Publicaciones Etiquetadas 'Fascismo'

El Mossad en la trastienda de Ergenekon

Antonio Cuesta. Blog de Turquía

Según un informe presentado por el diario Milliyet hace unos días, el servicio de inteligencia de Israel (Mossad) habría respaldado a la red criminal Ergenekon para derribar al gobierno turco.

La investigación secreta desarrollada entre los miembros detenidos del grupo terrorista, y también en el exterior de Turquía, demostraría que el Mossad organizó acciones contra el gobierno.

Los investigadores descubrieron estas evidencias a través del rabino turco, Tuncay Güney, quien se infiltró en Ergenekon mientras trabajaba para los servicios secretos turcos (MIT) y el Mossad, huyendo en 2004 a Canadá.

Güney habría estado facilitando información al MIT sobre el grupo ultranacionalista y sobre el Servicio de Inteligencia y Contraterrorismo de la Gendarmería (JITEM), un organismo estatal clandestino del que se sospecha que pudiera haber cometido cientos de asesinatos, secuestros y desapariciones.

Además el diario Yeni Safak demandó información a las fuerzas de seguridad turcas sobre los documentos incautados en la vivienda de Güney, y en los que se detallarían actividades económicas e inversiones sospechosas de ciertos hombres de negocios judíos en Turquía, ligados a personas, grupos políticos o asociaciones vinculadas con la red Ergenekon.

La justicia turca ha detenido a muchos miembros de este grupo, acusado de intentar derribar el gobierno de Recep Tayyip Erdogan. entre los que se encuentran generales jubilados del ejército, políticos, abogados y periodistas famosos.

Desvelan vínculos entre el servicio de inteligencia turco y la red criminal Ergenekon

Antonio Cuesta. Blog de Turquía

¿Existe relación entre la Organización Nacional de Inteligencia (MIT) y la red criminal Ergenekon? Es la pregunta que se hacen en Turquía los medios de prensa, después de que el miércoles el diario Sabah publicara un documento secreto en el que se probaría ese vínculo.

Según el texto del informe, uno de los sospechosos de pertenecer a Ergenekon, el rabino Tuncay Güney -cuyo nombre en clave era “Seda”-, habría estado facilitando información al MIT sobre el grupo terrorista y sobre el Servicio de Inteligencia y Contraterrorismo de la Gendarmería (JITEM), un organismo estatal clandestino del que se sospecha que pudiera haber cometido cientos de asesinatos, secuestros y desapariciones.

Güney, que es en la actualidad rabino del Centro Municipal Judío en Toronto (Canadá), está relacionado en el caso de Ergenekon despues que, en 2001, una investigación policial encontrara en su ordenador los primeros documentos relacionados con el grupo ultranacionalista.

El jueves, la subsecretaría del MIT emitió una declaración en la que aseguraba que si bien el informe era auténtico, Güney nunca fue agente del servicio de espionaje. “El documento en que se basaba el artículo [de Sabah] pertenece a nuestra organización -rezaba el texto-. Estamos investigando más a fondo el contenido del mismo. [...] Tuncay Güney llamó nuestra atención debido a ciertas acciones sospechosas durante ese tiempo, y trabajamos con él. Pero no fue un informante registrado. Las acusaciones infundadas dirigidas contra nuestra organización serán objeto de acciones legales contra la publicación que, intencionadamente o no, está intentado establecer ese vínculo con nuestra organización”.

Sin embargo, en sus declaraciones a Sabah, Güney dejó entrever sus fuertes relaciones con los servicios secretos, aunque aseguró que no hablaría sobre sus actividades pasadas por fidelidad. “El MIT es una institución que sumamente respeto. Creo que contribuí a la democracia en Turquía con mis actividades y trabajo. Sin embargo, no fui valorado por ello y ahora me persiguen penalmente”, explicó el rabino.

Por ello, desde el periódico Zaman, Ali Akkus invitó a la fiscalía para que interrogue a Güney como la parte de la investigación judicial. “Tras sus declaraciones sobre el MIT, nadie puede minimizar por más tiempo [su participación]. Güney debería ser traído [a Turquía], lo que oculta debe ser conocido”.

