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Es tiempo de hablar de paz

Abdullah Öcalan. Il Manifesto

El líder del PKK analiza el Estado turco

Saludo con gran respeto a todos los lectores de Il Manifesto y a las amigas y amigos de Italia. Mi agradecimiento particular a Il Manifesto, que me brinda de esta manera la posibilidad de expresar mis opiniones.

Italia tiene para mí un significado particular, no sólo porque en 1998 la búsqueda de una solución democrática de la cuestión kurda me llevó a Roma, sino también por la gran consideración que tengo de la historia italiana y de las luchas de liberación que allí se han desarrollado. En mi libro más reciente, titulado La democratización de la cultura de Oriente Medio, he dedicado algunas páginas a este tema. Espero que pronto tendré la oportunidad de compartirlo con los lectores. En primera persona, quizás, una comunicación directa no será nunca posible, a raíz de mi aislamiento.

De la conjura internacional que desde Roma me ha llevado a la isla de Imrali quisiera hablar en otra ocasión. No sólo para discutir sobre el significado histórico de este acontecimiento para los kurdos, sino también sobre las estructuras de poder del sistema global y el carácter de las relaciones internacionales. Pienso que eso podría interesar también a la parte progresista de la opinión pública europea. Yo mismo he recibido enseñanzas históricas de la odisea que durante tres meses me llevó a Atenas, Moscú y Roma.

El concepto central que se puede encontrar en mis libros más recientes es el de «espíritu moderno capitalista», que en esta mi aventura he conocido de cerca, junto a sus mil y una máscaras y armaduras. Si no hubiera sido así, no habría llegado nunca a las conclusiones a las que he llegado. Quizás me habría quedado agarrado a un sencillo nacionalismo de tipo estatalista o, al final, habría llegado a ser parte de un movimiento clásico de izquierda, como muchos antes que yo. Como persona orientada hacia la ciencias sociales, no quiero sacar una conclusión definitiva, todavía tengo la convicción de que nunca habría podido llegar a mis análisis actuales.

Sin embargo, querría subrayar una conclusión fundamental. La verdadera fuerza del espíritu moderno capitalista no se encuentra ni en su dinero ni en sus armas. Su verdadera fuerza es representada por la capacidad de sofocar como por arte de magia en su propio liberalismo todas las utopías, incluida la utopía más reciente y fuerte, la del socialismo. Mientras no consigamos entender cómo la humanidad entera puede ser retenida en el vértigo del liberalismo, incluso la más consciente escuela de pensamiento no podrá ser otra cosa que un lacayo del capitalismo, y qué decir de la posibilidad de combatirlo.

Junto al pueblo kurdo, lucho no sólo por nuestra identidad y nuestra existencia. Nuestra batalla está dirigida también contra la ideología dominante del espíritu moderno capitalista, y busca llevar en Mesopotamia, la cuna de la humanidad, una contribución para la creación de una alternativa que nosotros llamamos «espíritu moderno democrático».

En un contexto de paranoia global de terrorismo, las tentativas del Estado turco de marcar nuestra lucha democrática como «terrorista» para nosotros no son otra cosa que el juego de propaganda que ya conocemos desde hace tiempo. La mentalidad del Estado turco de negar hasta hoy al pueblo kurdo los derechos humanos fundamentales está muy cerca de la mentalidad autoritaria y también fascista que en el siglo XX se implantó en Alemania e Italia.

También hoy el Estado turco practica un genocidio político, económico y cultural con los kurdos, frente a lo cual el pueblo kurdo opone una resistencia dura y organizada. Ante el nacionalismo chovinista y fascistoide que mientras tanto lleva a cabo una cultura de linchamiento allí donde viven los kurdos, sigo en mi búsqueda de una solución pacifica y democrática. Desde 1993 hasta hoy he hecho numerosas propuestas y pasos concretos. El alto el fuego unilateral de 1999, el año de la crisis, mantenido a pesar de los diversos ataques, la retirada de la guerrilla del territorio de Turquía y las delegaciones de paz simbólicas desde Europa y desde los montes Kandil son sólo una pequeña parte de las tentativas de paz. El hecho de que también en 2009 las armas callaran unilateralmente y una delegación de guerrilleros llagara a Turquía desde los montes Kandil debe servir como prueba de la continuidad y de la perseverancia de mis tentativas de paz.

No obstante, la actitud del Estado turco no ha cambiado. Nuestros esfuerzos hacia la paz continúan siendo minusvalorados y son considerados como signo de debilidad. Continúan las operaciones militares y los ataques contra la población. Todas las instituciones estatales siguen gritando: «Liquidadlos». La maniobra diversiva más engañosa la está llevando a cabo el actual Gobierno del AKP, que quiere hacer creer a los estados europeos que trabaja para la democratización y la solución del cuestión kurda.

Es el mismo Gobierno que ha hecho leyes gracias a las cuales las prisiones turcas están llenas de niños kurdos y hace poco, en Sirnak, cinco niños han sido condenados a 305 años de cárcel. Gracias a este Gobierno ha sido posible prohibir el Partido para una Sociedad Democrática (DTP). Y es siempre este Gobierno el que humilla a los kurdos, llevándose esposados a los alcaldes kurdos que ellos han elegido, evocando imágenes de deportaciones en campos de concentración. El pueblo kurdo no dejará nunca de luchar por sus derechos fundamentales. Seguirá organizándose para conseguir la dignidad y una vida libre. Ganará la libertad luchando a través de medios democráticos, pero, también, revindicando el derecho a la autodefensa. No tengo la menor duda. A modo de conclusión de este primer artículo escrito a comienzo del año nuevo, deseo al pueblo italiano un feliz 2010. Ojalá este año pueda llevar a la liberación de los pueblos, de las clases y del sexo oprimidos.

Turquía se acerca a un estratégico cruce de caminos

Txente Rekondo. Gara

Diversos acontecimientos durante las últimas semanas han enredado todavía más la ya de por sí delicada situación de Turquía. El conflicto con el pueblo kurdo, el juicio en torno a la «red Ergenekon», las tensiones entre diferentes instituciones del Estado y el supuesto intento de atentado contra el viceprimer ministro y las posteriores detenciones de militares, son algunas de las fichas del panorama turco, que podría estar situando al puente entre Asia y Europa en una encrucijada.

