Según un estudio de la Fundación Proyecto de Cooperación Eurasia habría entre 12.000 y 13.000 ciudadanos armenios trabajando sin papeles en Turquía en la actualidad, el avance de los resultados ha sido publicado en el diario Today Zaman.
El informe asegura que el 94 por ciento de estos trabajadores son, en realidad, mujeres. Los empleos que ocupan son fundamentalmente como asistentas o dependientas. Los pocos hombres que las acompañan no trabajan o si lo hacen tienden a dedicarse al negocio de la joyería.
La Fundación -con sede en Armenia, Azerbaiyán y Georgia- ha llevado a cabo este informe durante los últimos dos años y será presentado el mes que viene en Estambul. A lo largo de sus 150 páginas la investigación detalla las pautas de trabajo de los inmigrantes armenios en Turquía y rebate las cifras oficiales sobre su número.
Según Alin Ozinian, responsable del informe, aunque oficialmente se afirma que desde los años 90 existen en Turquía entre 70 y 100 mil armenios en situación irregular, lo cierto es que su número estaría entre 12 y 13 mil.
En noviembre el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, aseguró durante en Malatya que cerca de 100 mil armenios vivían ilegalmente en Turquía aunque el gobierno hacía caso omiso a esta situación. Esta afirmación está avalada por el informe, pues asegura que en los últimos años muy pocos armenios sin papeles fueron deportados a su país. Únicamente aquellos que habían cometido algún delito (al margen de su situación en el país), y el porcentaje de éstos es muy bajo. Ozinian cree que, efectivamente, las autoridades turcas no tienen ninguna intención de expulsar a los trabajadores armenios sin papeles.
Para los inmigrantes armenios el viaje no se parece a nada por lo que deben de pasar los de otras nacionalidades. Por 80 dólares pueden llegar en autobús, a través de Georgia, hasta la frontera turca. Una vez allí sólo 15 dólares más (el precio del visado) les separa de su estancia en Turquía. El 95% de ellos eligen ir a vivir a Estambul.
Un hecho destacado en el informe es que estos inmigrantes prefieren trabajar y vivir con los turcos en Estambul, que con los armenios oriundos de Estambul. Para estos trabajadores los “valores morales” de turcos y armenios están muy cercanos. Entre las preguntas realizadas por la encuesta se encontraba esta: “¿Hay alguna diferencia sobre los turcos entre la idea que tenía antes de venir aquí y la que tiene ahora?”. La mayor parte de las respuestas expresan el cambio del temor previo al cariño después de vivir y trabajar con los ciudadanos turcos.
Más grave es la situación de los menores, la mayoría de ellos no suelen continuar sus estudios después de la llegada a Turquía, y los nacidos en este país no tienen certificado oficial de nacimiento. Como no hay consulado ni embajada armenia en Turquía son niños sin identidad ni nacionalidad, asegura el estudio.
Se llamaban Jawed, Husain, Rani, Faruk o Zayad. Nadie se molestó en preguntarlo. En algún punto entre Joy, en territorio iraní, y la frontera turca de Kapiköy, un camionero dedicado a estas lides se ofreció a llevarlos escondidos en su tráiler hasta cruzar la frontera de Grecia, o sea, de la Unión Europea. El trayecto costaba 3.000 dólares (unos 2.000 euros) y 138 personas aceptaron la oferta.
El proyecto del nuevo código penal turco contempla la equiparación de penas entre el comercio ilegal con trabajadores inmigrantes y el asesinato, desvelaron hoy medios de prensa locales.
Las autoridades turcas informaron hoy del hallazgo de nuevos cadáveres procedentes del naufragio que tuvo lugar ayer frente a las costas de Izmir, en el mar Egeo.




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