Según el documento que ha desatado la polémica, Güney habría trabajado con el servicio de inteligencia desde muy joven, reclutado por Galip Tugcu -entonces Director Regional de Estambul-. Se inició dentro del Departamento de Actividades Reaccionarias, donde permaneció hasta el inicio de los 90. De ahí pasó, brevemente, a la Unidad de Irán, donde realizó numerosas entrevistas a personas de países de Oriente Medio haciéndose pasar por periodista. En 1992, le fue asignada la tarea de infiltrarse en Ergenekon y en otros organismos clandestinos del propio Estado. Fue entonces cuando conoció al Comandante Veli Küçük, principal acusado en el juicio que se sigue contra Ergenekon.

Fue detenido en 2001 por su relación con el grupo ultranacionalista, tras darse a conocer su identidad por el entonces jefe de policía Adil Serdar Saçan, en la actualidad encarcelado en el mismo proceso. El subsecretario del MIT en ese tiempo, Senkal Atasagun, facilitó su salida del país al conseguirle un visado de diez años para los EE.UU., tras contactar con la Agencia Central de Información (CIA). En 2004, Güney se mudó a Toronto donde, pidió asilo político y, reside actualmente.

Un ex policía turco reconoce haber matado a mil personas en la guerra sucia

EFE

En declaraciones al canal Star, el ex policía Ayhan Çarkin dijo que “podría haber matado a unas 1.000 personas en nombre del Estado” durante los años 90 y añadió que la “banda Ergenekon”, que ahora se enfrenta al dictamen de los tribunales, estaba ligada a esos crímenes.

“La foto de Ergenekon es desagradable pero no está completa. Debe ampliarse. Debería haber más políticos en ella. Les juro que el proceso contra Ergenekon es correcto”, dijo Çarkin, cuyas palabras se convirtieron el miércoles en grandes titulares.

El esperado juicio contra Ergenekon comenzó el lunes en la prisión de Silivri (Estambul) pero no pudo continuar a causa de la caos que en que se transformaron las pequeñas salas de juicios, por lo que hoy el ministro de Justicia, Mehmet Ali Sahin, ofreció el polideportivo de la prisión.

Los imputados en el proceso (generales de alto rango, políticos ultranacionalistas, profesores, periodistas y mafiosos) están acusados de formar una red terrorista que, a través de atentados y asesinatos, intentaba crear el ambiente propicio para justificar la irrupción de una junta militar.

Ese nuevo orden militar tendría como prioridad “proteger la integridad territorial y el carácter laico del Estado” de actores políticos como los kurdos o el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP).

Mucha gente en Turquía piensa que con este juicio se ha conseguido dar con un coletazo de la conocida como “Operación Gladio” y que ésta será una gran oportunidad para la democratización del país.

El Gladio turco

La “Operación Gladio” se remonta a los años cincuenta del pasado siglo, cuando se puso en marcha a propuesta de EEUU y la OTAN, y consistía en el mantenimiento de células derechistas que fuesen capaces de actuar en caso de una invasión del Pacto de Varsovia.

El grupo fue disuelto en los años noventa en varios países miembros de la OTAN, pero no en Turquía, y se considera que pudo facilitar o amparar el terrorismo político y las “tramas negras”.

Sin embargo, otros observadores creen que este juicio es sólo un acto de venganza iniciado por el partido gobernante contra aquellos que promovieron su ilegalización y critican que el dossier de la acusación incluye conversaciones telefónicas de personas no procesadas, lo que supone una violación de derechos humanos.

Enis Berberoglu, un periodista del diario ‘Hürriyet’ cuyo nombre aparece en el dossier Ergenekon aunque no como imputado, dijo a la cadena NTV que “cuando este tipo de juicios cae en manos de los políticos se convierten en operaciones de eliminación de los adversarios”.

Berberoglu, conocido por sus investigaciones sobre el escándalo Susurluk y el denominado ‘Estado profundo’, se quejó de que el ex policía Ayhan Çarkin no sea juzgado: “No puedo entender como un hombre que confiesa haber matado a 1.000 personas puede andar suelto”.

Susurluk fue un escándalo político en el que se descubrieron las relaciones entre el gobierno, las fuerzas armadas y el crimen organizado tras el accidente en 1996 de un coche en el que viajaban un parlamentario de origen kurdo, encargado de la guerra sucia contra el grupo armado PKK, un líder ultranacionalista reconvertido en mafioso y un ex jefe de la policía de Estambul.

El ex policía Çarkin fue juzgado en el proceso de Susurluk, pero la pena de muerte que se le impuso fue conmutada por tan sólo tres años y medio de cárcel.