El año que acaba de finalizar ha estado marcado en buena medida por las diferentes iniciativas en torno al pueblo kurdo. La decidida apuesta de los representantes del norte de Kurdistán para buscar una solución negociada a tantos años de conflicto político y militar motivó la apertura de una ventana a la esperanza. En un primer momento, desde el Gobierno de Ankara se optó por el silencio, pero según iba tomando cuerpo la iniciativa kurda, los dirigentes del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) pusieron sobre la mesa su propuesta.

Ese paso dado por el Gobierno turco encontró importantes reticencias y rechazos dentro de la oposición parlamentaria turca entre las filas del propio Ejército, ambos, junto con la burocracia kemalista, defensores de un status quo que excluye toda salida negociada con el pueblo kurdo. Esas dificultades, añadidas a la postura indecisa dentro de las propias filas del AKP (que vio cómo su estrategia de desbancar electoralmente a los partidos kurdos fracasaba), pondría la llamada «iniciativa democrática» en una difícil tesitura.

Mientras que los representantes kurdos (Abdullah Öcalan, DTP y sectores de la sociedad del norte de Kurdistán) daban muestras fehacientes de su decisión de encontrar las vías para encaminar la solución al conflicto, las provocaciones militares (que encontraban respuesta en algunas unidades del PKK) y las presiones de los poderes fácticos turcos frenaban cualquier avance serio.

La ilegalización del Partido de la Sociedad Democrática (DTP), las posteriores detenciones de decenas de dirigentes y representantes civiles del norte de Kurdistán, los escasos o nulos avances en materia de derechos lingüísticos (el uso de otras lenguas diferentes al turco es un delito) o culturales, las continuas operaciones militares (buscando «crear una atmósfera que impida cualquier solución pacífica»), el régimen de aislamiento y encarcelamiento de Öcalan, son algunas muestras que impiden presentar la supuesta buena fe del Gobierno turco en este asunto.

El pueblo kurdo, a través de sus representantes, sigue manifestando su clara apuesta por encontrar una solución negociada. El propio Öcalan manifestó hace semanas que su liderazgo era meramente «sociológico», dadas las condiciones de encarcelamiento que soportaba, que hacían «imposible en la práctica, actuar como un líder político». En ese sentido hizo un llamamiento a buscar la interlocución en los dirigentes del DTP, o incluso en otros sectores de la sociedad kurda, siempre son el firme propósito de avanzar hacia la resolución del conflicto.

En unas recientes declaraciones, el líder del PKK ha señalado que nos encontramos ante «una búsqueda de solución para un problema de derechos colectivos» y que, de no afrontarse en esos parámetros, probablemente el conflicto seguirá latente durante «otros 50, 500 ó 1.000 años».

El propio Öcalan ha señalado que «nuestro principal problema es ontológico, en otras palabras, el problema de existencia. Nuestro problema es ser capaces de existir. Estamos luchando por nuestra existencia».

Algunos actores han señalado la necesidad de «acabar con las barreras legales que coartan la libre expresión; mantener las puertas abiertas al diálogo; y finalizar con las operaciones miliares» como pasos para avanzar en un proceso resolutivo. Evidentemente, la ilegalización de organizaciones políticas kurdas dificulta ese escenario, como también lo hacen las maniobras de los partidos kemalistas y los militares con posturas involucionistas y de bloqueo permanente a cualquier intento de buscar puentes negociadores.

Las tensiones en Turquía también anidan en otro frente. Si para algunos medios próximos al Gobierno turco 2009 ha sido el año «de la iniciativa democrática» (habría que ver qué se entiende en esos círculos por democracia), este 2010 debería ser el «de la reforma militar». Si los intentos de soluciones negociadas al conflicto kurdo levantan sarpullidos y maniobras de los poderes fácticos, cualquier intento de reformar uno de los pilares del status quo turco puede provocar reacciones golpistas contra el AKP.

El supuesto intento de atentado contra el viceprimer ministro iría en esa línea. Por ello destaca la decidida respuesta del Gobierno y de algunos de sus aliados (Policía y algún sector del poder judicial) que no han dudado en actuar contra varios militares, e incluso han «osado» por primera vez en la historia moderna de Turquía a registrar los cuarteles militares del Comando de Fuerzas Especiales, todo un icono dentro del aparato del status quo del país.

Estos movimientos permiten entrever un importante pulso entre las diferentes instituciones del Estado turco, centrando la atención en el que mantiene el Gobierno del AKP con los militares, presentándose éstos como los más firmes garantes del régimen reaccionario que ha dominado la política turca en las últimas décadas.

En los últimos años, una serie de incidentes (2007, varios generales retirados son detenidos por su vinculación a la «red Ergenekon»; 2009, el jefe del Estado Mayor turco menosprecia las pruebas aportadas en ese caso) han puesto de manifiesto ese enfrentamiento.

Algunos incluso van más allá, y señalan la existencia de importantes tensiones dentro incluso de las diferentes instituciones del Estado. En ese sentido dentro del propio Ejército conviven diferentes grupos de presión que podían estar buscando un mejor acomodo en el futuro escenario del llamado «laboratorio turco», mientras que otros estarían buscando un cierre de filas en torno a «los principios fundadores de la República» (sustentadores de todos sus privilegios).

Turquía tiene todavía muchos retos ante sí. El panorama político nos presenta una oposición que rechaza cualquier reforma (iniciativa kurda, nueva Constitución, reformas judiciales…), y que no duda además en solicitar la «ayuda» de sus aliados en ese entramado burocrático tejido durante tantos años (Ejército y Judicatura) para eliminar a sus oponentes y adversarios.

Además, podemos observar cómo importantes figuras de alto rango militar también quieren compaginar su responsabilidad con ambiciones políticas, mientras que muchos jueces no dudan en actuar por impulsos políticos (la reciente ilegalización del DTP es una clara muestra), en aras de ocultar otros casos (Ergenekon) o entorpecer cualquier iniciativa reformadora (kurdos).

Esos sectores, representantes de la «elite autoritaria del kemalismo», se niegan a perder sus cuotas de poder, y que el mismo pase a manos de las fuerzas de la periferia económica y social del país.

De ahí que cualquier iniciativa innovadora encuentre una fuerte resistencia entre esas fuerzas del «antiguo régimen», temerosas de perder el monopolio de poder que hasta ahora han sustentado.

