la Justicia, del Ayuntamiento «paralelo» creado tras su inhabilitación en junio de 2007 como alcalde de Diyarbakir Sur, de Ergenekon y del nuevo levantamiento social en Kurdistán Norte.

Tiene usted 22 causas pendientes con la justicia. ¿Cuál es su situación actual?

21 de esas 22 causas tienen que ver con el uso de la lengua kurda y con una llamada telefónica realizada a Roj TV (televisión kurda en el exilio). He sido absuelto de dos de ellas, pero el fiscal general ha recurrido y pronto tengo que declarar respecto a otras dos. 40 de los 54 alcaldes de mi partido tienen causas abiertas por motivos similares.

¿Y sigue usted trabajando?

Desde la ejecutiva del DTP (Partido de la Sociedad Democrática) intento seguir con la tarea de antes. Tras ser inhabilitado como alcalde el 20 de junio de 2007 creamos un Ayuntamiento paralelo. La ilegalización del DTP parece inminente pero voy a seguir trabajando por el distrito de Diyarbakir Sur con la esperanza de poder presentarme a las próximas elecciones de marzo.

¿Qué es un Ayuntamiento «paralelo»?

Resulta que la mayoría del pueblo nos sigue considerando como el Ayuntamiento legítimo. Nosotros gestionamos la limpieza y recogida de basura, la distribución del agua… En el último año hemos realizado unas 30 asambleas populares en las que escuchamos a los administrados. En cierto modo, seguimos actuando como el Ayuntamiento, razón por la que hemos recibido varios premios internacionales. El Parlamento Europeo me ha invitado varias veces para dar conferencias sobre el asunto, lo que demuestra que, a cierto nivel, se nos da la razón. Pese a la mordaza, seguimos adelante.

Se habla de un nuevo levantamiento en Kurdistán Norte…

La represión está provocando la reacción de la gente en contra del Gobierno de Erdogan. Durante su última visita a nuestra ciudad la huelga fue total. Los que salían a la calle lo hacían para protestar, y recibió la misma respuesta en el resto de las localidades kurdas durante su periplo. Nuestro pueblo ha dicho que ya no aguanta más.

¿La represión ha aumentado la conciencia del pueblo kurdo en Turquía?

En campaña electoral el AKP prometió solucionar el problema kurdo, pero somos testigos de lo que está pasando. No hay ninguna diferencia entre el Gobierno actual y los anteriores. Se puede decir que las cosas, si cabe, pueden haber empeorado. El AKP castiga a los kurdos para limar asperezas con el Ejército turco, que sigue con sus operaciones transfronterizas contra el PKK en Qandil y hostiga a nuestros diputados en Ankara. El levantamiento es la reacción inevitable a esa política represiva.

¿Cómo logró el AKP gobernar importantes localidades kurdas como Van, Urfa o Antep?

Erdogan tiene un discurso anti-kemalista, lo que atrajo a un sector de la población kurda. No olvidemos que en 2005 en Diyarbakir prometió solucionar el problema kurdo. Como he mencionado antes, todos somos testigos de lo que está pasando.

Pero el AKP también ha sentado a Ergenekon en el banquillo.

No voy a decir que no sea positivo el hecho de que hayan sentado a algunos. Pero, ¿hay interés real en destapar todo esto? Está claro que no. El AKP tiene mucho que ver con Ergenekon y más de uno de sus miembros está vinculado a la red. Es inconcebible que el Gobierno del AKP no haya empezado aún a investigar los casos de todos los kurdos muertos y desaparecidos en circunstancias sospechosas. Los recursos presentados por las familias de los asesinados no han sido aceptados, lo que demuestra que no hay interés en investigar más allá del Éufrates. Sólo sienta en el banquillo a unos pocos y protege a los que le interesa. Se trata de buscar un chivo expiatorio, pero habría que empezar por saber como ha llegado Erdogan a ser primer ministro…

¿Qué opinión le merece que se haya tratado de relacionar al PKK con Ergenekon?

Estos rumores son parte de la guerra sicológica de Ankara, de su guerra sucia. Tienen una necesidad imperiosa de desviar la atención. Ergenekon pudo haber querido utilizar al PKK pero Ocalan dijo claramente que era inadmisible. Ningún kurdo podría entender esa conexión.

¿Un ingreso de Turquía en la UE ayudaría al pueblo kurdo?

Apoyamos el ingreso de Turquía en la UE siempre y cuando cumpla los criterios. No obstante, no vemos que la UE presione a Turquía. Hay grandes relaciones comerciales entre ambos, por lo que la UE se limita a defender sus intereses.

El gobierno turco y la Unión Europea arrinconan a los kurdos

Antonio Cuesta. Blog de Turquía

A medida que el gobierno de Turquía y la UE estrechan vínculos, comienza a desvelarse una cierta sintonía entre ambos que evidencia el modus operandi del organismo europeo todavía insuficientemente conocido, cuando no abiertamente ignorado, por los ciudadanos turcos.