En sus confesiones publicadas hoy en la prensa turca, Çarkin relató que al inicio del proceso “unos jueces justos” demandaron su condena a muerte pero alguien intervino a lo largo del juicio, los jueces fueron sustituidos y las penas reducidas.

El ex policía justificó sus acciones diciendo que recibía órdenes de arriba y que él creía que era parte de la política de Estado.

“Teníamos que luchar contra el terrorismo. Teníamos que eliminar a aquellos que cooperan con el terror. ¿Cómo lo habrías hecho tú? No se pueden conseguir resultados con la ley, hay cosas que las leyes no pueden hacer. ¿Entiendes lo que quiero decir?”, explicó.

Çarkin era especialmente famoso por sus operaciones ‘antiterroristas’ contra kurdos o miembros de la izquierda: asesinatos limpios y rápidos, cometidos en 5 minutos.

“Siempre se encontraban entre 7 y 18 balas en el cuerpo de la víctima y una pistola junto al muerto para dar la impresión de que había mantenido un tiroteo con la policía”, informó el miércoles el diario ‘Sabah’.

La encrucijada turca

Juicio por el caso Ergenekon

Txente Rekondo. Gara

El comienzo del juicio en torno a la trama golpista Ergenekon en Turquía ha supuesto un importante paso adelante para sacar a la luz pública las redes intervencionistas que desde los años de la llamada Guerra Fría han actuado impunemente en aquel país.

Para algunos, el caso Ergenekon no es sino la punta de un iceberg mucho más complejo que tiene sus raíces en la estrategia que en la década de los 50 desarrollaron EEUU y sus aliados de la OTAN en diferentes estados europeos y Turquía.

Así, vuelven a preguntarse sobre la famosa red Gladio que operó en Italia, y que forjó un maraña de intereses y personajes que defendían sus propios intereses y que llegaron a actuar con absoluta impunidad, desestabilizando gobiernos y estados. Por eso, esas mismas fuentes desean saber qué fue de esas «otras redes Ergenekon» que han campado en Europa desde los años de la Guerra Fría, y que ningún Gobierno occidental se ha atrevido a enjuiciar hasta hoy.

Coincidiendo con la apertura de juicio se han sucedido los debates, tanto a pie de calle como a nivel mediático. Para la mayoría de la población turca, cada día que pasa, se hace más evidente, y está más convencida que Ergenekon «ha realizado operaciones ilegales y clandestinas para derrocar a los gobiernos elegidos democráticamente». El debate en la calle señala que la vista judicial puede contribuir a que esa sensación se acreciente, de ahí que los defensores de los acusados busquen dilatarlo o aplicar una estrategia de constante obstaculización.

Los medios de comunicación extranjeros han seguido los primeros días del juicio con gran amplia cobertura. Mientras, los medios locales reflejan la división entre quienes creen que «los gobiernos elegidos democráticamente han sido atacados por grupos ilegales» y los que mantienen que «se trata de una estratagema y maniobra del Gobierno del AKP para acabar con sus oponentes, defensores del laicismo del Estado».

«Test para la democracia turca», «Histórico caso judicial», «El juicio del siglo», «La historia cambia hoy», «La tercera confrontación con el Estado profundo» y «El maratón Ergenekon», son algunos de los titula- res que se han sucedido estos días en la prensa turca.

Sin embargo, el papel de los militares se sigue moviendo tras el telón mediático y judicial que se ha formado en torno a Ergenekon. Hace unas semanas, se han sucedido las críticas contra la efectividad de las Fuerzas Armadas turcas en su lucha contra los independentistas kurdos. Si hace casi un año, un ataque contra un puesto militar por parte del PKK dejó decenas de soldados muertos y generó dudas sobre la capacidad militar turca, el 3 de octubre, un ataque similar de la guerrilla kurda, con diecisiete soldados muertos, ha disparado las alarmas en algunos sectores militares, poco propensos a las críticas de la opinión pública.

Desde el Gobierno, conscientes del peso que todavía tiene el estamento militar y sabedores de que el caso Ergenekon también le ha salpicado, se han lanzado discursos de apoyo al Ejército, al tiempo que se ponen en marcha mecanismos para reforzar su papel en la lucha contra el PKK. Esta misma semana, el todopoderoso Consejo de Seguridad Nacional ha aprobado importantes reformas, reestructurando algunas agencias e instituciones para «una mayor eficacia en la política antiterrorista».