Probablemente el AKP ha contribuido, con su indecisión en ocasiones o por las dificultades del propio Estado turco, a esta situación. No en vano, conviene recordar que en este período que gobierna el AKP las muestras de doble rasero han sido continuas. Así, mientras se pone en marcha el proceso Ergenekon para acabar con esa red golpista, el Gobierno acepta la detención y encarcelamiento de representantes políticos kurdos, frenando las esperanzas del proceso de paz. O al tiempo que dice perseguir al crimen organizado y a las «fuerzas antidemocráticas» dentro del propio Ejército, encarcela a periodistas que sacan a la luz pública los trapos sucios de esos actores golpistas.

A ello cabría añadir que durante estos años las violaciones de derechos humanos (torturas, cierre de medios de comunicación) han aumentado considerablemente. La aprobación de la nueva ley de la Policía (que ha permitido el auge de la política de tirar a matar), o los ataques contra los derechos de la infancia (con niños inmersos en procesos «antiterroristas») apuntan también en esa línea claramente deficitaria.

Los derechos políticos también han sido duramente castigados durante ese periodo. La reciente ilegalización del DTP kurdo (cuarta fuerza del Parlamento turco), las masivas detenciones de cargos públicos y militantes del mismo, o el doble rasero judicial, que persigue y encarcela a diputados kurdos mientras que permite que cerca de trescientos parlamentarios turcos, acusados de corrupción, se aprovechen de la inmunidad parlamentaria para esquivar los juicios.

El cruce de caminos está cada vez más cerca, y al llegar al mismo algunas voces no dudarán en sacar a relucir todo ese déficit democrático del Estado para frenar el acceso de Turquía a la Unión Europea.

Esa muestra de falsa moral por parte de los actores occidentales (más de uno debería intentar pasar el mismo test para lograr el llamado label democrático) será sin duda alguna uno de los condicionantes del futuro turco.

Sin embargo, no conviene cerrar las puertas a otras posibilidades, y que finalmente Ankara adopte una postura diferente en materia de política exterior (manteniendo a su libre albedrío la situación interna del país) y adoptando un papel de potencia regional, algo que lleva desarrollando desde hace algún tiempo en Asia Central o en Oriente Medio, sabedora además de la importancia geoestratégica que representa hoy en día y que le hace seguir siendo un aliado fundamental para cualquier actor que pretenda tener protagonismo en esta conflictiva región.

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20100103/174984/es/Turquia-acerca–estrategico-cruce-caminos

Estado turco, cuestión kurda: detenciones contra el diálogo

Orsola Casagrande. Gara

La fotografía de hombres y mujeres detenidos en la víspera de Navidad en Diyarbakir y en otras muchas ciudades kurdas habla por sí misma: en fila y esposados.

Son alcaldes, concejales locales, democráticamente elegidos por el pueblo. Son activistas de los derechos humanos, abogados, sindicalistas. Son ex diputados… Son hombres y mujeres kurdas que el Gobierno, y aún más «el Estado» turco no tolera.

No los quiere porque son hombres y mujeres que quieren la paz. Pero no se limitan a pedirla, la practican, o intentan hacerlo, entre una detención y otra, entre una estancia en la cárcel y otra, entre un juicio y otro. Son hombres y mujeres para los que practicar la paz significa trabajar cada día por una solución negociada para un conflicto que ensangrienta Turquía desde decenios. Hacer y construir la paz significa proponer, continuar hablando de solución, de diálogo, aún cuando la única respuesta que llega desde los poderes fácticos, sean los ligados al Estado -que tiene una cara publica y una oculta-, sean los ligados al Gobierno actual -islámico moderado, guiado por un premier, Recep Tyyip Erdogan, que hasta ahora se ha demostrando incapaz (y quizás tampoco lo quiere)- de poner al orden del día la cuestión kurda. Lo que significa la cuestión de un tercio de la población de Turquía. Tantos son los kurdos, que no piden un nuevo Estado sino ser reconocidos como ciudadanos a la par, con los mismos derechos de los otros.

Estas detenciones son otra acción de guerra que el Estado -tanto en su vertiente pública como oculta- y el Gobierno de AKP han desatado contra los kurdos, contra quienes los representan y que han sido legal y democráticamente votados.

Una guerra que, ciertamente, no ha comenzado ayer. El Ejército maniobra, en la sombra y a la luz del día, la política en Turquía: tres golpes de Estado en sesenta años son la prueba. Y hay más. Ejército significa, muchas veces, poderes secretos del Estado, y Turquía no es capaz de librarse de esos poderes. A pesar de los esfuerzos de la sociedad civil.

A Europa todos estos esfuerzos no le importan, estando mas preocupada de buscar un acuerdo, sea como sea, que le permita decir que todo va bien, que los derechos humanos son (más o menos) respetados y así, pues, se pueda volcar en este nuevo importante mercado… la puerta con Oriente, con Asia.

Escribimos aquí la larga lista de hombre y mujeres de los que ha sido confirmada la detención: 23 entre alcaldes (como el alcalde de Sur), activistas para los derechos humanos (como por ejemplo el presidente de la asociación de los derechos humanos de Diyarbakir, Muharrem Erbey), y otros concejales: Hatip Dicle, Firat Anli, Abdullah Demirbas, Zülküf Karatekin, Ali Simsek, Nejdet Atalay, Aydin Budak, Muharem Erbey, Ferhan Türk, Etem Sahin, Leyla Güven, Emrullah Cin, Hüseyin Kalkan, Abdullah Akengin, Yasar Sari, Nadir Bingöl, Cebrail Kurt, Fethi Süvari, Ramazan Debe, Abbas Çelik, Ahmet Makas, Kazim Kurt, Takibe Turgay.

Un largo listado de nombres. Para nosotros un listado de amigos y amigas que desde hace años luchan para una Turquía en la que kurdos y turcos puedan vivir en paz, una paz justa y duradera, en donde los derechos sean reconocidos para todos. En donde no existan ciudadanos de primera y de segunda.

A todos ellos y a cuantos en Turquía luchan para la democracia y la paz, nuestra solidaridad.