La clave es acercar posiciones entre el aspirante a país miembro y los órganos de decisión de la UE. De este modo mientras el primero suaviza o relaja -real o aparentemente- su legislación, el segundo endurece su discurso y sus directivas. Como resultado el punto de convergencia se halla en la agenda de lo realmente sustantivo para ambos. Recordemos que el Tratado de la Unión tiene como objetivo principal -y en la práctica único- el establecimiento de un espacio de libre mercado, dentro del cual toda norma que dificulte o impida el desarrollo del mismo debe ser abolida.

Las libertades sociales y laborales, los derechos inalienables, el respeto a los principios democráticos tienen un valor inversamente proporcional a los intereses del sistema capitalista, y nulo cuando abiertamente se oponen a su expansión o a los dogmas neoliberales. La reforma de la jornada laboral, la normativa contra la inmigración, la mercantilización de las universidades… son cuestiones concomitantes con la abierta connivencia hacia los movimientos especulativos de capital, los paraísos fiscales, la financiación de empresas privadas con dinero público, etc.

Qué importa entonces que un socio fiel a estos principios viole los principios del derecho con su Ley de Partidos o se retrotraiga varias décadas endureciendo su Código Penal, a un nivel aún peor que durante la dictadura franquista.

Turquía ya puede ir aprendiendo, pero las organizaciones y partidos kurdos están amenazados de saltar por los aires, pese a encontrarse entre los más abiertamente europeistas.

El pasado martes dos noticias daban muestra de esta práctica. Así, mientras el Ministro de Justicia turco, Mehmet Ali Sahin, anunciaba el relajamiento -bajo severas condiciones- del régimen penitenciario de Abdullah Öcalan, líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), el Vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, Hannes Swoboda, advertía a los representantes del Partido de la Sociedad Democrática (DTP), pro kurdo, ante su aparente complicidad con la organización “terrorista” del PKK.

Las autoridades turcas consideran un “gesto” positivo el hecho de condicionar el trato digno y humanitario hacia un prisionero, a la renuncia de sus convicciones. Según el abogado Selçuk Kozagaçli, la petición del gobierno a Öcalan es “degradante” y “muestra claramente la mentalidad del sistema penal”. El ministro anunció estar dispuesto a relajar el régimen de aislamiento del líder kurdo a cambio de que éste haga un llamamiento a su organización para que abandone las armas. “No es suficiente obedecer las normas de la prisión, se trata de que muestre arrepentimiento y sumisión”, aseguró el jurista, “como si no fuera bastante con la privación de libertad, también querrían que renunciara a su identidad política y cultural. Desde la perspectiva del convicto esto es degradante e inaceptable”.

Öcalan cumple una condena de cadena perpetua en la isla de Imrali, donde se encuentra en aislamiento absoluto. La cárcel fue construida especialmente para su reclusión y no alberga más prisioneros.

El ofrecimiento gubernamental (que bien podría ser denominado chantaje) viene después de semanas de movilizaciones, en muchas localidades del país y en Estambul, tras conocerse la continua tortura psicológica a la que se somete al prisionero. Como resultado: numerosos heridos, decenas de detenidos y un manifestante muerto por los disparos de la policía el pasado 20 de octubre en Dogubeyazit.

La Unión Europea a la carga

Swoboda y otros miembros del Parlamento Europeo se reunieron el martes con Presidente de la Comisión parlamentaria de Asuntos Exteriores, Mehmet Ceylan. Durante la reunión, el diputado turco aseguró que el avance en las negociaciones de acceso es claro y que no cuentan con más objetivo que el de llegar a ser miembros de la UE de pleno derecho. Negó que existiera en su país ningún ‘problema kurdo’, regional o étnico, “lo que tenemos es un problema de terrorismo”. Es cierto que “las provincias del este y del sudeste del país son las menos desarrolladas”, aseguró Ceylan, “pero ello se debe a lo montañoso de la región, lo limitado de las comunicaciones y a 30 años de terrorismo”.

Lo más elocuente de esta representación fue el firme apoyo de la UE a la torticera explicación sobre la cuestión kurda. Swoboda, felicitó a Turquía por su política exterior y avaló los informes del país sobre el problema del terrorismo, culpando al PKK de todos los males que sufre la población kurda. “Si sólo fuera una cuestión de subdesarrollo económico regional, entonces el gobierno turco no habría tomado medidas como la reciente inauguración de un canal de televisión en lengua kurda”, aseguró, “desde luego, hay problemas económicos y sociales. Pero, por esta razón, nos alegramos de ver que el gobierno ha estado tomando medidas para mejorar la situación de la región”.