Al mismo tiempo, el Gobierno turco ha lanzado una campaña diplomática para lograr acuerdos con EEUU (que le sigue prestando apoyo y coordinación en materia de inteligencia y militar) y con el Ejecutivo de Bagdad (que le permita seguir atacando los campamentos del sur de Kurdistán), lo que conformaría una especie de troika para combatir al PKK. También se han producido estas mismas fechas contactos con algunos representantes de los kurdos del sur, pero todavía Ankara sigue desconfiando de los mismos, y los dirigentes kurdos también son conscientes del rechazo que genera su colaboracionismo con Turquía entre su población, de ahí que sus apoyos sean puntuales y mediáticos.

Los kurdos siguen siendo «los únicos que llevan décadas resistiendo los intentos asimilacionistas turcos y defendiendo su identidad». Las políticas turcas de represión que caracteriza al rancio nacionalismo asimilacionista de Turquía se siguen topando con la resistencia kurda.

En los últimos meses, el Gobierno del AKP lleva manteniendo una política de doble cara, para intentar ganar el apoyo de la población local. Por un lado, promete inversiones (como los proyectos de Apoyo a la Infraestructura de las Aldeas -Köydes-), lanza discursos políticamente correctos de cara al pueblo kurdo, pero no termina de permitir que el mismo ejerza libremente su derecho a la libre determinación. Desde Ankara, se quiere presentar la situación encaminada hacia la normalidad, pero la existencia de partidos políticos prohibidos, la ocupación militar, las persecuciones y las torturas… evidencian que la realidad no es para nada «normal» en el norte de Kurdistán.

La tensión ha ido creciendo cada día, y la mayoría de observadores coinciden en señalar que hasta las elecciones municipales del 28 de marzo, todos buscarán ganar el apoyo de la población y hacerse cada vez más presentes. Desde el Gobierno turco se combate y persigue a los militantes kurdos, principal obstáculo para un hipotético triunfo electoral, que sería presentado como la «normalización definitiva» de la situación turca, o lo que es lo mismo, la asimilación definitiva del pueblo kurdo.

De todas formas, otras voces turcas, más conscientes de la realidad, ya han apuntado a que cualquier intento de resolver el conflicto por la vía militar está condenado al fracaso y apuestan por la búsqueda de fórmulas negociadoras que sienten a ambas partes en una mesa.

Todavía es pronto para saber el desenlace del juicio, pero como decía un periodista local, tal vez se haya dado el primer paso para «poner fin al ciclo de golpes militares y de ese llamado `Estado profundo’». Otros señalan que esa postura es excesivamente optimista, y recuerdan un caso sucedido en 1996, cuando a raíz de un accidente de tráfico se destapó el escándalo «Susurluk», que destapó la estrecha relación entre un jefe de Policía, un político kurdo que colaboraba con Ankara contra el PKK y un jefe mafioso. Al final y pese a las evidencias, todo quedó en nada.

El poder de Ergenekon, un «pulpo gigante» con importantes conexiones en toda la estructura del moderno Estado turco, todavía dará sus últimos coletazos. Y si al final los acusado son absueltos, intentarán realizar protestas en las calles, como en el pasado, para acabar con el Gobierno del AKP.

Mientras se produce el desenlace del juicio, y pese a la incertidumbre, uno no puede dejar de sentir cierta «envidia» al ver en el banquillo de los acusados a personajes que durante años han manejado las riendas de aquel aparato represor, una situación impensable en otros estados con el label de «democracia occidental».

El juicio contra la red golpista Ergenekon divide a la clase política turca

EFE

El macro-juicio contra la red golpista Ergenekon, que divide a la clase política de Turquía y a los medios de comunicación, comenzó hoy en las dependencias de la cárcel de Silivri (Estambul).

Según la Fiscalía, esta organización, formada por mandos militares retirados, periodistas, políticos y académicos, pretendía sembrar el caos con atentados terroristas para provocar un ambiente favorable a un golpe de estado del ejército que derrocase al gobierno islamista moderado de Recep Tayyip Erdogan.

La presencia de los 86 acusados (de los que 46 permanecen en prisión provisional), sus 66 abogados, los casi 300 periodistas y la multitud de curiosos complicó el inicio del proceso.