Orsola Casagrande. Talkingpeace

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20100103/175010/es/Estado-turco-cuestion-kurda-detenciones-contra-dialogo



Carta abierta a la comunidad internacional del Partido Kurdo Paz y Democracia

The Vigilante Journalist

A principios de este mes [de diciembre] el Tribunal Supremo de Turquía decidió ilegalizar el partido pro kurdo DTP por sus supuestas relaciones con el PKK, [el partido de] los rebeldes armados comprometido en su lucha contra el Estado turco desde 1984. La decisión es opuesta a la campaña de “unidad nacional” lanzada por el partido en el poder AKP para acabar con la guerra de 25 años de duración que se calcula ha costado 40.000 vidas. El veredicto disolvía el partido y prohibía la actividad política durante cinco años a varios destacados dirigentes políticos, una medida ampliamente criticada por los gobiernos occidentales por considerarla antidemocrática. Muchos de los miembros del disuelto partido, incluyendo diputados, se unieron después al partido Partido Paz y Democracia que entonces fue objeto de una serie de redadas en las que muchos miembros destacados del partido también fueron detenidos a lo largo de la semana pasada. Estos acontecimientos sugieren que Turquía no es sincera cuando afirma su deseo de negociar una solución para el problema kurdo, y el Partido Paz y Democracia ha emitido una carta abierta a la comunidad internacional haciendo hincapié en los hechos que considera violaciones de sus derechos humanos básicos:

La mañana del jueves 24 de diciembre de 2009 las fuerzas de seguridad [turcas] llevaron a cabo una operación contra el Partido Paz y Democracia (Barış ve Demokrasi Partisi – BDP). Detuvieron a más de ochenta personas, incluyendo alcaldes y ex diputados. Las detenciones se llevaron a cabo sin respetar los principios legales universales, rompiendo puertas y haciendo redadas arbitrarias en las casas.

Después de que el Tribunal Constitucional ilegalizara el Partido de la Sociedad Democrática el 11 de diciembre de 2009, 94 alcaldes, miembros de las asambleas provinciales y concejales se unieron al Partido Paz y Democracia (BDP) el 23 de diciembre de 2009. Esto provocó que antes de que hubieran pasado 24 horas se llevara a cabo la operación contra el BDP.

Poco después de la clara victoria del Partido de la Sociedad Democrática en las elecciones locales del 29 de marzo de 2009, 53 destacados activistas del DTP – incluyendo a los vice copresidentes del partido – fueron detenidos en una operación emprendida la mañana del 14 de abril de 2009. A pesar de que han pasado ocho meses, estos miembros del partido no han sido juzgados. Es más, no saben de qué están acusados debido a la decisión judicial de impedirles el acceso a sus expedientes de acusación. Hasta el momento el número de políticos kurdos detenidos incluyendo los 53 miembros de la ejecutiva del DTP supera los 500.

Siguiendo con esta injusticia, hoy fueron detenidos por orden fiscal 80 políticos kurdos y representantes de ONG, incluyendo al ex diputado del DEP y copresidente del Congreso de la Sociedad Democrática; Hatip DİCLE, alcalde de la municipalidad del sur, Abdullah DEMİRBAŞ, alcalde de Kayapınar; Zülkif KARATEKİN, ex diputado del DEP y alcalde de Siirt; Selim SADAK, alcalde de Batman; Necdet ATALAY, alcalde de Viranşehir y miembro del Congreso de Autoridades Locales y Regionales del Consejo de Europa; Leyla GÜVEN, alcaldesa de Kızıltepe; Ferhan TÜRK vicepresidente de la Asociación de Derechos Humanos y Muharrem ERBEY.

El gobierno del AKP por una parte ha redoblado su ofensiva contra la voluntad política del pueblo kurdo y por otra ha engañado a la opinión pública kurda e internacional con la retórica de la “apertura democrática”. El Partido de la Sociedad Democrática (DTP), que en las últimas elecciones locales obtuvo casi dos millones y medio de votos, ha sido ilegalizado; se les ha quitado el estato de miembros del parlamento a los dos copresidentes del DTP, a Ahmet TÜRK y a la diputada de Diyarbakır, Aysel TUĞLUK. Como respuesta a estos ataques, los diputados del DTP decidieron en un primer momento renunciar a sus escaños. Pero tras tomar en consideración las peticiones públicas de que no renunciaran, los diputados del DTP revocaron su decisión y en vez de renuncair decidieron seguir insistiendo en la vía política democrática y en una solución pacífica para el problema kurdo por medio de la lucha democrática en el parlamento bajo la bandera del Partido Paz y Democracia, BDP. Esta última redada contra la decisión del DTP es una provocación y esta operación no es independiente del gobierno del [partido en el poder] AKP.

Desgraciadamente, los llamamientos a la sensibilización [frente a esta situación] que hicimos a la opinión pública turca e internacional tras la operación del 14 de abril y la subsiguiente ilegalización del DTP no se han tenido suficientemente en cuenta y han continuado los ataques contra la voluntad política del pueblo kurdo. Como BDP, queremos compartir una vez más nuestra preocupación de que estos ataques ahonden la atmósfera de caos y de crisis en Turquía y de que aumente la violencia. La solución no es detener y arrestar a los representantes de la voluntad política del pueblo kurdo, sino reconocer esta voluntad y aceptar a sus representantes como negociadores para una solución. Tenemos la responsabilidad de advertir a la opinión pública turca e internacional. La idea de una solución del problema kurdo sin los kurdos que tiene el gobierno del AKP está arrastrando a Turquía a una guerra. Esta tensión en Turquía influirá negativamente en todo el mundo, y especialmente en Oriente Medio. En este sentido creemos que es esencial que la opinión pública adopte una actitud de apoyo a la democracia y que se incluya la voz del pueblo kurdo ante estos injustos ataques. Pedimos a la opinión pública mundial que alce su voz y sea solidaria para lograr que acaben inmediatamente estas operaciones contra el BDP y las ONG.

Fuente: http://vigilantejournalist.com/blog/archives/1394

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

El Tribunal Constitucional ilegaliza al kurdo DTP

Gara

El Tribunal Constitucional turco ilegalizó ayer el partido kurdo DTP propinando un duro golpe a las expectativas generadas en torno a un posible proceso para resolver la cuestión kurda. El presidente del Tribunal, Hasim Kilic, justificó la decisión unánime de los magistrados en que «se ha convertido en un punto central de las actividades en contra de la integridad del país». Los 37 miembros del partido no podrán participar en actividades políticas en cinco años.

El Tribunal Constitucional de Turquía ejecutó ayer su amenaza de ilegalizar el Partido de la Sociedad Democrática (DTP), que cuenta con 21 escaños en la Gran Asamblea Nacional Turca. El presidente del tribunal, Hasim Kilic, justificó la decisión, adoptada de forma unánime, por «sus conexiones con la organización terrorista -en alusión al PKK- y porque se convirtió en un punto central de las actividades en contra de la integridad del país».