Sin embargo, Swoboda se mostró más duro con los legítimos representantes políticos kurdos. Si bien deseó que el Partido de la Sociedad Democrática (DTP) no fuera ilegalizado, advirtió a sus representantes para que “tracen una línea muy clara y firme entre la cuestión kurda y el terrorismo y hagan algo por su propia gente distanciándose de Öcalan”.

Con sus declaraciones Swoboda trata de ocultar el carácter político del juicio que se sigue contra el DTP. Así como el trabajo inequívoco de este partido por encontrar una solución no violenta al conflicto kurdo.

Así lo explicó Ali Simsek, asesor del DTP, en una reciente entrevista: “quieren cerrar el DTP porque puede ser un puente entre el pueblo kurdo y el Gobierno turco para conseguir la paz y encontrar una salida al conflicto, y esto no interesa. Lo que realmente quiere el Gobierno es que la sociedad kurda quede fuera de la política, pero entonces empujan a los kurdos a luchar por otras vías. Además, al encontrarnos ante unas elecciones, es una forma de hacen propaganda y buscar que la gente tenga miedo. La ilegalización de partidos kurdos no es una cosa nueva, se ha ido repitiendo continuamente, y se ha ido cambiando el nombre del partido”.

En las elecciones de julio de 2007, y tras 16 años de ausencia, el Partido de la Sociedad Democrática (DTP) -heredero de los anteriores partidos kurdos clausurados- consiguió superar los obstáculos del sistema electoral turco y obtuvo 21 diputados. Pero en noviembre del mismo año la justicia comenzó un proceso de ilegalización contra el DTP acusándolo de amenazar la integridad de Turquía, de estar vinculado al PKK y seguir sus directrices. No hay fecha para la resolución del caso, pero parece seguro que será ilegalizado, excluyendo de ese modo la opción política para la superación del conflicto.

En cualquier caso, el representante europeo no está solo pues las empresas mediáticas también realizan su misión de apoyo. Ahora hace un año, el DTP propuso un marco autonómico en Turquía y el fin de las operaciones militares, que pasó totalmente inadvertido pues ningún medio quiso informar de la oferta. Por el contrario hubo alguno (Antena 3) que, en aquellos días, aprovechó para cargar contra el DTP.

Las iniciativas parlamentarias de este partido sobre el problema kurdo son sistemáticamente silenciadas en la prensa, pese a que su agenda política en esta cuestión es, sin lugar a dudas, la más coherente, honesta y pacífica de cuantas ofrecen los grupos que integran el Parlamento de Turquía.

Sin solución para el Kurdistán turco

Daniel Cardona. Diagonal

El Partido de la Sociedad Democrática, único representante de los kurdos en el Parlamento de Turquía, está en peligro de ilegalización acusado de “separatismo” y vínculos con la guerrilla kurda del PKK.

Con las elecciones de julio de 2007 se abrían nuevas esperanzas para el pueblo kurdo: después de 16 años, sus representantes volvían a entrar en el Parlamento de Ankara. El Partido de la Sociedad Democrática (DTP), heredero de los anteriores partidos kurdos clausurados, consiguió superar los obstáculos que impone el sistema electoral turco y obtenía 21 diputados. Pero a más de un año de las elecciones, en nada se ha avanzado: en noviembre de 2007, el Tribunal Supremo de Apelaciones presentó al Tribunal Constitucional una solicitud de cierre del partido alegando que es un peligro para la integridad de Turquía. Además, el Tribunal vincula al DTP con la guerrilla independentista y marxista del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistan) y lo acusa de seguir sus directrices y de no querer etiquetarlo como organización terrorista. Sin saberse aún cuándo se hará pública la resolución del caso, parece claro que el partido será ilegalizado, excluyéndose una vez más la posibilidad de que los kurdos tengan una voz propia en el Parlamento.

Las promesas hechas por el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), en el poder desde 2002, de buscar una solución política para el “problema kurdo” no se concretaron: la fuerza policial y los ataques militares, tanto en territorio turco como iraquí, han sido las únicas herramientas que se han utilizado para “solucionar” el problema. Las “mejoras democráticas” que Europa exige para la adhesión de Turquía a la UE se han limitado a medidas “de mínimos”, tal y como denuncian organizaciones de defensa de los derechos humanos. Además de legalizar la utilización del idioma kurdo, el Gobierno ha reformado el artículo 301 del Código Penal, que condenaba a tres años de cárcel por insultar públicamente la “turquinidad”: ahora la pena por insultar a la nación turca es de dos años. Mientras tanto, continúa la política de persecución y negación del pueblo kurdo: exhibir la bandera kurda es motivo suficiente para terminar en la cárcel; se cierran periódicos en kurdo; las denuncias por torturas y palizas a detenidos y presos son continuas, al tiempo que miles de páginas web son censuradas. A esta situación se le suma el alto nivel de pobreza, trabajo infantil y analfabetismo presente en el sudeste del país, causado sobre todo por la falta de inversiones del Gobierno central en la zona y los millones de desplazados por el Ejército en su lucha contra el PKK en los años ‘90.