Tras una serie de pausas, en las que se invitó a los asistentes que no tuvieran parte en el juicio a desalojar la sala, el presidente del tribunal decidió dividir a los acusados en dos grupos (los que permanecen en prisión provisional y los que no) y tomarles declaración por separado para evitar la congestión.

Finalmente, tras identificar a los imputados, el tribunal decidió posponer el juicio hasta el próximo jueves.

Entre los acusados, hoy tomaron la palabra el abogado ultranacionalista Kemal Kerinçsiz y el líder del Partido Obrero (IP, izquierda nacionalista), Dogu Perinçek, que no reconocieron la jurisdicción del tribunal para juzgarles.

“No nos podéis juzgar, estáis violando competencias del Tribunal Constitucional”, se quejó Perinçek.

Los diarios liberales, izquierdistas e islamistas consideraron hoy este juicio como un paso “histórico” para que Turquía arregle las cuentas con la guerra sucia del llamado “estado profundo” -las conexiones entre mafia, ultranacionalismo y fuerzas de seguridad-, mientras que los diarios laicos y nacionalistas lo consideran un juicio político dirigido por el gobierno.

La polarización que suscita el proceso lo plasman las disputas entre el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, quien llegó a decir que se considera “un fiscal contra Ergenekon”, y el líder de la oposición nacionalista-laica, Deniz Baykal, quien respondió que, en ese caso, se siente “un abogado defensor” en el juicio.

“Por primera vez en la historia mundial se ve una comedia de este tipo, nosotros no hemos hecho nada en contra de la Constitución”, dijo el antiguo rector de la Universidad de Estambul Kemal Alemdaroglu.

Este académico ha sido imputado como uno de los dirigentes del ‘brazo civil’ de Ergenekon con la acusación de “incitar a la población a la revuelta armada contra el gobierno de la República de Turquía”.

Mientras Alemdaroglu penetraba en las dependencias de la penitenciaría, varios cientos de ultranacionalistas se habían congregado en los alrededores en señal de apoyo a los acusados y enarbolaban la bandera nacional y pancartas con lemas como “Ni EEUU, ni la UE, Turquía completamente independiente”.

“Esto no es un juicio, esta no es una acusación, es una lucha política”, dijo hoy en su editorial el diario nacionalista-laico ‘Cumhuriyet’ al que pertenecen dos de los acusados de la trama Ergenekon.

El Premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk, que se encontraba entre los objetivos de la red golpista, criticó duramente la semana pasada a aquellos que subestiman el juicio e insistió en que sus miembros tenían planes de matarlo.

La red Ergenekon podría ser sólo la punta de un iceberg

Antonio Cuesta. Estambul

Según la prensa de Turquía el grupo terrorista Ergenekon podría ser la extensión de una red clandestina aún mayor en la que estarían implicados miembros de las Fuerzas Armadas.

Entre los detenidos la pasada semana, cuatro de ellos son oficiales militares retirados de alto rango: el general de brigada Veli Kucuk, el coronel Fikri Karadag, el comandante Zekeriya Öztürk y el capitán Muzaffer Tekin.

Continuar leyendo ‘La red Ergenekon podría ser sólo la punta de un iceberg’

El Estado contra sus cloacas

Lale Sariibrahimoglu / Today´s Zaman
Tradución de Antonio Cuesta
Este era el titular de portada en el periódico Sabah del 23 de enero informando de una reciente redada contra 33 personas, desde generales retirados hasta abogados y periodistas, en el marco de una operación puesta en marcha por la policía de Estambul contra un grupo nacionalista de extrema derecha acusado de formar una red clandestina para cometer crímenes fundamentalmente políticos.

Esta organización, autodenominada “Ergenekon”, fue descubierta hace varios meses cuando tras el registro policial de una vivienda en el distrito de Umraniye de Estambul fueron hallados numerosos explosivos. En aquel momento varias personas fueron detenidas, incluyendo al capitán retirado Muzaffer Tekin, quien al parecer está vinculado al asesinato de un magistrado del Consejo de Estado de Ankara en 2006.

Continuar leyendo ‘El Estado contra sus cloacas’

Medio centenar de detenciones destapan una red terrorista vinculada al Estado

Antonio Cuesta. Estambul

Yine Veli KüçükLo que es un secreto a voces en Turquía ha salido a la luz pública tras la actuación policial del pasado martes: desde las “cloacas del Estado” se organizan atentados y actos delictivos. El escándalo no ha hecho más que confirmar el escepticismo público de que esas redes clandestinas controlan al país.