En términos casi idénticos se pronunció la Fiscalía, para quien «es un foco de acciones contra de la unidad del país».

Desde su fundación en 1963, el Constitucional ha ilegalizado veinticuatro partidos, entre ellos seis formaciones kurdas.

Los 37 miembros del DTP, incluido su presidente Ahmet Türk, no podrán participar en ninguna actividad política durante cinco años. Además, Kilic ordenó que las cuestas bancarias del partido sean intervenidas. «No se le puede dar libertad de organización a un partido que se mezcla con el terrorismo. No se han distanciado lo suficiente de la violencia», manifestó. En declaraciones a la emisora NTV, afirmó que tuvieron en cuenta la ilegalización de Batasuna para decretar la del DTP.

Tras conocer la sentencia, Türk consideró que «Turquía vive un periodo doloroso y esta decisión es desesperanzadora, pero aun así creemos que Turquía algún día alcanzará la paz».

«La democracia y la paz terminarán ganando, por muchos obstáculos que se les ponga», declaró, y pidió que continúe el «diálogo y el sentido común».

«Nuestro objetivo es solucionar el conflicto. Por mucho que me inhabiliten o inhabiliten a otros 30 compañeros, continuaremos la lucha democrática», reiteró el presidente del DTP.

Sus diputados ya han anunciado que abandonarán el Parlamento de Ankara porque «no tiene sentido permanecer ahí». Ello obligará a convocar elecciones en las provincias por las que fueron elegidos.

El pasado martes, un grupo de intelectuales turcos publicó una carta abierta en la que rechazaban la ilegalización del partido kurdo porque Turquía se está convirtiendo en un cementerio de partidos políticos y advirtieron que podría llevar al país a una mayor inestabilidad.

Para el experto Ehmet Ilgen, de ATA Invest, este fallo «probablemente perjudicará el escenario de Turquía a corto plazo». Analistas prevén que aumentarán las tensiones y podría afectar a los mercados financieros.

El problema kurdo ¿en vías de solución?

El ministro del Interior de Turquía y el líder del PKK lanzan mensajes paralelos

Antonio Cuesta. Blog de Turquía

En los últimos días han salido a la luz pública una serie de declaraciones que han abierto la puerta a la esperanza de un final dialogado de la violencia en Turquía.

La pasada semana el líder del ilegal Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Murat Karayilan, se mostró partidario de un proceso de negociación con el Estado para lograr la paz. En una entrevista concedida al diario Milliyet aseguró que se debían silenciar las armas para dar inicio a unas conversaciones que llevaran al abandono definitivo de la violencia.

A cambio, el dirigente rebelde reclamó el reconocimiento de la identidad kurda y sus derechos culturales, para llegar a alcanzar un “Kurdistan autónomo democrático”, dentro de las fronteras del Estado turco pero con un mayor poder de las autoridades locales. También reclamó lo que definió como un “proyecto social de reconciliación”, y que podría ser interpretado como una amnistía.

Para alcanzar tales objetivos Karayilan propuso la realización de una conferencia, en la que de alguna manera estuviera representada sus propuestas, que debía llevarse a cabo en la isla-prisión de İmralı, lugar de cautiverio del fundador y líder del PKK Abdullah Öcalan. Pocos días después, el propio Presidente del país, Abdullah Gül, reconoció que “el mayor problema de Turquía es la cuestión kurda”, asegurando que el conflicto debía ser resuelto. Según el jefe del Estado, en estos momentos “pueden producirse buenos avances en relación al asunto kurdo” ya que los diferentes estamentos del país “hablan ahora entre ellos con más frecuencia y abiertamente”.

Como complemento a estas declaraciones, el Ministro del Interior, Beşir Atalay recordó a la prensa las declaraciones del Primer ministro, Recep Tayyip Erdoğan, realizadas en su primer viaje como jefe del gobierno a Diyarbakir en 2005. en aquella ocasión Erdoğan hizo suyo el problema kurdo y se comprometió en su solución.

Muchos analistas consideran que estas declaraciones gubernamentales suponen un cambio de actitud que conviene tener en cuenta. Esta predisposición podría verse acelerada tras la masacre de 44 personas ocurrida en una aldea del sureste del país. Un incidente que hunde sus raíces en la violencia que vive esa zona de población mayoritariamente kurda.

Según diversos medios de prensa locales Ankara estaría preparando un paquete de medidas sociales y culturales como forma de acercamiento hacia la resolución del conflicto y la desmovilización de los rebeldes. Por tal motivo el gobierno habría enviado un grupo de sociólogos y criminólogos a la zona con el fin de valorar sobre el terreno las medidas previstas, entre las que podrían incluirse cambios menores en la legislación que permitan una amnistía parcial.

Para el académico Mesut Yeğen, sociólogo de la Universidad Técnica de Medio Oriente (METU) de Ankara, la novedad reside en el paralelismo entre los mensajes del líder kurdo, Murat Karayilan, y el ministro Beşir Atalay.

En declaraciones a la agencia Bianet, este sociólogo expresó su convencimiento que este nuevo escenario significa que ya podrían haberse iniciado conversaciones indirectas entre ambas partes, recordando el discreto encuentro mantenido hace pocos días entre el Presidente de la República y el periodista que realizó la entrevista al guerrillero.

Actitud de la oposición

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la actitud de los principales partidos de la oposición, tradicionalmente reacios a cualquier tipo de acuerdo o negociación.

En la nueva coyuntura la principal fuerza política de la oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), consideró positivo el hecho de que no se cuestionara la integridad territorial del Estado por parte del PKK. Uno de los tabús intocables de la élite republicana con el ejército a la cabeza.

Por su parte, el líder del ultranacionalista MHP, Devlet Bahçeli afirmó el pasado martes en el Parlamento que si hasta el momento su partido aparecía como fuertemente opuesto al proceso se debía únicamente a que nadie les había explicado en qué iba a consistir éste. Una actitud más abierta podría conducir a una postura más conciliadora por su parte, aseguró.

También el líder del DTP, pro-kurdo, Ahmet Türk mostró todo su apoyo ante la “importantísima oportunidad” de solución y enfatizó la necesidad de continuar debatiendo sobre el mismo.