Todos estos problemas políticos y sociales han llevado a una situación de violencia y tensión que se han traducido recientemente en movilizaciones en muchas localidades del kurdistán y en Estambul, con el resultado de cientos de heridos, detenidos y un manifestante muerto por los disparos de la Policía el pasado 20 de octubre en Dogubayazit. Además, las guerrillas del PKK, desde sus bases en la Región Autónoma Kurda del norte de Iraq, han intensificado los ataques contra el Ejército y la Policía.

Según denuncian diversas organizaciones kurdas, el Gobierno, el Ejército y el poder judicial alimentan día a día un nacionalismo turco exacerbado, incrementando el odio antikurdo y la mitificación del PKK como causante de todos los males del país (distribución de droga en las puertas de las escuelas, los incendios forestales del verano, ligándolos a la trama golpista ultranacionalista turca de Ergenekon…), lo que lleva al aumento de ataques racistas y enfrentamientos violentos entre miembros de ambas comunidades en poblaciones del oeste de Turquía y provoca que cada vez sean más los kurdos residentes en el oeste que tienen que volver a su tierra.


ENTREVISTA A ALI SIMSEK, ASESOR DEL PRESIDENTE DEL PARTIDO DE LA SOCIEDAD DEMOCRÁTICA (DTP)

“Quieren dejar fuera a la sociedad kurda”

A cuatro meses de las elecciones municipales continúa la incertidumbre sobre si el Partido de la Sociedad Democrática (DTP), acusado de tener relaciones con la guerrilla kurda del PKK, va a poder presentarse.

DIAGONAL: ¿Qué destacarías de la actualidad política?

ALI SIMSEK: Se está dando una situación de enfrentamiento entre turcos y kurdos, sobre todo en el oeste del país, en algunos casos con consecuencias muy graves. También se han dado casos de violencia contra miembros de nuestro partido y contra nuestras sedes. No se trata de hechos aislados, sino que son consecuencia de la estrategia del Gobierno, que provoca a ambas partes porque no quiere encontrar una solución al ‘problema kurdo’. La última provocación son las agresiones sufridas por Abdullah Ocalan en la cárcel de la isla de Imrali, donde cumple cadena perpetua totalmente aislado.

D.: Ahora el DTP está en un proceso de ilegalización…

A.S.: Quieren cerrar el DTP porque puede ser un puente entre el pueblo kurdo y el Gobierno turco para conseguir la paz y encontrar una salida al conflicto, y esto no interesa. Lo que realmente quiere el Gobierno es que la sociedad kurda quede fuera de la política, pero entonces empujan a los kurdos a luchar por otras vías. Ademas, al encontrarnos ante unas elecciones, es una forma de hacen propaganda y buscar que la gente tenga miedo. La ilegalización de partidos kurdos no es una cosa nueva, se ha ido repitiendo continuamente, y se ha ido cambiando el nombre del partido.

D.: Se acusa al DTP de “separatismo”, pero también de estar vinculado con el PKK.

A.S.: Nosotros no tenemos ninguna relación con el PKK. Somos partidos diferentes, aunque sí tenemos puntos en común en cuanto a los objetivos de nuestra lucha.

D.: ¿Cuál es la posición del actual partido en el Gobierno, el AKP, que también vivió un proceso de ilegalización?

A.S.: Cuando el AKP se encontraba dentro del proceso de ilegalización hablaba mucho sobre la libertad de partidos y hacía mucha propaganda sobre la libertad y la democracia, pero ahora que han superado el proceso se han olvidado de toda aquella retórica y están a favor de ilegalizar al DTP. En las últimas elecciones, Erdogan visitó la zona y habló del “problema kurdo” y prometió que si ganaba las elecciones buscaría una solución al conflicto. Era la primera vez en la historia que un primer ministro turco reconocía la existencia de un “problema kurdo”, por lo que mucha gente, esperanzada, le dio su confianza. Una vez en el Gobierno, no ha hecho nada al respecto. Han engañado a la gente, por lo que estamos convencidos de que muchos ya no les votarán.

“Europa debe ver con sus ojos qué pasa en Kurdistán”

Encuentro con Bozan Tekin, comandante en jefe de la guerrilla del PKK

Karlos Zurutuza. Gara

Desde las montañas del Kandil, el comandante guerrillero Bozan Tekin asegura que la lucha del PKK contra la imposición turca ha conseguido un cambio de mentalidad en los kurdos, que antes se sentían avergonzados de su cultura y que gracias a Abdula Ocalan han aprendido a sentirse kurdos y también personas. En esta entrevista, se lamenta de que «desgraciadamente, ningún gobierno europeo nos ha tendido la mano todavía».