Medio centenar de personas han sido detenidas en Turquía acusadas de formar un grupo clandestino, albergado en la estructura del Estado, formado para cometer actos criminales y conspirar contra el gobierno, según informaron ayer numerosos medios de prensa.

Continuar leyendo ‘Medio centenar de detenciones destapan una red terrorista vinculada al Estado’

Un año del asesinato del periodista Hrant Dink que conmovió a la sociedad turca

Agencia Efe

Hoy se cumple un año que Hrant Dink, intelectual y periodista turco de etnia armenia, fue asesinado por la espalda en Estambul cuando volvía a las oficinas del semanario Agos, que el mismo dirigía.

El autor confeso del disparo que acabó con la vida de Dink fue Ogun Samast, un joven ultranacionalista procedente de la ciudad norteña de Trebisonda y que fue detenido un día después del crimen.

Continuar leyendo ‘Un año del asesinato del periodista Hrant Dink que conmovió a la sociedad turca’

El caso de Hrant Dink salpica a la policía

Andrés Mourenza. Estambul
http://noticiasdesdeturquia.blogspot.com/2007/10/el-asesinato-de-hrant-dink-en-los.html

El principal acusado del asesinato del periodista turco de origen armenio Hrant Dink, el joven de 17 años Ögün Samast, declaró ayer durante la segunda vista del juicio sentirse “arrepentido” y aseguró haber sido utilizado por otro imputado, Yasín Hayal. Según los analistas, ésta es sólo la punta del iceberg de la trama.

Hasta ahora se sabe que Yasín Hayal adoctrinaba y practicaba tiro con un grupo de chavales de Trebisonda. También, que desempeñó funciones como encargado del té en la sede del partido ultranacionalista de la Gran Unión, donde había conocido a Erhan Tüncel, uno de los personajes más enigmáticos de la trama por ser informador de la policía. Hayal fue quien ofreció el arma e instó a Samast a matar al “traidor” Dink.

Llamada inquietante

El 19 de enero, dos horas después de que Hrant Dink fuese derribado por una bala traidora, sonó el móvil de Tüncel. “¿Cómo estás, capitán?”. Era Muhittin Zenit, miembro de los servicios secretos y el hombre que lo había contratado como informador. “¿(Dink) ha muerto?”, le preguntó Tüncel haciéndose el ignorante. “Claro”, respondió el policía secreta. “No creo que tenga que ver con nosotros, pero habría que felicitar al que lo ha hecho”, dijo Tüncel. “Eso desde luego”, concluyó el policía.

Tras la revelación en la prensa de estas conversaciones que demuestran que la policía conocía el plan del asesinato, Interior ha decidido investigar las cintas. Unas horas después de su conversación telefónica, Tüncel se dirigió a la Dirección de Seguridad, donde fue retenido durante medio día. Allí se le registró y se borró su tarjeta del móvil. “¿Qué sucedió, de qué hablaron? No lo sabemos, no ha quedado prueba de ello”, criticó ayer el diario Radikal.

Imágenes borradas

Poco después se capturó a Samast, el supuesto autor material del disparo y que fue tratado como un héroe por los policías, que no dudaron en grabar un infame vídeo del momento. Su detención fue posible gracias a las imágenes grabadas por una cámara de seguridad entregadas a la policía el mismo día del crimen. Pero ahora se han borrado los trozos que corresponden a la mañana del 19 de enero, según denuncian los abogados de la acusación particular. Fethiye Çetin, abogada de la familia Dink, culpa además a la policía de la obstaculización a la investigación así como de la destrucción de pruebas.

Entradas siguientes »


Blog de Turquía es un cuaderno para la información y el análisis de la sociedad, la política, la economía y la cultura turca

Los artículos pueden ser usados siempre y cuando sean citados su autor y la fuente

Creative Commons License
Esta obra tiene una
licencia Creative Commons

Blog de Turquía:
Wiki
Fotoblog de Turquía

Actualizaciones de Twitter

Secciones

 

Noviembre 2009
L M X J V S D
« Oct    
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  

Archivo mensual

Flickr Photos

Iglesia de Santa Helena (Sille - Konya)

Iglesia de Santa Helena (Sille - Konya)

More Photos
Mozilla Firefox