Pese a todo, Mesut Yeğen advirtió que el abandono de las armas por parte del PKK no solucionara por sí solo el problema kurdo. Aunque lo más importante, aseguró, es poder hablar sin la presión de las armas.

Por último, consideró que tanto la opinión pública como el alto mando militar están preparados para la nueva situación y destacó el hecho que el PKK pareciera estar dispuesto a un desarme cuya contrapartida sería una reforma política limitada.

Elecciones locales: Victoria del AKP con pérdida de apoyo electoral

Andrés Mourenza. Noticias desde Turquía

Sí, el partido islamista moderado del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, volvió a ganar unos comicios, por cuarta vez consecutiva desde su llegada al poder en el 2002. Pero fue una victoria agridulce, pues el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) no solo no superó la barrera del éxito de las legislativas del 2007 –casi el 47% de los votos–, sino que retrocedió hasta el 39%.

Los turcos estaban llamados ayer a renovar la Administración local y provincial de cabo a rabo. Los votantes se enfrentaban a cinco papeletas para designar a sus alcaldes de barrio, distrito y ciudad, así como las asambleas municipales y provinciales, que se eligen por separado. Y volvieron a otorgar su confianza, mayoritariamente, al AKP. La razón, para el experto en islamismo Rusen Çakir, es clara: “En Turquía no existe una oposición creíble”. El CHP, centroizquierda nacionalista), solo alcanzó el 20%, y el MHP, ultranacionalista), el 16%.

Sin embargo, al AKP le han pasado factura los casos de corrupción que han aireado los medios de comunicación opositores y el CHP, como el desvío de fondos de la organización caritativa Deniz Feneri. También las imágenes de miembros del partido de Erdogan regalando a familias pobres carbón, electrodomésticos e incluso muñecas de juguete a cambio de votos han redundado en el bajón, ya que Turquía es cada vez más un país donde el uso de las nuevas tecnologías está a la orden del día y estos comportamientos clientelares son difíciles de ocultar.

Estambul

Precisamente la lucha contra la corrupción fue el lema del candidato de centroizquierda a la alcaldía metropolitana de Estambul, el mayor ayuntamiento de Turquía, que maneja 5.000 millones de euros al año. Los resultados en la ciudad del Bósforo fueron, finalmente, favorables al AKP por 6 puntos de diferencia, aunque antes de conocerse los datos definitivos  los ordenadores de la comisión electoral sufrieron un inexplicable fallo y la oposición denunció “irregularidades” en el cómputo en varios distritos.

Además, el partido de Erdogan perdió dos importantes ciudades del sur: Antalya y Adana. En la capital, Ankara, mantuvo la alcaldía a pesar de perder casi el 20% de los votos.

Los resultados muestran que la principal sangría de votos del AKP ha sido el nacionalismo: su apoyo ha caído entre los kurdos, que consideran que el Gobierno se ha escorado hacia el nacionalismo turco, y también entre los turcos nacionalistas, que, al contrario, le acusan de haberse acercado demasiado a los kurdos. El llamado voto oculto del AKP, pues, parece no procede tanto de una Turquía religiosa como de esa mayoría social conservadora y nacionalista. De hecho, la pérdida de votos del AKP no benefició tanto a partidos más religiosos, sino a los ultranacionalistas del MHP.

Revés a las listas del primer ministro en la región kurda

El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdogan ha fracasado en su intento de ganarse la simpatía de los kurdos. Los comicios en el sureste de Turquía, de mayoría kurda, se habían planteado como un referendo entre dos formas de ver la política: el AKP como partido capaz de dar buenos servicios a esta zona castigada por el olvido y la pobreza, frente a la visión identitaria de los nacionalistas kurdos del Partido de la Sociedad Democrática (DTP).

Los seguidores de Erdogan se las prometían felices tras los buenos resultados de las legislativas de 2007, en las que superaron en votos al DTP. Sin embargo, en los comicios de ayer no solo fueron incapaces de asaltar la alcaldía de Diyarbakir, bastión nacionalista kurdo, sino que perdieron otras ciudades kurdas que gobernaban desde el 2004. Entre las razones para que los kurdos hayan vuelto la espalda a Erdogan destacan, sin duda, sus coqueteos con el nacionalismo turco y la operación militar contra las bases del PKK en el norte de Irak.

Otra consecuencia de los resultados de ayer es que el DTP se ha convertido en “un partido regional”, como apunta la periodista Nuray Mert, no solo porque ha conseguido barrer toda oposición en el sureste kurdo, sino también porque ha perdido el favor de los kurdos que viven en las grandes ciudades del oeste de Turquía, adonde se vieron forzados a emigrar en los años 90.

«Nuestro pueblo ha dicho que ya no aguanta más»

Entrevista a Abdullah Demirbas, alcalde kurdo de Diyarbakir inhabilitado

Karlos Zurutuza. Gara

Abdullah Demirbas (Diyarbakir, 1966) es licenciado en Sociología por la Universidad Firat de Elazig. Durante dos años compaginó su trabajo como maestro de Filosofía y alcalde del distrito sur de Diyarbakir. Fue inhabilitado por Ankara en 2007 por editar publicidad turística en kurdo, armenio, siriaco, arameo, árabe e inglés. Es un destacado defensor de los derechos lingüísticos y la democracia local.

Aprovechando su reciente visita a Euskal Herria invitado por Aralar, Abdullah Demirbas habló para Gara de sus 22 causas pendientes con la Justicia, del Ayuntamiento «paralelo» creado tras su inhabilitación en junio de 2007 como alcalde de Diyarbakir Sur, de Ergenekon y del nuevo levantamiento social en Kurdistán Norte.

Tiene usted 22 causas pendientes con la justicia. ¿Cuál es su situación actual?

21 de esas 22 causas tienen que ver con el uso de la lengua kurda y con una llamada telefónica realizada a Roj TV (televisión kurda en el exilio). He sido absuelto de dos de ellas, pero el fiscal general ha recurrido y pronto tengo que declarar respecto a otras dos. 40 de los 54 alcaldes de mi partido tienen causas abiertas por motivos similares.

¿Y sigue usted trabajando?

Desde la ejecutiva del DTP (Partido de la Sociedad Democrática) intento seguir con la tarea de antes. Tras ser inhabilitado como alcalde el 20 de junio de 2007 creamos un Ayuntamiento paralelo. La ilegalización del DTP parece inminente pero voy a seguir trabajando por el distrito de Diyarbakir Sur con la esperanza de poder presentarme a las próximas elecciones de marzo.