El comandante Bozan Tekin nos saluda con una sonrisa y un amistoso apretón de manos a nuestra llegada a una de las humildes aldeas del Kandil. Se interesa por la operación que nos ha permitido superar el bloqueo informativo impuesto por el Gobierno autónomo kurdo de Kurdistán Sur, y nos invita después a sentarnos para cumplir con el ritual del té. En esta casa de adobe con techo de madera y paja, Tekin se confiesa admirador de los clásicos rusos, y sobre todo de George Orwell, del que dice haber leído toda su obra. Probablemente tuvo tiempo más que de sobra en los 20 años que pasó en las prisiones turcas.

Al poco enciende su portátil. Quiere darnos unas fotos sacadas por soldados turcos que ha conseguido recientemente. No especifica si se las ha hecho llegar un recluta kurdo, o si se las han arrebatado a un soldado turco, vivo o muerto. En ellas aparecen tanques y helicópteros en los cuarteles; jóvenes soldados posando con armamento pesado junto a la bandera turca o junto a cadáveres de guerrilleros del PKK a los que les han vaciado las tripas y cuyos intestinos se enredan en la maleza. «Que lo vea todo el mundo», nos pide Tekin. Pronto podrán ser visionadas en zinarala.blogspot.com).

Para la entrevista nos alejamos del pueblo y evitar así que éste sea identificado y, luego, bombardeado por la aviación turca. Nos acompañan dos guerrilleros, una kurda de Damasco y un kurdo de Sirt (Kurdistán Norte). Sacamos la cámara y el trípode, y ellos hacen lo propio de manera casi simultánea. Nosotros grabamos al comandante, y ellos a nosotros. Ése es el trato.

«Dicen que el internacionalismo murió con Che Guevara pero esta entrevista es buena prueba de que no es verdad», afirma Tekin, con una sonrisa que la prisión y la vida en las montañas no han podido borrar todavía.

El Ejército turco ha recrudecido los ataques sobre el Kandil en las últimas semanas. ¿Cuál cree usted que es la razón?

El AKP de Erdogan ha perdido su prestigio, por eso realizan estas operaciones. Han defraudado a los islamistas, a los turcos y a los kurdos que les votaron, y ahora quieren recabar apoyo entre los nacionalistas. Además, el PKK ha realizado numerosas operaciones con éxito y eso ha mermado la moral del Ejército turco. Por otra parte, estamos a pocos meses de las elecciones en Turquía, por lo que el partido en el poder se va a emplear a fondo para que no quede duda sobre la contundencia de su «lucha contra el terrorismo».

Pero ustedes dicen estar completamente movilizados y lejos de los campamentos.

Es cierto. La situación no nos ha afectado sino que nos hemos adaptado a ella. Hoy contamos con cerca de 10.000 hombres y nuestra capacidad de reacción es mayor que nunca. Ni Alejandro Magno ni Saddam Hussein pudieron controlar nunca esta región, y está claro que Erdogan y sus generales tampoco lo van a conseguir.

Además de la guerrilla, parece que la gente se ha movilizado también en las principales ciudades de Kurdistán Norte. ¿Estamos ante un nuevo levantamiento de los kurdos de Turquía?

Sin duda. La gente ha respondido en la calle a las torturas infligidas a nuestro líder, Abdula Ocalan. Ha sido torturado tanto física como sicológicamente, y ha dicho en repetidas ocasiones que prefiere morir a ser insultado. Lleva 10 años encerrado y privado de todos sus derechos. Pero nuestro pueblo le sigue apoyando y cada vez se moviliza más. Tras las últimas torturas, Erdogan viajó a Amed (Diyarbakir) y se encontró una ciudad paralizada por la huelga. La respuesta también ha sido masiva en Wan (Van), Colamerg (Hakkari), Mus… La gente ha dicho `basta’ y ha salido a la calle. Todo kurdo que reaccione ahora es un guerrillero.

Sin embargo, Erdogan es copresidente de la «Alianza de Civilizaciones» junto a Rodríguez Zapatero. ¿Qué opinión le merece esto?

Resulta cuando menos irónico que alguien que denuncia la asimilación de los pueblos como una `aberración’, ignore, prive de todo derecho y reprima a 20 millones de kurdos en su propio país. Zapatero es, por tanto, cómplice de la barbarie que sufre nuestro pueblo y eso debería hacerle reflexionar tanto a él como al resto de los líderes europeos. Zapatero y Erdogan lideran un proyecto falso con el que Turquía pretende, a su vez, engañar a la UE. Simplemente se pusieron de acuerdo para exterminar a los kurdos.