¿Qué es un Ayuntamiento «paralelo»?

Resulta que la mayoría del pueblo nos sigue considerando como el Ayuntamiento legítimo. Nosotros gestionamos la limpieza y recogida de basura, la distribución del agua… En el último año hemos realizado unas 30 asambleas populares en las que escuchamos a los administrados. En cierto modo, seguimos actuando como el Ayuntamiento, razón por la que hemos recibido varios premios internacionales. El Parlamento Europeo me ha invitado varias veces para dar conferencias sobre el asunto, lo que demuestra que, a cierto nivel, se nos da la razón. Pese a la mordaza, seguimos adelante.

Se habla de un nuevo levantamiento en Kurdistán Norte…

La represión está provocando la reacción de la gente en contra del Gobierno de Erdogan. Durante su última visita a nuestra ciudad la huelga fue total. Los que salían a la calle lo hacían para protestar, y recibió la misma respuesta en el resto de las localidades kurdas durante su periplo. Nuestro pueblo ha dicho que ya no aguanta más.

¿La represión ha aumentado la conciencia del pueblo kurdo en Turquía?

En campaña electoral el AKP prometió solucionar el problema kurdo, pero somos testigos de lo que está pasando. No hay ninguna diferencia entre el Gobierno actual y los anteriores. Se puede decir que las cosas, si cabe, pueden haber empeorado. El AKP castiga a los kurdos para limar asperezas con el Ejército turco, que sigue con sus operaciones transfronterizas contra el PKK en Qandil y hostiga a nuestros diputados en Ankara. El levantamiento es la reacción inevitable a esa política represiva.

¿Cómo logró el AKP gobernar importantes localidades kurdas como Van, Urfa o Antep?

Erdogan tiene un discurso anti-kemalista, lo que atrajo a un sector de la población kurda. No olvidemos que en 2005 en Diyarbakir prometió solucionar el problema kurdo. Como he mencionado antes, todos somos testigos de lo que está pasando.

Pero el AKP también ha sentado a Ergenekon en el banquillo.

No voy a decir que no sea positivo el hecho de que hayan sentado a algunos. Pero, ¿hay interés real en destapar todo esto? Está claro que no. El AKP tiene mucho que ver con Ergenekon y más de uno de sus miembros está vinculado a la red. Es inconcebible que el Gobierno del AKP no haya empezado aún a investigar los casos de todos los kurdos muertos y desaparecidos en circunstancias sospechosas. Los recursos presentados por las familias de los asesinados no han sido aceptados, lo que demuestra que no hay interés en investigar más allá del Éufrates. Sólo sienta en el banquillo a unos pocos y protege a los que le interesa. Se trata de buscar un chivo expiatorio, pero habría que empezar por saber como ha llegado Erdogan a ser primer ministro…

¿Qué opinión le merece que se haya tratado de relacionar al PKK con Ergenekon?

Estos rumores son parte de la guerra sicológica de Ankara, de su guerra sucia. Tienen una necesidad imperiosa de desviar la atención. Ergenekon pudo haber querido utilizar al PKK pero Ocalan dijo claramente que era inadmisible. Ningún kurdo podría entender esa conexión.

¿Un ingreso de Turquía en la UE ayudaría al pueblo kurdo?

Apoyamos el ingreso de Turquía en la UE siempre y cuando cumpla los criterios. No obstante, no vemos que la UE presione a Turquía. Hay grandes relaciones comerciales entre ambos, por lo que la UE se limita a defender sus intereses.

10 años de prisión para Leyla Zana, histórica dirigente kurda, por ‘terrorista’

EFE

La histórica líder y primera diputada kurda en Turquía, Leyla Zana, fue condenada hoy a 10 años de prisión por un Tribunal Penal de la provincia turca de Diyarbakir por pertenencia a un grupo terrorista.

Zana, que ya estuvo en la cárcel entre 1993 y 2004 por su vinculación con el clandestino Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), está pendiente de la apelación de otra sentencia judicial que el pasado mes de abril la condenó a 2 años de prisión por “hacer propaganda de la organización terrorista”.

La sentencia hecha pública hoy se refiere a un proceso por nueve declaraciones en las que hizo apología del grupo armado kurdo, y que el Tribunal considera muestra su “pertenencia a una organización terrorista”.

El PKK está incluido en la lista de grupos terroristas de Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea.

Zana, muy popular entre los kurdos de Turquía, juró en 1991 su cargo de diputada en lengua kurda, iniciando así una serie de tensiones con las autoridades turcas hasta que fue encarcelada en 1994, tras serle levantada la inmunidad parlamentaria.

Durante su estancia en prisión, recibió el Premio Sajarov del Parlamento Europeo, fue designada “presa de consciencia” por Amnistía Internacional y el director peruano Javier Corcuera reflejó su historia en el documental ‘La espalda del mundo’.

Tras su salida de prisión en 2004, se especuló con que jugaría un papel relevante en el Partido de la Sociedad Democrática (DTP), pero la ex diputada optó por mantenerse al margen de la dirección política, aunque sigue siendo un referente para los kurdos en el sureste del país y milita a favor de la autonomía kurda.

El gobierno turco y la Unión Europea arrinconan a los kurdos

Antonio Cuesta. Blog de Turquía

A medida que el gobierno de Turquía y la UE estrechan vínculos, comienza a desvelarse una cierta sintonía entre ambos que evidencia el modus operandi del organismo europeo todavía insuficientemente conocido, cuando no abiertamente ignorado, por los ciudadanos turcos.

La clave es acercar posiciones entre el aspirante a país miembro y los órganos de decisión de la UE. De este modo mientras el primero suaviza o relaja -real o aparentemente- su legislación, el segundo endurece su discurso y sus directivas. Como resultado el punto de convergencia se halla en la agenda de lo realmente sustantivo para ambos. Recordemos que el Tratado de la Unión tiene como objetivo principal -y en la práctica único- el establecimiento de un espacio de libre mercado, dentro del cual toda norma que dificulte o impida el desarrollo del mismo debe ser abolida.