El PKK lleva décadas luchando. ¿Ha conseguido algo?

El PKK lleva luchando ideológicamente 35 años y 30 con las armas, bajo el liderazgo de Abdula Ocalan. Hemos tendido la mano hacia la paz en más de una ocasión, pero lejos de negociar, Turquía nos ha respondido con el estado de excepción. No hay ninguna diferencia entre los generales turcos y Franco o Salazar. Nosotros luchamos contra la imposición turca y es más que evidente que se ha producido un cambio significativo en la mentalidad de la gente. Los kurdos se sentían avergonzados de su cultura, de ser kurdos. Hasta nosotros aprendimos a ser `mejores turcos’ en el colegio. Pero Apo (Ocalan) nos enseñó a sentirnos no sólo kurdos sino también personas. Nuestro pueblo ha tomando conciencia de su propia existencia y eso se lo debemos en gran medida a nuestro líder, Abdula Ocalan. Él abrió el camino y lo apoyaremos hasta el día de su muerte.

¿Sueñan ustedes con un Kurdistán independiente?

Nosotros perseguimos un confederalismo democrático. El PKK es un movimiento internacionalista y cuenta en sus filas con combatientes de muchas otras nacionalidades. Entre nosotros hay kurdos, pero también rusos, alemanes, armenios… e, incluso, turcos. No somos nacionalistas, no luchamos por un Estado propio sino por nuestros derechos y nuestra libertad. Luchamos contra el imperialismo y creemos en una democracia real basada en el socialismo y la convivencia entre los pueblos. Hemos vivido siempre junto a persas, turcos y árabes, y queremos pensar que podemos seguir haciéndolo pero de manera pacífica.

Pero los propios kurdos han luchado entre sí hasta hace poco y siguen aún divididos.

Es cierto. El PKK estuvo en guerra contra el PDK de Barzani, y éste, a su vez, con el PUK de Talabani. Nosotros hemos creado el KCK (Confederación Democrática de Kurdistán) para aunar a los kurdos de Turquía, Irak, Siria e Irán en un organismo único que impulse los ideales democráticos y socialistas. El PJAK en Kurdistán Este es uno de sus componentes y lucha por sustituir la teocracia de Teherán por un Gobierno federal que respete los derechos de todos los pueblos de Irán. También está el PYD, el partido más importante entre los kurdos de Siria, que comparte los ideales de Ocalan. Por otra parte, tanto Barzani como Talabani son conscientes del arraigo que están teniendo las ideas del KCK en Kurdistán Sur.

¿Cuál es el primer paso hacia una solución de este conflicto?

El Gobierno turco ha de retirarse o negociar la paz con nosotros. El PKK se volvió muy poderoso en la década de los 90 y hoy no es sólo la guerrilla sino la comunidad entera. Contamos con 22 diputados en el Parlamento de Ankara y, aún así, los turcos siguen empeñados en que no hay kurdos en Turquía. Las leyes no sirven de nada en Kurdistán porque el estado de guerra es continuo.

¿Un ingreso de Turquía en la UE mejoraría las cosas?

Si para ello Turquía tuviera que importar el modelo de democracia europeo, está claro que sí. Desgraciadamente, ningún gobierno europeo nos ha tendido la mano todavía. Turquía interesa a Europa y a Estados Unidos por el potencial de su mercado y, sobre todo, por su situación estratégica, que le confiere un papel preponderante en la OTAN. Sin ir más lejos, Ankara nos está bombardeando valiéndose de la información sobre nuestra situación que le ofrece Estados Unidos. Hasta que esto no cambie, seguiremos siendo víctimas de la desastrosa política occidental en Oriente Medio.

Por el momento, tanto la UE como Estados Unidos les considera «un grupo terrorista».

La Constitución turca no hace mención alguna a los kurdos. Se producen arrestos y torturas a diario. La represión de Ankara durante las últimas décadas se ha cobrado miles de pueblos arrasados y cuatro millones de desplazados. De entre la multitud de kurdos asesinados hay cerca de 5.000 muertos en `extrañas circunstancias’ muchos de ellos víctimas de la guerra sucia de Ergenekon, orquestada por el propio Estado turco. Ustedes tuvieron Gernika; nosotros tenemos Diyarbakir, Mus, Sirnak, Wan…Y todavía siguen apareciendo los restos de los desaparecidos. Europa nos considera como «una organización terrorista» desde 2000, ya que el Gobierno turco controla los medios de información y occidente «bebe» de ellos después. La gente, los parlamentarios europeos, tendrían que venir aquí y ver lo está pasando con sus propios ojos.

Crónica desde las montañas del PKK

Karlos Zurutuza. Gara

El periodista Karlos Zurutuza ha logrado burlar el bloqueo impuesto por Turquía y secundado por el Gobierno kurdo -presionado por EEUU-, y ha llegado a las montañas del Kandil refugio-retaguardia de la lucha armada del PKK por los derechos del pueblo kurdo.

La aviación turca bombardea, la guerrilla se mueve y los civiles del Kandil se convierten en las víctimas colaterales del conflicto. Mientras tanto, el Gobierno kurdo de Irak bloquea el paso a los periodistas ante las presiones de Turquía y USA. Y es que las “operaciones transfronterizas” de Ankara son, ante todo, secretas.

“El bloqueo se puede evitar, os podemos traer hasta aquí arriba”, afirmaba categórico por teléfono el responsable de prensa del PKK. El “bloqueo” al que se refería este hombre, que responde al nombre en clave de Roj, no es sino la red de puestos de control del Gobierno autónomo de Kurdistán Sur dispuesta lo largo de la carretera que sube al macizo del Kandil, “aquí arriba”. El flujo continuo de periodistas hacia las plazas fuertes del PKK era más de lo que Ankara podía soportar así que ésta decidió presionar a los kurdos de Irak, con la ayuda del amigo americano. Desde el pasado diciembre apenas ningún medio ha podido dar voz al maquis kurdo, ni tampoco fe de lo que el Ejército turco está haciendo en territorio oficialmente iraquí.

Pero Roj estaba en lo cierto: El bloqueo se puede evitar. El viaje desde la sureña ciudad de Suleymania dura seis horas. A tres de nuestro destino final cambiamos de conductor antes del primer checkpoint, y de vehículo, tras el siguiente. Las cámaras, trípodes y demás enseres comprometedores comparten hueco con aperos de labranza, mucho más discretos, y en otra furgoneta, por supuesto.

El último puesto de control se salva a través de un camino de montaña imposible que pone a prueba la pericia de nuestro conductor y la paciencia de todos. Tras atravesar un río sin puente y un valle cuya ladera norte está controlada por el PDK de Barzani y la sur por el PUK de Talabani, nuestro chófer nos indica que estamos ya “en territorio de Apo (seudónimo con el que se conoce a Abdulah Ocalan)”, o lo que es lo mismo, bajo control del PKK.

Un lugar en ninguna parte

“No vais a visitar ningún campo porque ya no los hay. La guerrilla está totalmente movilizada y en alerta máxima”, nos indica Roj, ya en persona pero con la misma rotundidad de antes. Al parecer, aquellas imágenes de los guerrilleros kurdos ejercitándose en campamentos perfectamente abastecidos son ya sólo visibles a través de “Youtube”.

“La situación ha cambiado mucho desde 2006 pero hemos sabido adaptarnos. La última operación en Hakkari (Kurdistán Norte) es buena muestra de ello”, añade este hombre menudo en un inglés perfecto.

Es posible que la hospitalidad kurda aumente en proporción a la altura, ya que al poco de llegar somos invitados a comer por una familia local. Entre generosos platos de pollo con arroz y litros de dau, el yogur líquido local, el enlace de prensa del PKK nos pone al corriente de las medidas de seguridad a observar durante nuestra estancia. Entre otras, destaca la de no sacar fotos de la guerrilla que puedan indicar su situación; todas aquellas localizadas en un lugar fácilmente identificable.

“Los turcos lo bombardearían inmediatamente -asegura Roj-. No tenéis más que ver el estado en el que se encuentra esta aldea”. Evidentemente, conviene también no mencionar el nombre del lugar donde nos encontramos. Y es que la guerrilla se mueve constantemente, pero los civiles que quedan prefieren no tener que abandonar sus casas. Abdula, nuestro anfitrión, ha sido testigo de los últimos bombardeos sobre esta pequeña aldea de apenas 30 casas.

“La mitad de las familias del pueblo ha huido tras perderlo todo. Otros lo han hecho simplemente por el temor a nuevos bombardeos”, explica este lugareño, que se resiste a abandonar su casa de adobe y su rebaño de 100 cabras.

Mashir no tuvo tanta suerte como Abdula. Tras escapar milagrosamente de un bombardeo nocturno que redujo su casa a escombros, se refugia hoy junto a sus tres mujeres y sus 19 hijos en una improvisada cabaña a escasos 100 metros de su antigua vivienda. Han perdido casi todos sus objetos personales, pero también todo su dinero para pagar la prótesis de su hija Sozan. La joven perdió su pierna aquella noche.

“El invierno se acerca y no tenemos dónde ir. ¿Por qué se permite esto? ¿Dónde está el Gobierno kurdo de Irak? ¿Y Europa?”, se queja Mashir amargamente, antes de invitarnos a comprobar el estado en el que se encuentra el hospital del pueblo. Un tabique blanco junto a un cráter en el que se aloja un proyectil aún sin estallar es todo lo que queda del hasta hace poco único centro de salud en muchos kilómetros a la redonda.