Las libertades sociales y laborales, los derechos inalienables, el respeto a los principios democráticos tienen un valor inversamente proporcional a los intereses del sistema capitalista, y nulo cuando abiertamente se oponen a su expansión o a los dogmas neoliberales. La reforma de la jornada laboral, la normativa contra la inmigración, la mercantilización de las universidades… son cuestiones concomitantes con la abierta connivencia hacia los movimientos especulativos de capital, los paraísos fiscales, la financiación de empresas privadas con dinero público, etc.

Qué importa entonces que un socio fiel a estos principios viole los principios del derecho con su Ley de Partidos o se retrotraiga varias décadas endureciendo su Código Penal, a un nivel aún peor que durante la dictadura franquista.

Turquía ya puede ir aprendiendo, pero las organizaciones y partidos kurdos están amenazados de saltar por los aires, pese a encontrarse entre los más abiertamente europeistas.

El pasado martes dos noticias daban muestra de esta práctica. Así, mientras el Ministro de Justicia turco, Mehmet Ali Sahin, anunciaba el relajamiento -bajo severas condiciones- del régimen penitenciario de Abdullah Öcalan, líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), el Vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, Hannes Swoboda, advertía a los representantes del Partido de la Sociedad Democrática (DTP), pro kurdo, ante su aparente complicidad con la organización “terrorista” del PKK.

Las autoridades turcas consideran un “gesto” positivo el hecho de condicionar el trato digno y humanitario hacia un prisionero, a la renuncia de sus convicciones. Según el abogado Selçuk Kozagaçli, la petición del gobierno a Öcalan es “degradante” y “muestra claramente la mentalidad del sistema penal”. El ministro anunció estar dispuesto a relajar el régimen de aislamiento del líder kurdo a cambio de que éste haga un llamamiento a su organización para que abandone las armas. “No es suficiente obedecer las normas de la prisión, se trata de que muestre arrepentimiento y sumisión”, aseguró el jurista, “como si no fuera bastante con la privación de libertad, también querrían que renunciara a su identidad política y cultural. Desde la perspectiva del convicto esto es degradante e inaceptable”.

Öcalan cumple una condena de cadena perpetua en la isla de Imrali, donde se encuentra en aislamiento absoluto. La cárcel fue construida especialmente para su reclusión y no alberga más prisioneros.

El ofrecimiento gubernamental (que bien podría ser denominado chantaje) viene después de semanas de movilizaciones, en muchas localidades del país y en Estambul, tras conocerse la continua tortura psicológica a la que se somete al prisionero. Como resultado: numerosos heridos, decenas de detenidos y un manifestante muerto por los disparos de la policía el pasado 20 de octubre en Dogubeyazit.

La Unión Europea a la carga

Swoboda y otros miembros del Parlamento Europeo se reunieron el martes con Presidente de la Comisión parlamentaria de Asuntos Exteriores, Mehmet Ceylan. Durante la reunión, el diputado turco aseguró que el avance en las negociaciones de acceso es claro y que no cuentan con más objetivo que el de llegar a ser miembros de la UE de pleno derecho. Negó que existiera en su país ningún ‘problema kurdo’, regional o étnico, “lo que tenemos es un problema de terrorismo”. Es cierto que “las provincias del este y del sudeste del país son las menos desarrolladas”, aseguró Ceylan, “pero ello se debe a lo montañoso de la región, lo limitado de las comunicaciones y a 30 años de terrorismo”.

Lo más elocuente de esta representación fue el firme apoyo de la UE a la torticera explicación sobre la cuestión kurda. Swoboda, felicitó a Turquía por su política exterior y avaló los informes del país sobre el problema del terrorismo, culpando al PKK de todos los males que sufre la población kurda. “Si sólo fuera una cuestión de subdesarrollo económico regional, entonces el gobierno turco no habría tomado medidas como la reciente inauguración de un canal de televisión en lengua kurda”, aseguró, “desde luego, hay problemas económicos y sociales. Pero, por esta razón, nos alegramos de ver que el gobierno ha estado tomando medidas para mejorar la situación de la región”.

Sin embargo, Swoboda se mostró más duro con los legítimos representantes políticos kurdos. Si bien deseó que el Partido de la Sociedad Democrática (DTP) no fuera ilegalizado, advirtió a sus representantes para que “tracen una línea muy clara y firme entre la cuestión kurda y el terrorismo y hagan algo por su propia gente distanciándose de Öcalan”.

Con sus declaraciones Swoboda trata de ocultar el carácter político del juicio que se sigue contra el DTP. Así como el trabajo inequívoco de este partido por encontrar una solución no violenta al conflicto kurdo.

Así lo explicó Ali Simsek, asesor del DTP, en una reciente entrevista: “quieren cerrar el DTP porque puede ser un puente entre el pueblo kurdo y el Gobierno turco para conseguir la paz y encontrar una salida al conflicto, y esto no interesa. Lo que realmente quiere el Gobierno es que la sociedad kurda quede fuera de la política, pero entonces empujan a los kurdos a luchar por otras vías. Además, al encontrarnos ante unas elecciones, es una forma de hacen propaganda y buscar que la gente tenga miedo. La ilegalización de partidos kurdos no es una cosa nueva, se ha ido repitiendo continuamente, y se ha ido cambiando el nombre del partido”.

En las elecciones de julio de 2007, y tras 16 años de ausencia, el Partido de la Sociedad Democrática (DTP) -heredero de los anteriores partidos kurdos clausurados- consiguió superar los obstáculos del sistema electoral turco y obtuvo 21 diputados. Pero en noviembre del mismo año la justicia comenzó un proceso de ilegalización contra el DTP acusándolo de amenazar la integridad de Turquía, de estar vinculado al PKK y seguir sus directrices. No hay fecha para la resolución del caso, pero parece seguro que será ilegalizado, excluyendo de ese modo la opción política para la superación del conflicto.

En cualquier caso, el representante europeo no está solo pues las empresas mediáticas también realizan su misión de apoyo. Ahora hace un año, el DTP propuso un marco autonómico en Turquía y el fin de las operaciones militares, que pasó totalmente inadvertido pues ningún medio quiso informar de la oferta. Por el contrario hubo alguno (Antena 3) que, en aquellos días, aprovechó para cargar contra el DTP.

Las iniciativas parlamentarias de este partido sobre el problema kurdo son sistemáticamente silenciadas en la prensa, pese a que su agenda política en esta cuestión es, sin lugar a dudas, la más coherente, honesta y pacífica de cuantas ofrecen los grupos que integran el Parlamento de Turquía.

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