“Venía gente desde Zangasar y Qaladiza”, recuerda Mashir. “Era pequeño pero el mejor equipado de toda la región”. Según parece, el hospital fue puesto en marcha por Medya, una enfermera alemana que decidió unirse a la guerrilla kurda a finales de los noventa tras conocer que su propio Gobierno suministraba las armas con las que Ankara exterminaba a los kurdos.

Moral a prueba de bombas

Roj asegura que Medya sigue viva aunque desconozca por completo su paradero. La obligada discreción sobre su situación hace que la guerrilla descarte el uso de teléfonos por satélite (“muy peligrosos”). Las comunicaciones internas se realizan mediante walkie-talkies, y en ocasiones por teléfono móvil. La cobertura se recupera nada más acercarnos a cualquiera de las antenas parabólicas junto a las humildes casas de madera y adobe de las aldeas locales.

A simple vista, la relación entre guerrilla y lugareños parece cordial. La convivencia diaria hace que se intercambien saludos y alguna que otra taza de té, siempre y cuando la aviación turca lo permita. No obstante, la guerrilla evita en la medida de lo posible el contacto con los civiles para mayor seguridad de estos últimos.

Uno de los combatientes se ha acercado a la casa para llenar un termo de agua caliente. Se llama Bewar (“sin tierra” en kurdo) y nos invita a acompañarle por un sendero hasta el lugar donde se encuentran sus cinco compañeros, dos mujeres y tres hombres. A nuestra llegada, interrumpen el mantenimiento de sus fusiles kalashnikov y se incorporan para saludarnos con un apretón de manos. Todos visten el mismo uniforme, color verde oliva; un buzo de pantalones bombachos y un chaleco de bolsillos. No llevan insignias ni distintivos de rango , por lo que resultan aún más llamativos los cinturones del ejército iraquí de tres de ellos.

“Somos guerrilla, lo aprovechamos todo”, se justifica Bewar con una sonrisa.

“Tengo 26 años y llevo cuatro en las montañas. Nací en Kobani, Siria”, continúa el joven mientras prepara el té para todos. Se calcula que el 20% de los miembros del PKK procede de ese país. Sin duda, el más conocido entre ellos es Bahoz, el mismísimo líder del HPG (el aparato militar del PKK).

“Estamos convencidos de que la solución al problema kurdo ha de comenzar por Turquía, por eso estamos aquí”, añade una compañera de Bewar llegada hace dos años, y que responde al nombre de Kurdistá. Al igual que el resto del grupo, no ha dormido en una cama desde que dejara atrás su Damasco natal.

Mehmet dice haberse acostumbrado a la dureza de la vida en las montañas. Llegó desde Diyarbakir pero nació en una pequeña aldea de Sirnak, uno de los miles de pueblos arrasados por el ejército turco durante los años ochenta y los noventa. Junto a él se sienta Rebwar, natural de Hakkari, donde, en sus propias palabras, “el número de Jandarmas y Komandos es casi equiparable al de las cabezas de ganado”. La última en hablar es Azmin, una kurda de Dersim de apenas 20 años. A pesar de su sólido discurso ideológico, deja entrever que se enroló en la guerrilla a los 16 para huir de un matrimonio acordado por sus padres. No será la primera ni tampoco la última.

La conversación transcurre fluida entre tazas de té cargadas de abundante azúcar. Y es que, además de elemento socializador por antonomasia de Oriente Medio, la ubicua infusión constituye también el único aporte de glucosa, imprescindible para un guerrillero en constante movimiento. En las montañas no hay camas, pero tampoco pasteles.

A pesar de las dificultades, este pequeño grupo de guerrilleros asegura tener la moral alta. Celebran que hace escasos días derribaron un helicóptero Cobra y, un poco más tarde, un caza F16 con la ayuda de cañones antiaéreos Dotchka. No obstante, el PKK es una guerrilla al uso por lo que su arma más efectiva es la movilidad de sus unidades por un terreno que conocen a la perfección.

“Ankara acaba de prorrogar por un año más lo que llama operaciones transfronterizas pero saben que nunca podrán acabar con nosotros”, asegura Bewar. “El Kandil es nuestra casa, conocemos al milímetro cada uno de sus rincones y sabemos dónde escondernos”, subraya.

Paradójicamente, el joven guerrillero reconoce sentir lástima por muchos de los soldados turcos con los que se ve obligado a combatir. “Algunos no son más que reclutas sin ninguna experiencia, muchos de ellos kurdos como nosotros. Los traen en helicópteros Blackhawk y se quedan paralizados por el miedo nada más aterrizar. Pero esto es una guerra, o ellos o tú”, sentencia Bewar, justo antes de ingerir su cuarta dosis de glucosa.

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